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El jersey anudado a la cintura o a los hombros: ese símbolo pijo pendiente de rehabilitación

Es un colgajo de lana o de algodón, una falda trasera, media falda en realidad. Es color. El jersey a la cintura arma, da empaque, arropa, protege los glúteos; podría llamarse nalguero, como hombrera o rodillera, refuerza. Cae acortinado hasta las corvas y debe anudarse con dulzura, con una sola lazada, con riesgo de que se suelte, no hay peligro si se cae, no es un cabo de amarre; nadie quiere retorcer las mangas, ese jersey un día se llevará puesto en el tronco, como es costumbre, y sobre los hombros.

Ahora ya se hace con otro sentido, con chándal, con chanclas, contraste, con todo; cambia el significado anudado al cuello, deja de ser la soga de la tradición. Las mangas del jersey acinturado reposan entrelazadas sobre las musleras, se puede jugar con ellas cuando se está nervioso, encajar un puño en otro para formar una comba. Se ve a la salida de los colegios de uniforme. Los chavales, arrebatados de jugar al fútbol, se lo quitan, si no se lo han quitado antes para formar las porterías. Al volver a clase, todavía sudorosos, se lo atan. Esta prenda colgandera da tranquilidad de camino al comedor del trabajo o si se sale por la tarde en primavera o en septiembre o en Asturias y se va a llegar a casa de noche o de día, de empalme. El colgajo pide simetría, un espejo de cuerpo entero para abrocharlo, para que no se mueva. Si la prenda acinturada es gorda, es una almohadilla de Las Ventas, del gallinero del teatro romano de Mérida, el cartón que colocan los abuelos en los bancos para leer el periódico: Mbappé no viene solo, dice la portada del As un día de verano. Un alivio en los asientos estrechos del nuevo Bernabéu.

Si todo lo demás que uno lleva es informal, da formalidad, rompe. Si todo es formal, su sitio está entonces en el armario. Si todo es marrón o negro, o sea gris, da color. Otro color distinto al del pantalón y al de la cazadora. Cuando el jersey a la cintura se lleva con abrigo genera confusión. Que se lo digan a Pharrell Williams, en 2011, en Miami (no había salido Get Lucky), camisa de franela de cuadros atada a la cintura, chupa de cuero, la de solapas, la de rockero. Deja la chupa en casa y ponte esa camisa de leñador que pica, vuelve a escuchar indie, ha pasado ya un buen tiempo, Interpol acaba de sacar disco, pídele a tu padre los pitillos. No. El jersey (o la sudadera o la camisa) atado a la cintura sirve para iniciarse en el layering, lo de llevar varias capas, varias prendas superpuestas, son colores, formas, no solo es abrigo, puede ser solo intención: pueden ser dos cuellos, cuellos de camisa o de polo o de camisetas de fútbol con cuello; el de dentro se dobla y el de fuera se eleva, como hacía el Cantona futbolista, como un bakala en Sonseca en 2000, en la Family Club, Richie Hawtin está pinchando a tres platos; dos camisas a la vez es layering, una camiseta de manga corta encima de una de manga larga; una chaqueta sobre otra es layering, las mangas de la de debajo asoman. Falda con pantalón es como una pokera en la fiesta Naranja de Radical.

El jersey circunvalando la cadera es layering. Beckham se lo ata en un aeropuerto, una forma de bajar a tierra, de ser como todos, otros llevan gorra para pasar desapercibidos, gafas. Esta antepuerta a la cintura siempre es reversible, puede mostrarse la parte de delante, la que cubre el pecho; o la de detrás, la de la espalda. Puede enseñarse el caballo de Polo o la pipa de Nike o el cocodrilo, o puede no enseñarse nada. Si el colgajo es de una marca surfera o de motocross, la zona trasera mostrará el logo en grande, logomanía de parque, de calle; cuándo se llevará al paroxismo, cuándo una sudadera atada a la cintura con estas letras en grande: Zara, y con estas letras en pequeño: A Coruña. El jersey a la cintura te ahorra el ropero en un garito y la cola de las seis con las luces encendidas. Espera. En esa fila puede volver a empezar todo: vamos a mi casa, ¿cuántos sois?, nos vemos fuera, dame la dirección, pero solo vosotros, nadie más. Para ese taxi. Átate bien el jersey. Átate bien el jersey.


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