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El Real Madrid no perdona un desliz ante el Rayo Vallecano

El Real Madrid de José Mourinho es, de momento, un equipo que vive a la expectativa de sucesos que disparan sus zarpazos, una maquinaria de impulsos, muy poco orgánica salvo que aparezca Arda Güler para conectar las piezas. Pero eso lo apoya sobre un enorme cargamento de pólvora y un siempre inspirado Courtois que le sirvieron también para doblegar a un voluntarioso Rayo Vallecano, con dos goles más de Mbappé, uno de Carreras y otro de Bellingham. El Madrid no perdona.

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Thibaut Courtois, Antonio Rüdiger, Álvaro Carreras, Denzel Dumfries, Ibrahima Konaté, Yan Diomande (Arda Güler, min. 71), Vinícius Júnior (Marc Cucurella, min. 88), Jude Bellingham, Federico Valverde (Eduardo Camavinga, min. 45), Bernardo Silva (Aurélien Tchouaméni, min. 68) y Kylian Mbappé

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Emil Audero, Florian Lejeune, Andrei Ratiu, Adrià Pedrosa (Iván Balliu, min. 85), Pathé Ciss, Gnangoro (Óscar Valentín, min. 66), Giorgi Tsitaishvili, Pedro Díaz (Rayane Belaid, min. 66), Unai López (Mujaid Sadick, min. 74), Álvaro García y Sergio Camello (Alemão, min. 74)

Goles 1-0 min. 13: Mbappé. 2-0 min. 16: Carreras. 3-0 min. 34: Bellingham. 3-1 min. 50: Camello. 4-1 min. 90: Mbappé

Arbitro Victor García Verdura

Tarjetas amarillas Pathé Ciss (min. 75)

Los sucesos que disparan las descargas del Real son de dos tipos: errores del rival y destellos de genio propios. Como contra el Inter de Milán el martes, empezaron castigando con dureza dos deslices del Rayo. Todavía no había pasado apenas nada en un partido de ritmo cansino, jugado al paso, cuando Carreras aceleró hacia un pase de Vinicius, pisó el área y Lejeune lo arrolló cuando la jugada parecía destinada a morir.

El lance fue muy similar al del penalti que falló y no pudo repetir Mbappé contra el Betis en Sevilla. Como aquella noche, el francés agarró la pelota y la colocó sobre el punto. Pero esta vez acertó con la red. Antes del golpeó, que demoró con un par de fintas, ya estaba vencido sobre la hierba Emil Audero, el portero de 29 años nacido en Indonesia y formado en la cantera de la Juventus que debutaba con el Rayo. Llegó a España hace poco más de una semana, cedido por el Como después de la grave lesión de Batalla, y la Liga lo recibió con un gol del futbolista que con más empeño se propone para el próximo Balón de Oro.

Apenas dos minutos más tarde Lejeune quiso darle un pase a Audero, pero lo ejecutó a un punto en el que no estaba el guardameta y Vinicius les birló el balón. Buscó a Mbappé en el área, pero Audero se adelantó a despejar, aunque solo para entregárselo al Madrid. Mbappé devolvió una pared a Carreras y el lateral gallego, que había provocado el penalti, marcó el segundo.

El plan de partido del Rayo, fuera el que fuera, se había evaporado en dos pifias de Lejeune sin que el Madrid necesitara siquiera asomar el suyo. O tal vez sí, y era eso. En realidad, así son por ahora los encuentros del Real de Mourinho, de un pelotón de cazadores voraces a la expectativa. El equipo empieza las jugadas cerca de Courtois casi con pereza, caminando desde atrás, sin muchas ideas incluso con Bernardo Silva como esta vez, mientras por delante remolonea una colección de ejemplares devastadores: siempre Mbappé, Vinicius y Bellingham, a los que se sumó Diomande por la derecha en su primera titularidad. El Madrid sale de paseo, les hace llegar la pelota y queda a la espera de que sus chispazos produzcan llama, algo que resulta más probable cuanto más desesperado está el rival y se empieza a abrir, como el Rayo después de recibir los dos primeros coscorrones.

Ahí volvió a asomar un Vinicius más afinado, veloz y con mayor acierto. También con más apoyo, aplaudido desde su primera intervención, con alguna protesta intermedia hasta la ovación final. El brasileño tuvo también un tiro que se le escapó a Audero y casi emboca Mbappé y una carrera limpia con pase atrás que terminó en un gol de Bellingham con un remate de interior a lo Kroos.

Pese al resultado y la inercia, el Rayo, muy mermado por las bajas y con varios jugadores recién incorporados, encontró tramos de combinaciones veloces de las que extrajeron varios disparos que desactivó el formidable Courtois. El equipo de Beñat San José iba recibiendo golpes, los fogonazos del cuarteto atacante, pero no se dejaba ir, siempre corajudo. Trataba de seguir apretando, de acelerar de nuevo. Así forzaron un mal pase de Vinicius, que aprovechó Camello para anotar su sexto gol de la temporada, solo uno por detrás de Mbappé en el pichichi.

El tanto reveló la fragilidad de la reconciliación de la grada con Vinicius y con el equipo, después de dos años decepcionantes. Regresaron los pitos, cierta tensión nerviosa, en mitad de una noche que parecía feliz. Pedro Díaz le pegó al palo, Courtois regaló otra parada, arreciaron los silbidos con 3-1 a favor. Hasta que salió Güler y apareció el sentido. Asistió a Mbappé en el cuarto y terminó de apaciguar a la grada, hechizada con su fútbol.


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