Los grandes líderes de la IA, como niños temerosos ante un matón
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“Este tío es un monstruo”, decía Donald Trump delante de Sundar Pichai, presidente ejecutivo de Google. “Y nadie le conoce. ¡Qué gran vida! Ser un monstruo y no tener que pasar por todo esto”, seguía Trump señalando a los periodistas que le siguen a todas partes. Mientras, a su lado, Pichai esperaba para hablar con una increíble cara de resignación. Antes de acabar, Trump bromeó con su nombre indio: “Sundarrrrr es su nombre”. Cuando le tocó hablar a Pichai, disimuló como pudo: “Con suerte, será una mejor carta de presentación que ‘soy un monstruo”, dijo.
La escena ocurrió después del encuentro esta semana de Trump con los grandes líderes de la industria de la inteligencia artificial (IA). Fue en el momento de declaraciones a la prensa en los jardines de la Casa Blanca. La reunión había servido para firmar un acuerdo que decía que los grandes laboratorios deben autorregularse y olvidarse de que el Gobierno vaya a intervenir para frenar el progreso de los nuevos modelos.
Era en el fondo un grupo de gente extremadamente rica comportándose como niños temerosos ante un matón. Hay varios vídeos donde se ven risas nerviosas, miradas incómodas y bromas absurdas de Trump gustándose ante algunas de las personas más ricas del mundo.
El fragmento más viral en redes es un corte de unos 70 segundos donde se ven claramente los nervios de Dario Amodei, cofundador de Anthropic y el mayor proponente de que la IA debe frenar. Trump no está de acuerdo con él, pero parece que ahora se llevan bien. Antes de que hablara Amodei, Trump dijo a los periodistas: “Todo lo que diga él [señalando al de Anthropic] está bien”. Luego le cogió por el brazo y le susurró: “Ten cuidado”.
Amodei es claramente un señor peculiar. Pero su risa desmedida duró literalmente segundo y medio. Es épica, puro teatro. Luego Amodei habló unos segundos, sin más. Mientras, Trump se acercó a Mark Zuckerberg, de Meta, como si fuera el travieso que se esconde. Los trataba como a chiquillos, les hacía bromas al oído. La cara de Musk al fondo era claramente de despechado.
Trump volvió entonces a hablar y mencionó a la cadena CNN, que mantiene un pulso con el presidente estos días, y dijo: “La CNN, fake news”. Fue un momento de cara de póker para los ejecutivos. Trump estaba metiéndose con un medio enorme y ellos estaban ahí al lado consintiendo en parte la afrenta. No había que sonreír y lo mejor era desaparecer.

A Zuckerberg ya parecía que todo le daba igual, que estaba tan por encima del bien y del mal que incluso no pudo ni evitar una sonrisilla por la incomodidad. Se ve más en esta otra imagen, donde Amodei huía:

Antes de estas escenas ridículas, hubo alguien en esa reunión de jefazos de la IA con Trump que suele pasar desapercibido, pero que estaba a la derecha del presidente. Era Jensen Huang, presidente ejecutivo de Nvidia, la empresa más valiosa del mundo. El texto del acuerdo dice lo que Huang piensa: que las empresas de IA lloren menos y resuelvan solitas sus problemas. También Zuckerberg piensa eso.
Hace unos días, Huang estuvo en un podcast casi 2 horas hablando de IA. Contó por qué no hay que tener miedo. Huang cofundó en 1993 Nvidia, que diseña chips que se usan para IA. Es la séptima persona más rica del mundo, justo detrás de Mark Zuckerberg. Nunca ha sido muy parlanchín y siempre tiene una pose más bien seria.
Huang cree que Amodei, Altman y otros exageran y deben parar de asustar. Su argumento es muy sencillo: si realmente sospechan que su producto es peligroso, que no lo lancen. ¿Qué otra compañía sacaría al mercado algo que puede causar muerte y destrucción?
Se muestra muy seguro y tranquilo al hablar. Es también muy vehemente sobre qué es la IA (“es solo software”) y que no traerá más problemas que otras revoluciones históricas: “No deberían lanzar el producto. Así de fácil. Si vas a hacer un coche autónomo y hay una situación complicada, y como ingenieros no tenemos ni idea de cómo resolverla, porque estos coches no se programan, se entrenan, ¿cuál es la respuesta? No lo saques. Es un problema de ingeniería. Hay que saber resolverlo. Ahora bien, si dicen igualmente que no hay manera de contener los experimentos, que cuando probemos los modelos de IA, se escaparán y harán daño al mundo, entonces la respuesta es cerrar los laboratorios”, explica Huang, en un tono muy poco apocalíptico, lejos de otras grandes empresas, pero muy cerca de la Casa Blanca.



