El PP aplica su rodillo en el Senado para desgastar al Gobierno con un monográfico sobre Ceuta
El Gobierno continúa atrapado en el tiempo mientras se llevaba otro revolcón en el Senado en un nuevo monográfico sobre Ceuta. El PP ha aprovechado su mayoría absoluta en la cámara territorial para recuperar una moción para debatir la respuesta de Estado ante la crisis de seguridad nacional en Ceuta, que el Congreso tumbó la semana pasada, y de paso criticar la gestión del Ejecutivo desde todos los ángulos posibles, como las agresiones sexuales y la presión sobre el sistema sanitario. La estrategia del PSOE ha consistido en atribuir la atención del PP a la situación en la ciudad a un interés electoralista con el único propósito de “desgastar” a Pedro Sánchez y ha reprochado “la falta de colaboración” de las comunidades populares para albergar a menores inmigrantes.
El PP no ha perdido un segundo para hablar de Ceuta, en su objetivo de mantener al máximo la presión sobre el Gobierno. “Hace 47 días que Ceuta fue invadida y se produjo el asalto a la frontera por parte de Marruecos”, ha abierto la sesión la senadora María Carmen Cobo. “El presidente de España ha estado disfrutando de un mes de vacaciones, y ahora va yendo de plató en plató intentando justificar o decir que la culpa es de otros”, ha sido otra de sus sentencias. Sánchez afirmó anoche en La Sexta que se daba de margen hasta “final del año para arreglar la situación en Ceuta”.
Las intervenciones del PP han ido en la misma dirección a lo largo del pleno, que ha aprobado la misma propuesta, no vinculante pero con una gran carga política, que el Congreso rechazó el jueves. La moción ha incorporado dos puntos nuevos en los que se pide “otorgar, con efectos inmediatos, el carácter de agentes de la autoridad a los miembros de las Fuerzas Armadas” presentes en Ceuta y que en caso de producirse una crisis similar las Cortes Generales dispongan de “información suficiente y permanente”. “Se ve que el Partido Popular ha encontrado un filón y tengo claro que no lo va a soltar. Esta misma moción que nos presentan hoy, con dos puntos nuevos, pero el resto casi calcado, se debatió la semana pasada en el pleno del Congreso. No valía con debatirla allí, hay que debatirla aquí también”, ha ironizado Nerea Ahedo. La representante del PNV, uno de los socios del Gobierno, ha lamentado la “actuación tardía” de Sánchez, que “no fue capaz de tener en cuenta la alerta ni de calibrar y dimensionar la gravedad” de la crisis. “Estuvo inactivo prácticamente todo agosto”, ha enfatizado, antes de echar más sal sobre “la falta de respuesta” con Marruecos, “un socio que, fiable, como dice el Gobierno que es, no parece o por acción o por omisión”. En el mismo tono se han pronunciado otros partidos del bloque de la investidura.
La defensa de la moción rescatada por el PP la ha realizado una senadora de Melilla, con toda su carga simbólica. “Como melillense, sé perfectamente que es importante tener buenas relaciones con Marruecos, pero desde la igualdad, desde la reciprocidad, no desde la sumisión. España necesita un presidente que no se vaya de vacaciones en plena crisis de Estado, que no tarde 26 días en asumir el mando único para luego delegarlo”, ha denunciado Isabel María Moreno Mohamed. “¿Qué le debe [Sánchez] a Marruecos para que su posición sea de claudicación y de humillación permanente?“, ha incidido, al igual que el resto de senadores de su bancada. El PP, siguiendo la estela de Vox, considera que la ausencia de críticas del presidente a Rabat se deben a que, según estos partidos, estaría siendo chantajeado con información que Marruecos habría obtenido tras el espionaje de su móvil con el programa israelí Pegasus.
La réplica del PSOE la ha ejercido María Jesús Álvarez, que ha acusado al principal partido de la oposición de “comprometer la política exterior española y la relación con Marruecos”. La senadora asturiana ha aseverado que el PP “alentó bulos y desinformación, que en poco o en nada ayudaban” a los ceutíes, antes de reprocharle su “patrioterismo de hojalata”. La socialista ha acusado a Génova de “incubar el huevo de la serpiente del odio y la xenofobia” del mismo modo que el dirigente de Vox José María Figaredo, que en agosto dijo que había que “cazar uno a uno” a los inmigrantes irregulares que irrumpieron en Ceuta en el salto fronterizo del 30 y 31 de julio en el que entraron de 70.000 a 80.000 personas, un volumen casi igual al de los censado en la ciudad. La mayoría volvió a cruzar la frontera los días siguientes pero varios miles continúan en la urbe.
El debate de una moción tras el incremento de las agresiones sexuales en Ceuta ha anticipado el tono agrio de la sesión en el Senado. “Los ceutíes han visto cómo violan la frontera y ahora están violando a sus madres, a sus hijas, a sus hermanas y sus madres”, ha indignado a la izquierda María Auxiliadora Pastor, de Vox. “Datos señorías, 23 agresiones sexuales, cinco con penetración y nueve víctimas menores de edad”, ha añadido. La conclusión de la socialista Carmela Silva ha sido que el PP le compra el discurso a la ultraderecha con el único fin de “pretender alargar” la crisis “para sacarle rédito electoral”. “Tienen un deleznable objetivo político: desgastar al Gobierno, alimentar la confrontación y pedir elecciones, que es lo único que les importa. El PP quiere desestabilizar la convivencia y generar odio a los inmigrantes. Ustedes clasifican esta crisis migratoria de invasión. ¿Son invasoras las niñas, las mujeres, los niños y personas vulnerables?“, ha remachado la también número dos de Abel Caballero en el Ayuntamiento de Vigo.
Ceuta también ha acaparado una moción que en teoría versaba sobre la situación sanitaria en España. Enrique Ruiz Escudero, consejero de la Comunidad de Madrid en la pandemia, la ha presentado afirmando que la sanidad española “necesita un urgente cambio tras ocho años de sanchismo”. También ha criticado el “colapso absoluto” de la sanidad ceutí, “donde la gestión depende directamente del ministerio”. “Hemos conocido casos de varicela, de tuberculosis y sarna, la presion sanitaria parece unas urgencias en tiempos de guerra”, ha sido otro de sus dardos. Escudero también los ha recibido. “Ustedes son los mismos del ‘se van a morir igual’, ¿recuerda los 7.291 muertos en las residencias de Madrid, señor Escudero?“, le ha espetado Carla Antonelli, de Más Madrid. Kilian Sánchez, del PSOE, le ha sacado a colación la información exclusiva de EL PAÍS acerca de cómo el hospital Ramón y Cajal alteró la gravedad de pacientes para maquillar su lista de espera quirúrgica. ”Usted se olvida de esa manipulación de las listas de espera en Madrid”, le ha dedicado.

