Desconcierto en las filas del PSOE tras la gestión política de la crisis de Ceuta: “Si intentábamos salir de esta, nos hemos embarrado más”
El discurso oficial de La Moncloa en la enésima crisis del Gobierno discurre una vez más en paralelo al ambiente abatido que se respira entre muchos dirigentes del PSOE que no están en el Ejecutivo. La desclasificación de los informes de inteligencia previos a la entrada sin precedentes de unas 80.000 personas de forma irregular en Ceuta a finales de julio no ha tenido el efecto esperado en las filas socialistas. La decisión, lejos de calmar las aguas internas, las ha removido aún más, alimentando el desconcierto que reina en el partido justo cuando se cumplen seis semanas del salto fronterizo. “La sensación es de caos”, resume un secretario general autonómico “perplejo” por el contenido de los informes, que Pedro Sánchez se comprometió a hacer públicos para probar que el Gobierno no disponía de información sobre la amenaza a la integridad territorial.
“Ha sido un dislate, que salga el delegado del Gobierno en una rueda de prensa, que el CNI te admita en un comunicado que no anticipó la magnitud de lo que iba a pasar, que se tenga que explicar cuál debe ser la interpretación en un mensaje en las redes sociales del presidente. ¿Con quién te quedas? Lo de ayer fue un día para olvidar”, piensa un líder regional. “Si intentábamos salir de esta, nos hemos embarrado más”, comparte otro dirigente territorial que, como todos los consultados por EL PAÍS, reprocha “la falta de lealtad” del PP para poner remedio a la crisis, ya sea dificultando la elección de espacios para albergar a los inmigrantes dentro de Ceuta o en las 11 comunidades presididas por los populares.
“Según los documentos desclasificados resulta que un agente del CNI [Centro Nacional de Inteligencia] avisó al jefe del gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta y ninguno lo elevó a sus superiores, provocando una crisis con repercusión mundial. Si nos atenemos a eso, como mínimo es de Mortadelo y Filemón; la imagen es de chiste”, lamenta un miembro de la dirección federal que se pregunta “cómo es posible que, como mínimo, el jefe de gabinete no haya dimitido todavía o haya sido cesado”. “Aquí no dimite nadie, bueno sí, Trapero”, tercia un secretario provincial. El director general de la policía de Cataluña renunció esta semana después de diversos encontronazos con la consejera de Interior. Un alcalde de una gran ciudad recuerda que La Moncloa destituyó el 31 de julio de forma fulminante a una funcionaria responsable de comunicación del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) después de que publicara ese día a primera hora de la mañana una alerta en la web del organismo en la que informaba, citando fuentes del Ministerio del Interior, de que 49.000 inmigrantes habían entrado irregularmente en Ceuta. El aviso, borrado poco después de publicarse, fue el primer reconocimiento oficial de la gravedad de la pérdida del control de la frontera. “Marlaska tiene que dar un paso atrás; lo suyo es un error tras error, no controla nada, se ve en esto o en la lista de periodistas. Que se filtrase es otra demostración de que no controla su ministerio. Gobernamos, pero no mandamos”, observa un diputado que no responde a la etiqueta de antisanchista.
La “incredulidad” que siente uno de los presidentes de Diputación del PSOE “por crear otro problema” con una desclasificación “que debía dar carpetazo a mes y medio de pesadilla” contrasta con el argumentario de Ferraz y La Moncloa. “Es todo un despropósito”, coincide otro, al que no convenció que los ministros Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska pusieran fin a la guerra de versiones dentro del Ejecutivo y coincidieran en que no se podía anticipar la dimensión de la presión a la que se iba a someter la frontera ceutí. María Jesús Montero, vicesecretaria general del partido y secretaria general de Andalucía, defendió el “ejercicio de transparencia sin precedentes que ha hecho el Gobierno” y cómo “en ningún momento se detectó riesgo efectivo y real”. La número dos de la cúpula socialista achacó a “un problema de comprensión lectora” que la oposición insistiera en que sí hubo alertas pero La Moncloa las ignoró.
Quien más ha elevado el tono, como acostumbra, ha sido el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que vinculó las dificultades denunciadas por el último Informe PISA pero para criticar al Gobierno. “Si en algo no se ha equivocado PISA es en el hecho de la comprensión lectora porque veo que casi nadie de los que han tenido que leer los informes del CNI tienen comprensión lectora”, cargó en Onda Cero. El barón del PSOE advirtió que “si el Gobierno no espabila, no da respuestas y no soluciona el problema, puede llegar a convertirse en la segunda gran mentira de la democracia, como la autoría del 11-M”.
Como en otras ocasiones, el expresidente Felipe González se sumó a las contadas críticas públicas procedentes del PSOE y reprochó, antes de una comida con antiguos cargos en un restaurante asturiano de Madrid, que en su opinión la gestión de Ceuta es “manifiestamente mejorable”. Preguntado por si el Gobierno debe asumir responsabilidades por la crisis, González zanjó: “No le he visto nunca asumir responsabilidades”.
Un antiguo delegado del Gobierno alineado con Sánchez discrepa de que la responsabilidad de que las alarmas no saltaran se encapsule en el jefe de gabinete del delegado en Ceuta. “A mí, cuando había algo mínimamente serio, me llamaban o pedían una reunión urgente. ¿Y una cosa como esta se queda en unos mensajes entre un agente del CNI y un jefe de gabinete? Aquí nadie quiere tener la culpa encima de la mesa, y lo siento, pero la defensa que está haciendo el Gobierno es lamentable”, afirma.
“El problema, más allá de que sea del CNI o de la Delegación del Gobierno, es que es un problema del Gobierno. Parece que estamos intentando culpar a una institución ajena al Gobierno y es que son del Gobierno, y es evidente que las cosas no han funcionado”, ahonda. “Estamos para hacer amigos”, ironiza un senador que tampoco es sospechoso de criticar a Sánchez. “Tenemos tres semanas para resolver este entuerto”, concluye un diputado con galones inquieto por el impacto de Ceuta en las elecciones generales, sin fecha, y las municipales y autonómicas de mayo. “Esto nos afecta a todos y yo ahora mismo pierdo el ayuntamiento”, sentencia un alcalde de una capital de provincia.


