La extraña muerte de un matrimonio irlandés en el jacuzzi de una casa de Cullera (Valencia)
La Guardia Civil investigaba este miércoles la muerte de un matrimonio irlandés, de 50 y 45 años, que apareció muerto junto al jacuzzi de la vivienda de lujo que había alquilado para veranear en Cullera (Valencia). Los cuerpos fueron encontrados por sus dos hijos menores de edad, de 14 y 15 años, que les acompañaban en el viaje. Los chavales avisaron a un vecino, que a su vez llamó al 112. Los primeros agentes, de la Policía Local, que entraron en la vivienda no observaron signos de violencia ni de que se hubiera producido un robo. Pero un examen más detallado mostró pequeños cortes en los cadáveres, abriendo la hipótesis de que se tratara de homicidios. El juez de instrucción de Sueca (Valencia) que se hizo cargo del caso declaró el secreto de sumario. Las pesquisas han sido asumidas por el equipo de Policía Judicial de Homicidios del instituto armado. Tres familiares de los chicos, que aterrizaron en Alicante de madrugada procedentes de Irlanda, se hicieron cargo de ellos.
A falta de conocer los resultados de la autopsia, que les fue practicada este miércoles en el Instituto de Medicina Legal de Valencia, la hipótesis principal de la investigación se inclinaba, sin embargo, por que la muerte pudo ser resultado de un trágico y extraño accidente, relacionado quizá con algún tipo de fallo del sistema mecánico del jacuzzi, según apuntó el diario Las Provincias. Los cortes o rasguños, que mostraba especialmente uno de los cuerpos, pudieron haberse producido, en ese caso, por los esfuerzos de su pareja de sacar el cuerpo del agua, que al llegar los investigadores mostraba un color llamativo y de la que se tomaron muestras para ser analizadas. Los investigadores no descartaban otras hipótesis.
Los hechos sucedieron en Colinas del Sol, una zona exclusiva situada en la parte más alta y más cara de la urbanización Cap Blanc, encaramada a la montaña de Cullera y con vistas panorámicas al Golfo de Valencia. La entrada está protegida por una gran puerta negra y una cámara de seguridad, frente a la que este miércoles se apostaban varios periodistas. Desde el perímetro de la casa que da a poniente, a la montaña, podía verse el precinto con el que la Guardia Civil había sellado la puerta, y al lado, a través del ventanal, cuatro pares de zapatos. Las persianas medio bajadas del piso superior dejaban ver las sábanas deshechas de una cama. En la web, las tres villas de Colinas del Sol se alquilan por entre 450 y 520 euros la noche, según la fecha.
La zona, alejada del bullicio del casco urbano, según los residentes, normalmente muy tranquila, se rompió a primera hora de la tarde del martes con la llegada de varios vehículos policiales y una ambulancia, recordaba este miércoles Virtu, que veranea desde hace 20 años en una casa pegada al complejo residencial. “Hasta ese momento no habíamos oído nada. Estaban aquí mis nietos y arman mucho ruido. Mi hijo, que es enfermero, se acercó a preguntar si podía ayudar en algo, pero le dijeron: ‘No hay nada que hacer”. La mujer asegura que las tres viviendas son propiedad de un ciudadano polaco, que las alquila, sobre todo, a turistas extranjeros. Cullera, que tiene 24.600 habitantes, ronda en verano los 150.000 residentes.
La fallecida es originaria del condado de Monaghan —uno de los tres que componían la histórica provincia norteña del Ulster y forma parte de la República de Irlanda, no del Reino Unido—. Su familia es “muy conocida” allí, y la noticia de su muerte generó una gran conmoción, señala la prensa irlandesa, informa Daniel Postico, desde Londres. La mujer llevaba más de una década viviendo y trabajando en Inglaterra. Su esposo, de 50 años, es ciudadano de un país de Oceanía. El Ministerio de Exteriores irlandés aseguró estar “al tanto del caso” y haber proporcionado ayuda consular a la familia.
Los hijos de la pareja, que según fuentes de la investigación estaban en la vivienda en el momento en que se produjeron las muertes, fueron encontrados en estado de shock por la policía, y los atendió un psicólogo de la Cruz Roja. Inicialmente, se pensó en trasladarlos a un centro de acogida de menores de la Generalitat, y se hicieron trámites para llevarlos al de Alborache, situado a 80 kilómetros al noroeste de Cullera, también en la provincia de Valencia. Los menores contactaron esa misma tarde por teléfono, sin embargo, con un tío que vive en Irlanda. Y pocas horas después, de madrugada, tres familiares aterrizaron en el aeropuerto de L’Altet, en Alicante.
El Ayuntamiento de Cullera decidió no enviar a los adolescentes al centro de acogida, y mantenerlos al cuidado de una trabajadora y una psicóloga de los servicios sociales municipales hasta que llegaron a hacerse cargo de ellos. El Consistorio envió un taxi a recoger a los familiares al aeropuerto y los alojó junto a los dos chicos en un hotel de la población costera, donde permanecían este miércoles a la espera de noticias que aclaren el extraño suceso.

