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Axilas luminosas, suaves y sin manchas: la nueva obsesión del verano

La cultura del cuidado de la piel, mejor dicho, de la piel radiante, tiene un nuevo territorio: las axilas. Relegadas durante años a uno de los escalones más modestos del mercado de la belleza, con un cuidado limitado al desodorante y la crema depilatoria, ahora viven un inesperado proceso de sofisticación. Hay fórmulas para exfoliar, hidratar, calmar, iluminar, prevenir los pelos enquistados, mejorar la textura y hasta proteger el microbioma. En definitiva, asistimos a su facialización porque, como el rostro, también tienen poros, vello, pliegues, líneas, manchas e irritaciones.

Spate, la empresa de análisis de tendencias en redes sociales, apunta el cambio en su último informe sobre desodorantes. Entre las búsquedas que más crecen aparecen las fórmulas correctoras, blanqueadoras e iluminadoras. El dato indica que del olor y el sudor hemos pasado a preocuparnos por el tono, la textura y el aspecto. De hecho, sus cuidados se parecen cada vez más a los del rostro. También suben las búsquedas relacionadas con piel sensible, irritación, alergias, hiperpigmentación y pelos enquistados, mientras ganan terreno ingredientes como la piedra de alumbre, el magnesio, el carbón o los aceites esenciales. Para Spate, esta evolución abre un espacio de mercado que va “mucho más allá” de la protección frente al olor y convierte la axila en una nueva zona de tratamiento cosmético.

“El desodorante ha dejado de ser un producto funcional para controlar el olor y cada vez se entiende más como un gesto de cuidado de la piel. La axila está sometida a fricción, depilación, sudor y oclusión, por lo que puede irritarse, sensibilizarse y mostrar un tono menos uniforme. De ahí que las fórmulas evolucionen hacia ingredientes que calmen, reparen, suavicen y ayuden a mantener la barrera cutánea en buen estado”, comenta a S Moda Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode. Esto explica la llegada de activos hasta hace poco asociados al rostro, como la niacinamida, los polihidroxiácidos, las ceramidas, el ácido hialurónico o los prebióticos, que actúan sobre la textura, la sequedad, la irritación y las manchas. La evolución no responde solo a una inseguridad estética. También intenta cubrir una carencia histórica, porque durante años las fórmulas se centraron en controlar el olor y el sudor sin prestar demasiada atención al estado de la piel.

La tendencia no es nueva. En 2024, la periodista Lucía Mbomío ya advertía en esta revista, en el artículo “El gran problema de las axilas negras blanqueadas”, cómo las redes habían convertido la claridad de la zona en un atributo deseable. Dos años antes, Allure se preguntaba cómo las axilas, las rodillas y los codos oscuros habían pasado a considerarse un problema que debía resolverse. En 2022, la etiqueta #darkarmpits acumulaba 86,9 millones de visualizaciones; #darkknees, 45,4 millones y #darkknuckles, 12,7 millones. Bajo ellas se agrupaban tutoriales, comparativas y remedios para aclarar distintas zonas del cuerpo.

Hoy en redes sociales proliferan los vídeos que explican por qué se oscurecen las axilas y cómo aclararlas, con consejos que van desde cambiar la forma de afeitarse hasta exfoliar la zona o sustituir el desodorante. “Si te sientes insegura por tener las axilas oscuras, este vídeo es tu salvación”, comienza una publicación de la creadora @sasainseoul, con 1,3 millones de seguidores. La influencer atribuye el cambio de tono al rasurado agresivo, la acumulación de desodorante, el roce de la ropa y las células muertas, y recomienda afeitar con espuma, lavar y secar bien la zona, vestir prendas holgadas y exfoliar al menos una vez a la semana. Los comentarios complican una explicación que parecía sencilla. “Desde que nací tengo las axilas oscuras, ¿qué hago?”, pregunta una usuaria. “No me afeito y me pongo el desodorante con la piel seca, y aun así se sigue oscureciendo”, escribe otra.

¿Por qué se oscurecen las axilas? ¿Cuándo es normal?

Lo primero que hay que aclarar es que no siempre se trata de una mancha. “Es muy frecuente que las axilas tengan un tono más oscuro que el resto del cuerpo”, explica la dermatóloga Mayte Truchuelo, miembro del GEDET y del Grupo Pedro Jaén. “Al ser una zona de mayor roce, la piel se engrosa y puede verse más oscura, algo especialmente intenso en los fototipos altos”.

