El Cangrejo, el nieto de Raúl Castro, es acusado de vínculos con la mafia cubana en Quintana Roo
Por décadas, la Operación Sísifo, a la cabeza del Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, ha tenido la mira puesta en el crimen organizado con base en el Caribe, centrándose específicamente en el tráfico marítimo internacional de inmigrantes y en redes de robo de larga duración que operaban entre Florida, Cuba y México. En los últimos dos años, documentos judiciales revelan que esta fuerza especial ha logrado condenas contra más de 30 miembros de alto nivel de una agrupación conocida como la mafia cubana en Quintana Roo. José Miguel González Vidal, uno de los detenidos que se declaró culpable, afirmó que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro —expresidente de la isla—, ha apoyado las operaciones de esta organización criminal desde La Habana, reporta The New York Times.
Durante años, desaparecieron embarcaciones de lujo y equipos náuticos en ciudades del suroeste de Florida, en EE UU, desde Sarasota y Nápoles hasta Isla Marco. Incluso después de que tres hombres del sur de ese Estado fueran detenidos en Sarasota en enero de 2010 —durante una operación encubierta destinada a atrapar a ladrones de dispositivos de geolocalización—, tendría que pasar una década antes de que las autoridades federales estadounidenses vincularan esos casos con una gran conspiración de tráfico de personas y robo de embarcaciones entre Cuba, México y Estados Unidos.
En 2020, el Departamento de Justicia de Estados Unidos imputó a varios cubanos radicados en México, como sospechosos de pertenecer a la mafia cubana, que opera en Quintana Roo, un Estado al sureste del país. Se les acusó de robar embarcaciones en el suroeste de Florida —operación que se remontaba a 2009— y de utilizarlas para tráfico humano con miles de inmigrantes desde Cuba hacia México para que puedan llegar a EE UU. Entre las personas objeto de esta actividad ilícita figuraban beisbolistas profesionales, como Adeiny Hechavarría, quien jugó para diversos equipos y anunció su retiro en 2025, y el bateador de los Dodgers de Los Ángeles, Yasiel Puig.
De acuerdo con documentos judiciales, al menos 25 personas murieron durante estos viajes. Esta misma evidencia señala que las personas que no podían pagar la tarifa de 10.000 dólares eran retenidas en cautiverio en México, torturadas con pistolas eléctricas, azotadas con tablas de madera y sus familias eran extorsionadas. Algunas mujeres, incluso, fueron obligadas a trabajar en clubes de estriptis.
El Departamento de Justicia dio a conocer que los traficantes contactaban a los familiares de las víctimas y amenazaban con torturarlas, matarlas de hambre o asesinarlas si aquellos se negaban a pagar. Los que pagaban eran trasladados en autobús a la frontera entre EE UU y México e instruidos sobre cómo solicitar asilo político.
Los miembros de la mafia cubana también buscaban obtener ganancias del narcotráfico y de esquemas de fraude que incluían el contrabando de embarcaciones, automóviles y camiones, según informó el Departamento de Justicia. Algunos de estos botes se vendieron para pagar a funcionarios extranjeros o se utilizaron como sobornos, señalan los documentos. Al menos seis acusados se declararon culpables, entre ellos González Vidal, un ciudadano cubano-español de 38 años, cuyo historial delictivo incluía múltiples condenas por detención ilegal, robo, hurto mayor, robo simple y uso ilícito de tarjetas de crédito.
González Vidal, quien se declaró culpable a finales de 2023 y fue condenado a 25 años de prisión en EE UU, testificó que entregó una de estas embarcaciones robadas a Rodríguez Castro, apodado como El Cangrejo por sus allegados debido a que tiene un dedo extra debido a una condición congénita. El Gobierno cubano, según el diario neoyorquino, ha calificado de “calumnia” las acusaciones que involucran al también guardaespaldas de su abuelo Raúl Castro.
Entre otras actividades, los fiscales descubrieron la compra de mercancías con tarjetas de crédito robadas y su contrabando hacia Cuba para venderlas en tiendas del Gobierno de la isla. Los acusados también fueron imputados por el hurto de más de 600 motores de barcos y embarcaciones en la zona de Tampa, los cuales enviaban a traficantes de migrantes en Quintana Roo.
Un testigo de la investigación ha llamado a la agrupación como “los verdaderos piratas del Caribe” y los ha descrito como “asesinos despiadados”. Según los documentos judiciales, en 2009, varios miembros de la mafia cubana conspiraron para secuestrar y asesinar a un hombre en el marco de una disputa relacionada con el cartel de Los Zetas. Su cuerpo fue descuartizado y arrojado al mar, según la investigación.
Desde hace meses, Rodríguez Castro, de quien se dice es “el niño de los ojos” de Raúl Castro, ha pasado de ser el “escolta” no solo del hermano del exmandatario, sino también de las negociaciones entre La Habana y Washington, que desde el segundo mandato de la Administración Trump ha ejercido máxima presión y exigido al Gobierno de la isla reformas políticas profundas y un cambio de sistema. En las conversaciones que ya estaban teniendo lugar desde inicios de año y que Cuba negaba, estaba presente El Cangrejo. A la cumbre de la Comunidad del Caribe quien viajó fue Rodríguez Castro para reunirse con los asesores del secretario de Estado, Marco Rubio. Cuando en marzo el presidente Miguel Díaz-Canel reconoció por primera vez que estaban negociando con el Ejecutivo estadounidense, allí estaba El Cangrejo.


