Dos demócratas con posturas distintas sobre el ICE y Gaza pelean el escaño dejado por Eric Swalwell en California
Ser hijas de padres migrantes, sus orígenes humildes, vivir en el norte de California y compartir una afinidad por el Partido Demócrata son algunos de los puntos que tienen en común la senadora estatal Aisha Wahab y la directora del sistema de transporte público de San Francisco, Melissa Hernández. Ellas son las candidatas que este martes disputan la elección especial para suceder al excongresista Eric Swalwell, quien renunció a su escaño en abril en medio de diversas acusaciones de agresión sexual.
Pero las coincidencias de Wahab y Hernández se diluyen cuando abordan algunos de los temas más sensibles de la campaña, como la permanencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el respaldo económico de Estados Unidos a las acciones militares de Israel en la Franja de Gaza, que han dejado decenas de miles de muertes. A ello se suma la controversia por las millonarias donaciones que Hernández ha recibido de un poderoso comité proisraelí.
El super PAC en cuestión es United Democracy Project (UDP), vinculado al AIPAC, siglas del American Israel Public Affairs Committee. El grupo ha invertido alrededor de 2,5 millones de dólares para promover a Hernández y arremeter, mediante anuncios, contra su principal rival, Wahab, quien parte como favorita tras los resultados de las elecciones primarias. A esa cifra se suman unos 1,8 millones de dólares gastados por Bold America, un grupo independiente que a su vez ha recibido fondos del UDP, también en apoyo de Hernández.
Wahab, de origen afgano, sostiene que los ataques del AIPAC responden a su oposición a que Estados Unidos brinde ayuda incondicional al Gobierno de Israel. El año pasado, además, presentó en el Senado de California una resolución para exigir el fin de la guerra entre Israel y Hamás, que calificó de un “genocidio” que tiene lugar en la Franja de Gaza. “Pueden gastar 3, 10 o 20 millones de dólares. Aun así, no lograrán comprar este escaño”, declaró la candidata en una respuesta escrita enviada a EL PAÍS. “Mi oponente puede responder por sus propias posturas y por los millones que se están gastando para elegirla”, agregó.
Hernández, hija de padres mexicanos, ha sido cuestionada por su postura sobre el conflicto en Oriente Medio y por no haber criticado con mayor contundencia las acciones de Israel. En un foro celebrado el pasado 7 de abril, un integrante del público preguntó a los aspirantes si consideraban que Israel cometía un genocidio en la Franja de Gaza. Todos, excepto Hernández, respondieron afirmativamente. En cambio, ella ofreció una respuesta más matizada y se limitó a condenar “la destrucción en Gaza”. En declaraciones a The Hill, ella aseguró que ninguno de sus donantes ha influido en su agenda política. “Mi oponente quiere nacionalizar esta contienda, cuando en realidad debería centrarse en cómo servir mejor a los votantes de East Bay y Tri-Valley”, declaró.
El dinero de AIPAC distribuido entre distintos candidatos en las elecciones de medio término se ha convertido en un tema de creciente controversia. El comité gastó un récord de 30 millones de dólares para respaldar a la congresista Haley Stevens, quien perdió su intento de convertirse en la candidata demócrata al Senado por Michigan frente al progresista Abdul El-Sayed. Las aportaciones del grupo también estuvieron presentes en las primarias para el Senado en New Hampshire y en la contienda por el Distrito Congresional 25 de Florida.
Un bastión demócrata en San Francisco
Wahab y Hernández disputan el Distrito Congresional 14, que abarca varias ciudades del área de la Bahía de San Francisco, en el norte del Estado, entre ellas Hayward, Livermore, Pleasanton, Union City, San Leandro, Fremont y Dublin. Se trata de un bastión demócrata: alrededor del 50% de los votantes registrados se identifican con ese partido, frente a 17% que lo hacen con el republicano.
La senadora Wahab quedó en primer lugar en las primarias de junio. En la contienda aventajó a Hernández por más de 20 puntos porcentuales. Quien gane este martes ocupará el escaño solo durante unos meses, hasta que acabe el mandato que Swalwell dejó inconcluso. En noviembre, Wahab y Hernández volverán a enfrentarse, esta vez por un mandato completo que iniciará en enero de 2027, representando un distrito que tuvo pocas modificaciones, como parte de la estrategia demócrata para recuperar el control de la Cámara de Representantes.
Swalwell se había perfilado como uno de los favoritos demócratas para competir por la gubernatura de California y suceder a Gavin Newsom. Pero las acusaciones de conducta sexual inapropiada lo sacaron tanto de esa contienda como de su escaño en el Congreso. Una mujer que trabajó durante dos años en su oficina denunció que el entonces congresista la agredió sexualmente en al menos dos ocasiones. Otra mujer aseguró que, mientras se encontraban en un bar, la besó y le tocó la pierna sin su consentimiento. Posteriormente, según su relato, la mujer acudió en estado de extrema embriaguez a la habitación de hotel del congresista, pero no recuerda lo que ocurrió después.
La idea de eliminar al ICE
Durante los debates, Wahab y Hernández expresaron su respaldo a las víctimas y coincidieron en que utilizarían su experiencia en el servicio público para limpiar la reputación del escaño.
Sus posturas también son similares respecto a la necesidad de crear un camino para que los inmigrantes indocumentados puedan obtener la ciudadanía, así como en sus críticas a las redadas del ICE que, a su juicio, no distinguen entre personas con antecedentes criminales.
Pero sus visiones se separan cuando se trata de definir qué hacer con esa agencia policial migratoria. Hernández plantea una “reforma fundamental” del ICE para evitar la separación de familias. En un debate celebrado el 13 de abril también dijo que consideraba necesario “colaborar con países vecinos para prevenir el flujo de inmigrantes que cruzan nuestras fronteras”.
Wahab mantiene una postura más radical: propone eliminar por completo al ICE. Una iniciativa suya exige que los agentes migratorios no utilicen capuchas. La medida ya fue aprobada en California y firmada por el gobernador Newsom en septiembre de 2025, pero su aplicación quedó posteriormente suspendida por un litigio del Gobierno federal. “Deben identificarse para garantizar la confianza en las fuerzas de seguridad”, declaró durante un debate.
Sobre la propuesta de que el ICE desaparezca, Hernández, por su parte, dijo que no la respalda porque “es posible que no suceda”.



