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El R1, el feroz líder criminal que ideó en las sombras el asesinato de Carlos Manzo


Las flores de cempasúchil colorean la plaza de Uruapan, en Michoacán, en la noche del Día de Muertos. Es el 1 de noviembre de 2025 y las familias del municipio se han acercado al lugar para ver las luces y el color anaranjado de las flores. El alcalde, Carlos Manzo, pasea entre selfies y abrazos de los vecinos. Hasta que llega el terror. Seis disparos rompen la momentánea tranquilidad del lugar cuando el cuerpo del alcalde cae desplomado al suelo. El responsable último del crimen que sacudió al país ha caído este jueves. Casi nueve meses después, las autoridades han anunciado la detención de Ramón Álvarez Ayala, El R1, jefe en las sombras del traumático asesinato .

Álvarez Ayala es el cabecilla de los Rs, una de las células más violentas del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que extiende sus operaciones por diferentes puntos de Michoacán y Jalisco. Ha caído, precisamente, en Atotonilco, municipio a unos 100 kilómetros al este de Guadalajara, en Jalisco. Hace ya varios años que la facción comenzó a ganar terreno en el mapa criminal. El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, marca el inicio en 2012, el mismo año en el que Álvarez Ayala también fue detenido. Viejo conocido de las prisiones mexicanas, El R1 pasó entonces una década entre rejas, hasta hace cuatro años, cuando fue liberado por la orden de una jueza, una controvertida decisión que motivó la reforma judicial durante el Gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024).

La caída de ese criminal a mediodía derivó en enfrentamiento. Los agentes de la Secretaría de Seguridad y militares de las fuerzas especiales se toparon en Atotonilco con los escoltas de Álvarez Ayala, que desataron la balacera al percatarse de su presencia. García Harfuch ha informado de que al menos uno de los guardaespaldas del criminal perdió la vida en el enfrentamiento.

Con su captura, las autoridades se anotan un golpe contra la figura más hermética en torno al crimen del alcalde de los últimos nueve meses. Las autoridades han detenido en total a 31 personas vinculadas al asesinato, entre figuras de menor nivel en la organización, así como funcionarios del Ayuntamiento y escoltas del propio edil michoacano. La viuda del alcalde, Grecia Quiroz, diría un par de semanas después del asesinato que sus sospechas alcanzaban a cualquiera. “Sospecho de todos, no confío en nadie”, aseguró en entrevista en La Saga.

Victor Manuel Ubaldo fue el sicario que, a sus 17 años, disparó contra Carlos Manzo. El adolescente fue abatido justo después de un plomazo por uno de los guardaespaldas del alcalde, que semanas también sería detenido por el mismo caso. Otros dos muchachos, compañeros de Ubaldo, también fueron hallados muertos horas después en la carretera Uruapan-Paracho. Pero el nombre del R1 no apareció hasta que las autoridades detuvieron a mediados de noviembre en Morelia a Jorge Armando N, El Licenciado, otro de los presuntos autores intelectuales del crimen y el intermediario entre el capo y los sicarios. El Licenciado aseguró ante la justicia que el R1 era su jefe y lo llamaba “el patrón” en sus chats con los otros implicados. Durante una audiencia de control contra varios de ellos, se mencionó que los líderes del CJNG ofrecieron dos millones de pesos (unos 115.000 dólares) por el asesinato del alcalde y que una persona cercana a Manzo compartía información de sus rutinas.

El asesinato del alcalde fue un terremoto emocional para un país algo familiarizado con la cruel violencia de los carteles. El caso dejó al descubierto las costuras de la política de seguridad frente al alcance del crimen organizado en Michoacán. García Harfuch ha indicado en entrevista con López-Dóriga que el caso fue “muy emblemático” para México “por lo violento” y “lo lamentable” que fue. La presidenta Claudia Sheinbaum presentó días después del asesinato el cuarto plan de pacificación para el Estado en 19 años. “La presidenta fue muy clara: dijo públicamente al pueblo de Michoacán y a nuestro país que no habría impunidad”, ha recordado este jueves el secretario de Seguridad.

Las autoridades no han detallado por el momento el motivo del asesinato contra Manzo, un alcalde que hizo de la lucha contra el crimen organizado en el municipio una de sus banderas. Un par de semanas después del asesinato, García Harfuch aseguraba que su equipo sabía que los Rs operan de manera directa en al menos cuatro municipios de Michoacán (“es una célula muy, muy local”, dijo), en los que su hermano Rafael Álvarez Ayala, El R2, también mueve hilos.

Han pasado nueve meses y 31 detenciones desde que los seis plomazos rompieran la tranquilidad que aquella noche de Día de Muertos recorría la plaza de Uruapan. La viuda de Manzo y hoy alcaldesa del municipio ha considerado este jueves que la justicia comienza, “pero aún no termina”. “Estoy convencida de que aún hay mucho más por aclarar, exijo una investigación seria que pueda llegar hasta las últimas consecuencias”, ha recalcado.



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