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Capturado 10 años después el presunto transfeminicida de Paola Buenrostro

La Fiscalía de Ciudad de México ha arrestado a Arturo N, al que acusa del transfeminicidio de Paola Buenrostro, una trabajadora sexual trans de 25 años, en septiembre de 2016. Arturo N fue capturado este lunes en el municipio de Nicolás Romero, en el vecino Estado de México. El asesinato de Buenrostro impulsó el movimiento que llevó a que se reconociera el delito específico de transfeminicidio en el Código Penal de Ciudad de México. La titular de la Fiscalía capitalina, Bertha Alcalde, sostuvo que la detención de Arturo N es “un paso decisivo para que el caso de Paola avance ante los tribunales”. “Reconocemos la lucha de su familia social y de la comunidad trans, que mantuvieron viva la exigencia de justicia. En la Fiscalía CDMX sostendremos este caso con rigor y perspectiva de género”, ha ofrecido.

La madrugada del 30 de septiembre de 2016, Buenrostro abordó el vehículo de Arturo N. “Momentos después, pidió auxilio a sus compañeras y enseguida se escucharon dos disparos. Sus compañeras se acercaron al automóvil, donde encontraron a Paola inconsciente en el asiento del copiloto y al imputado con un arma de fuego en la mano. Paola perdió la vida a causa de las lesiones por arma de fuego”, ha detallado la Fiscalía.

Las compañeras de Buenrostro retuvieron al agresor y lo entregaron a las autoridades. En un primer momento, un juez local ordenó la liberación de Arturo N porque, supuestamente, no había elementos suficientes para relacionarlo con el crimen. Las compañeras de Buenrostro —su familia social— y colectivos acusaron impunidad y emprendieron un movimiento que condujo a la Ley Paola Buenrostro, gracias a la cual, en 2024, se tipificó el delito de transfeminicidio en el Código Penal capitalino.

La lucha no fue fácil y la justicia asoma apenas, un década después. El caso de Buenrostro fue el primero reconocido como transfeminicidio por la Comisión de Derechos Humanos de Ciudad de México en 2019. El organismo dirigió una recomendación a la Fiscalía capitalina, tras documentar que hubo deficiencias en la investigación inicial, que no se reconoció la identidad de género de Buenrostro como mujer trans, y que se excluyó indebidamente a Kenya Cuevas, amiga de Buenrostro y testigo de su asesinato, a quien las autoridades no reconocieron como integrante de la familia social y víctima indirecta, lo que limitó su derecho a conocer y participar en la investigación. En 2021, la Fiscalía ofreció una disculpa pública a la memoria y la familia social de Buenrostro.

Cuevas no solo fue testigo del transfeminicidio de su amiga. Arturo N también intentó matarla a ella, pero se le encasquilló el arma. Después de aquella experienda, Cuevas se convirtió en una de las activistas trans más visibles, fundó la primera casa para brindar cobijo y educación a las mujeres trans en situación de calle. También impulsó la construcción de un mausoleo para dar una sepultura digna a mujeres trans cuyos cuerpos no sean reclamados por sus familiares. “Ahora van a tener un lugar bonito, vistoso, impresionante, donde su presencia sea respetada después de todo lo que han pasado en vida”, dijo la activista en una entrevista con este periódico en 2023.


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