El farmacéutico Héctor Núñez, fundador de la marca Cosmetocrítico, señala que la causa más habitual de las manchas es la hiperpigmentación posinflamatoria. Puede aparecer tras el rasurado con cuchilla, la depilación con cera, el roce de la ropa o el uso de fórmulas con mucho alcohol o perfume. También menciona el intertrigo, una combinación de humedad, fricción e inflamación mantenida que puede acabar dejando pigmentación en la zona.

“Utilizar productos inadecuados que irriten la piel empeorará la mancha, porque aumenta la inflamación y provoca hiperpigmentación posinflamatoria”, advierte Truchuelo. La cuestión importa especialmente cuando muchas imágenes que circulan en redes presentan como ideal una axila sin pliegues, sin sombra y prácticamente del mismo tono que el brazo. Una diferencia de color, sin embargo, puede formar parte del aspecto normal de la piel.

No todos los cambios deben darse por normales. “Si vemos un cambio de color acompañado de engrosamiento de la piel o lesiones protuberantes, hay que descartar una acantosis nigricans (oscurecimiento y engrosamiento de la piel en zonas de pliegue) y una posible resistencia a la insulina”, explica Truchuelo. “La aparición de picor, descamación o enrojecimiento también es motivo de consulta para descartar una infección o un eccema”.

Cuidar la zona tiene sentido porque está sometida a sudor, humedad, roce y depilación, y puede sufrir irritación, sequedad, foliculitis o dermatitis. “No se trata de perfeccionar una zona más del cuerpo, sino de entender que también necesita fórmulas respetuosas con su delicadeza y su pH, capaces de trabajar la suavidad, el confort y la uniformidad sin comprometer la barrera cutánea”, explica Mireia Fernández, directora de Perricone MD.

Antes de buscar un activo iluminador, Núñez recomienda revisar los gestos más básicos. Secar bien la zona, evitar ropa demasiado ajustada, utilizar limpiadores suaves y reducir la agresión de la depilación pueden resultar más útiles que añadir otro producto a la rutina. “La forma más sencilla de cuidar las axilas es buscar un desodorante suave, sin perfume, que hidrate la zona y contenga ingredientes con propiedades despigmentantes y antiinflamatorias”, resume.

Activos cosméticos frente a remedios caseros

En redes sociales proliferan remedios que van desde reutilizar tónicos faciales con ácido glicólico o salicílico como desodorantes hasta aplicar mezclas de limón, bicarbonato o cúrcuma y frotar la zona con azúcar, café u otros ingredientes granulados. Todos prometen reducir el olor, suavizar la piel y aclarar la zona, aunque ni funcionan de la misma manera ni ofrecen las mismas garantías.

“El ácido glicólico no es un desodorante como tal, pero puede alterar el pH de la piel y reducir la proliferación de algunas bacterias implicadas en el mal olor”, explica Raquel González. Según las expertas, puede ayudar con la textura y ciertas marcas superficiales, pero tiene límites claros. “No es un antitranspirante, por lo que no va a reducir la cantidad de sudor ni sustituye a un desodorante bien formulado”, añade Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.

El problema aparece cuando un activo pensado para el rostro se usa a diario, en concentraciones altas o justo después del afeitado. “Puede tener sentido de forma puntual y en pieles que lo toleren bien, pero no debería convertirse en una recomendación generalizada. La axila es una zona de pliegue, fricción y humedad, por lo que reacciona con más facilidad”, señala Nieto.

Los remedios caseros ofrecen todavía menos garantías. “El limón puede irritar y sensibilizar la piel, el bicarbonato altera su pH y la cúrcuma puede teñirla”, explica González. “Que algo sea natural no significa que sea seguro, y menos en una zona tan reactiva”. Truchuelo coincide: al no estar formulados ni dosificados de manera estándar, pueden provocar una dermatitis irritativa o alérgica y empeorar la hiperpigmentación.

Tampoco la exfoliación física es inocua. Frotar con fuerza para “eliminar” la oscuridad puede inflamar más la piel y dejar nuevas marcas. En una zona ya sometida al roce, la depilación y la oclusión, insistir no siempre mejora el resultado.

