El Instituto Elcano concluye que un “fallo funcional” de Seguridad Nacional impidió anticipar la entrada masiva de Ceuta
El Real Instituto Elcano, el principal centro de pensamiento geoestratégico español, ha publicado este viernes un análisis de Félix Arteaga, investigador principal especializado en seguridad internacional, que concluye que fue un “fallo funcional” del Sistema de Seguridad Nacional, encargado de coordinar la respuesta del Estado cuando una amenaza supera el ámbito de un solo ministerio, el que impidió anticipar la entrada masiva de migrantes irregulares del pasado 30 y 31 de julio en Ceuta. El documento señala que, aún “con las cautelas derivadas de la información todavía disponible”, la “principal debilidad” del sistema no fue “tanto la inexistencia de información o incluso de indicadores”, sino el uso que se hizo de estos, sobre todo, “la aparente incapacidad de los mecanismos existentes” para que todo ello se transformara en “una valoración estratégica transversal capaz de activar preventivamente al sistema y elevarla al nivel político de decisión”.
En el estudio Ceuta y el Sistema Seguridad Nacional, Arteaga destaca que “no se dispone de constancia pública de que la Célula de Coordinación, el Comité de Situación o el Comité de Inmigración [organismos integrados en el Sistema de Seguridad Nacional] se activaran formalmente ni de alguna convocatoria extraordinaria del Consejo de Seguridad Nacional en relación con Ceuta” antes de la fecha en que se desató la crisis migratoria. “Esta ausencia resulta particularmente significativa porque el Comité de Situación sí que se reunió el 27 de julio [presidido por el ministro de Presidencia, Félix Bolaños], tres días antes de la entrada masiva, aunque no consta públicamente que se dedicara a Ceuta pese a la existencia de señales, sino a la crisis de Oriente Próximo”, destaca el documento.
Para entonces, el Departamento de Seguridad Nacional (DSN, que depende de Presidencia y asesora al jefe del ejecutivo) había registrado durante meses un incremento de las entradas terrestres en Ceuta, de las 1.819 a 31 de marzo a las 2.826 del 15 de julio. Además, la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) habían elaborado documentos sobre la evolución de la presión fronteriza. Según Arteaga, estos informes, “aunque existen controversias sobre su calidad y transmisión”, sí permiten saber que hubo “información e inteligencia antes del 30 de julio, pero no conocer si el Sistema ha activado a tiempo sus mecanismos de prevención”. En este sentido, destaca que el DSN “no figura en ninguno de los informes desclasificados como destinatario o emisor”.
No obstante, el instituto no descarta que alguno de estos organismos “se activara de modo informal”, por lo que considera que, si así hubiera sido, “se desperdició la señal de alerta que conlleva la activación formal para movilizar la respuesta política y social y disuadir a quienes puedan estar detrás de su gestación”. En este punto, añade que solo “la posibilidad conocida de que el comportamiento de Marruecos afectara decisivamente a la evolución de la situación fronteriza” hubiera bastado para incluir aquellas alertas “a un escenario transversal de riesgos”.
Arteaga considera que “no es posible determinar objetivamente si la activación preventiva hubiera evitado o no la entrada masiva”, pero sí cree que tuvo consecuencias posteriores, ya que el retraso “redujo el tiempo disponible para valorar y adoptar medidas preventivas y privó al decisor de una valoración transversal de la situación antes de que la crisis se materializara”.
El análisis incide en que este fallo provocó también que no se produjera “una decisión política del presidente [Pedro Sánchez] y del Consejo de Seguridad Nacional hasta el 25 de agosto [26 días después de la entrada masiva], cuando se declaró la situación como de interés para la Seguridad Nacional”. Arteaga apunta que, precisamente, esta declaración “puede marcar un antes y un después en el sistema para paliar las carencias” destapadas por lo ocurrido en Ceuta, sobre todo de “capacidad de anticipación estratégica”. “El ejercicio práctico de la gestión de crisis tras tantos años de ejercicio teórico puede robustecer al sistema si se aprovechan las lecciones aprendidas”, señala Arteaga, que apunta no solo a una nueva crisis migratoria futura, sino también a “las crisis del complejo contexto geopolítico en el que nos movemos, mucho menos tangibles, más inciertas y de evolución no lineal”.



