El jefe de una de las mayores redes de tráfico de migrantes en Estados Unidos es sentenciado a 21 años de prisión
Eduardo Domingo Renoj-Matul lideraba una red de traficantes que durante cinco años transportó a más de 20.000 migrantes indocumentados de Centroamérica a Estados Unidos, cometió secuestros, amenazó a quienes no le pagaban sus elevadas cuotas e inclusive estuvo vinculada con la muerte de tres niños guatemaltecos en 2023. De aquella organización, que el Gobierno considera una de las mayores de su tipo, ya no queda nada. Renoj-Matul fue sentenciado en un tribunal de Los Ángeles, California, a 21 años de prisión, mientras otros de sus cómplices cumplen distintas condenas en cárceles de este país.
Las autoridades aseguran que, cuando arrestaron a Renoj-Matul y a otros miembros de su banda, en febrero de 2025, llevaban al menos 12 años traficando inmigrantes, sobre todo guatemaltecos. Estaban asociados a otros grupos criminales: uno que les conseguía clientes en Guatemala, a quienes cobraban entre 15.000 y 18.000 dólares, y otro que los cruzaba por territorio mexicano.
Desde la frontera, los cruzaban a pie por el desierto de Arizona. En algún punto los recogía un vehículo y los llevaban a un escondite en Phoenix y después a una casa de seguridad en Los Ángeles, que era el centro de operaciones de Renoj-Matul. Solamente hasta que las tarifas de transporte eran saldadas en su totalidad, llevaban a los migrantes a sus destinos finales.
Era habitual que los conductores recorrieran el país de costa a costa para entregar a los migrantes en Florida, Carolina del Norte, Illinois, Michigan, Nueva York y Washington D.C. Pero el 20 de noviembre de 2023, uno de esos viajes terminó en tragedia en Oklahoma: un accidente automovilístico dejó siete migrantes muertos, entre ellos un niño de cuatro años y otros dos menores.
El único sobreviviente fue José Paxtor-Oxlaj, uno de los choferes de Renoj-Matul, quien, según la acusación penal, tomó fotografías del accidente y se las envió por WhatsApp a su jefe para informarle que el viaje había terminado de forma fatal.
“Este delincuente construyó una máquina ilícita para ganar dinero a costa de la desesperación de los inmigrantes indocumentados”, dijo Bill Essayli, fiscal federal adjunto del Distrito Central de California, en un comunicado. “Este caso, que involucró la toma de rehenes, agresiones sexuales y la muerte de niños en un accidente automovilístico, demuestra que el tráfico de inmigrantes indocumentados hacia nuestro país no es un delito inofensivo”, agregó.
Los secuestros en Westlake
El funcionario se refería en su declaración al caso de una víctima que permaneció secuestrada en un apartamento de la banda en el barrio angelino de Westlake, a unas cuadras del centro de Los Ángeles, después de que su familia no pagara la tarifa acordada para llevarla a Estados Unidos. Renoj-Matul llevó su maldad al extremo: la agredió sexualmente. En un memorando de sentencia, los fiscales alegan que el coyote también “la obligó a realizar trabajos denigrantes, la maltrató y amenazó a su familia con el fin de cobrar la deuda”.
Otro inmigrante también permaneció en contra de su voluntad en ese apartamento, entre junio y julio de 2022, porque sus familiares no habían pagado los 17.000 dólares acordados por su traslado a Miami, Florida. Dos años después, tres hombres acudieron a la casa de la madre de la víctima, en Guatemala, a punta de pistola, le exigieron que les entregara el dinero que les debía.
El recurso a las amenazas para cobrar las tarifas era, según los fiscales, una práctica habitual de la organización. En 2024, después de que los familiares de otro migrante incumplieran con el pago, Renoj-Matul y sus cómplices en Guatemala llamaron a la madre de la víctima y le advirtieron que su hijo “regresaría a casa en un ataúd” si no liquidaba la deuda. Entre mayo y julio de ese año, el migrante permaneció retenido en la vivienda de Westlake.
Los fiscales citan un caso más: el de un guatemalteco que fue retenido contra su voluntad en ese apartamento entre abril y julio de 2024. La acusación sostiene que Renoj-Matul “capturó y retuvo a la víctima —y amenazó con matarla, lesionarla y mantenerla retenida— de manera consciente e intencionada”, con el propósito de obligar a sus familiares a pagar la tarifa de transporte.
Amenazas contra un agente federal
Las autoridades siguen buscando a Helmer Obispo Hernández, la mano derecha de Renoj-Matul. Según la acusación, este coyote llegó a amenazar de muerte a uno de los agentes federales que investigaban la red criminal. Lo llamó varias veces y le envió audios por WhatsApp en los que le advertía que sabía dónde vivía.

También amenazó con decapitarlo, en otra llamada, le dijo que cuando regresara a su casa “encontraría las cabezas de su esposa y de sus hijos en la tina de baño”. No cumplió ninguna de sus amenazas, pero sus mensajes quedaron como evidencia y pasaron a formar parte de su expediente penal.
El Departamento de Justicia había advertido que estos coyotes podían enfrentar la pena de muerte si eran declarados culpables. Sin embargo, su cooperación con los fiscales, que culminó con sus declaraciones de culpabilidad, les permitió evitar ese castigo.
José Paxtor-Oxlaj, el chofer responsable del accidente fatal ocurrido en 2023, fue sentenciado en julio pasado a seis años y medio de prisión y obligado a pagar 64.945 dólares en restitución a las víctimas del choque. En abril se había declarado culpable de un cargo de conspiración para traficar con migrantes. La muerte de los migrantes fue considerada un agravante en su caso. Paxtor-Oxlaj permanece encarcelado en una prisión estatal de Oklahoma.
Otro cómplice, Cristóbal Mejía-Chaj, fue condenado el viernes pasado a dos años y nueve meses de prisión. En marzo, se declaró culpable de un cargo de conspiración para traficar migrantes que resultó en la muerte de algunos de ellos.