El desodorante quiere ser un sérum

Frente a los tónicos faciales reutilizados y los remedios caseros, la industria propone fórmulas pensadas para la zona. “Los ingredientes más interesantes son los que cuidan la microbiota y la barrera cutánea”, explica Irene Serrano, directora de Dermalogica. Según la experta, la niacinamida puede ayudar a calmar y mejorar el tono, mientras que los polihidroxiácidos permiten exfoliar de forma más progresiva. También ganan presencia los prebióticos y posbióticos, ya que el olor corporal está relacionado con el equilibrio del microbioma de la axila.

Mireia Fernández, de Perricone MD, advierte de que no todos los activos son adecuados para todas las pieles. “Hay que tener cuidado con los ácidos exfoliantes potentes, como el glicólico en concentraciones altas, el salicílico usado con demasiada frecuencia o los retinoides”. También recomienda vigilar los perfumes, los alcoholes secantes y los aceites esenciales, sobre todo si la piel es sensible, acaba de depilarse o tiene tendencia a la dermatitis.

La etiqueta “natural” tampoco garantiza una fórmula más suave. La dermatóloga Mayte Truchuelo señala que el perfume puede provocar dermatitis de contacto y que el alcohol puede alterar la función barrera. Las sales de aluminio, añade, pueden resultar irritantes en algunas pieles por su efecto astringente, aunque siguen siendo las que permiten reducir la sudoración.

Pero no todos hacen lo mismo. Truchuelo distingue entre el desodorante, que actúa sobre el olor; el antitranspirante, que disminuye la sudoración, y las fórmulas exfoliantes, que incorporan beneficios sobre la textura y la pigmentación.

Cuando la preocupación va más allá del tono

La atención a las axilas también ha llegado a las clínicas. “Cada vez recibimos más consultas por manchas, exceso de sudor, irritación o vello enquistado”, explica la doctora Beatriz Beltrán, fundadora de la clínica que lleva su nombre en Barcelona. Algunas responden a una cuestión estética, pero otras afectan al confort diario. La hiperhidrosis puede tratarse con toxina botulínica, mientras que la depilación láser ayuda a reducir la irritación y la foliculitis asociadas al afeitado. Cuando preocupan las manchas o la textura, Beltrán menciona peelings médicos suaves y láseres fraccionados.

La especialista insiste en que la elección depende del problema y de su causa. “El objetivo no es la perfección, sino mejorar la salud, la calidad de la piel y el bienestar de la paciente”. Antes de tratar una mancha, añade, conviene descartar una alteración médica y valorar si realmente necesita intervención.

Así es la nueva rutina de axilas

Rio Deo Aluminium-Free Deodorant, de Sol de Janeiro. Desodorante sin aluminio ni bicarbonato, con un 98% de ingredientes de origen natural. Combina un éster de ácido cítrico para controlar las bacterias responsables del olor con enzimas de papaya que exfolian suavemente y ayudan a prevenir los pelos enquistados (20 €).

Serum desodorante Fresh & Clear, de Cosmetocrítico. Desodorante sin perfume ni alcohol, apto para piel sensible y con textura cremigel. Combina probióticos, niacinamida, N-acetilglucosamina, té verde y ácido shikímico para ayudar a mejorar manchas, textura e irritación (22,90 €).

Pure Protection AHA Roll-On, de Bodyologist. Combina ácido láctico y ácido glicólico para ayudar a controlar el mal olor y mejorar el tono y la textura de la piel mediante una exfoliación suave (29 €, en Laconicum).

Adzuki & Ragi Fantasy, de Byoode. Exfoliante en polvo con arroz, arcilla blanca, polihidroxiácidos (PHA) y vitamina C que limpia, suaviza e ilumina sin comprometer la barrera cutánea (39 €).

Desodorante en bálsamo sólido 24H, de Yves Rocher. Fórmula vegana con un 95% de ingredientes de origen natural, extracto de avena y manteca de karité. Protege frente al mal olor durante 24 horas, reduce la sensación de humedad y deja la piel suave, nutrida y sin residuos (9,99 €).

Advanced Care Original Antitranspirante, de Dove. Spray sin alcohol con tecnología Pro-Ceramide que protege frente al sudor y el mal olor durante 72 horas, mientras ayuda a calmar y reparar la piel tras el afeitado (2,99 €).

The Sicilian Crème, de Skin&Co Roma. Crema de uso diario con manteca de karité, aceite de oliva y extractos de limón y naranja roja. Hidrata, suaviza y aporta luminosidad sin dejar sensación grasa (25 €).



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