Los decretos de vivienda llegan al Congreso sin estar amarrados y Podemos y Junts avisan: “Mirad el marcador”
El Gobierno lleva negociando semanas con sus socios de investidura los decretos sobre la situación crítica de la vivienda que se han aprobado este martes en el Consejo de Ministros y que se quieren someter a convalidación con urgencia este viernes en el Congreso por varias razones, desde sociales a políticas. Pero ninguno de los dos decretos “están amarrados ni tienen segura su aprobación”, según admiten fuentes del Ejecutivo. “Hemos hecho una apuesta”, razonan esas fuentes gubernamentales, que auguran que será difícil de explicar un rechazo de la mayoría de investidura al primer texto con las medidas que protegen frente a los desahucios hasta 2030 y ayudas a los propietarios. La derrota del segundo decreto sobre la prórroga automática de los alquileres la dan por descontada algunas fuentes tanto del Gobierno como de los socios. Desde Junts solo han anticipado al Gobierno un consejo para el viernes: “Mirad al marcador de las votaciones”. Podemos tampoco aclara su posición por ahora de máximos.
El Congreso volverá a vivir el viernes otra jornada frenética llena de incertidumbres, cada vez más frecuentes en esta taquicárdica legislatura. En el Gobierno contaban con ese tipo de escenarios parlamentarios para la recta final ya casi en campaña, pero ese terreno se ha precipitado con el desahucio de Maricarmen Abascal y la conexión emocional que ha calado en la calle y las movilizaciones convocadas por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos. La mayoría de investidura lleva meses bloqueada. Hace un año ya que Junts rompió sus peculiares relaciones y transacciones con el Ejecutivo y no anticipa nunca su voto en casi ningún proyecto. Podemos dejó de ser previsible también hace tiempo y expresa las críticas más duras a cualquier iniciativa de La Moncloa.
“No tenemos nada amarrado. Ni Junts ni Podemos nos han dicho nada, hace tiempo que no podemos contar con saber antes de una votación su voto y hemos decidido hacer una apuesta porque creemos que en el primer decreto no podrán justificar de ninguna manera su voto en contra”, exponen sus planes con sinceridad interlocutores frecuentes del Gobierno con esas formaciones. Lo dicen con un tono de resignación asumida, pero inevitable: “No hay otra opción, sabíamos que este momento iba a llegar al final de la legislatura”. Y relatan: “Cuando le preguntamos a Junts nos dicen: Mirad al marcador de las votaciones”. Con Podemos, la relación no es ni mucho más fácil ni más programable.
La secretaria general y portavoz de Podemos en el Congreso, Ione Belarra, suele acusar al Ejecutivo de Pedro Sánchez —del que formó parte— de haberse entregado en todo a la derecha. Este martes, en el Congreso, tampoco quiso adelantar cuál será el voto de los cuatro diputados de Podemos, tan indispensables como todos los demás que refrendaron hace tres años la investidura de Sánchez. Aquella ecuación se ha repetido muy poco en los últimos meses y aquellos grupos se han atomizado aún más.
En la votación del viernes sobre la que Junts aconseja al Gobierno que esté pendiente del marcador de escaños a favor no se puede escapar ninguno. PP, Vox y UPN, más el integrante ahora del Grupo Mixto Javier Ortega Smith cuentan de partida con 171 noes seguros. El PP no ha llegado ni a plantearse en serio la abstención porque rechaza frontalmente el modelo de regulación o el intervencionismo sobre el mercado de la vivienda del Gobierno y porque se queja, además, de que nadie les ha llamado para hablar. El Ministerio de Vivienda tampoco ha contactado con Vox porque da esos apoyos por imposibles.
Varios componentes del Gobierno, desde la mesa de la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros y más tarde Félix Bolaños, Ángel Víctor Torres o Arcadi España en la sesión de control en el Senado, aprovecharon sus plataformas para interpelar al PP a que no se enmiende a sí mismo y rechace el viernes propuestas en favor de los propietarios o los inquilinos que han introducido en los últimos meses en proyectos ya registrados en el Parlamento. Bolaños llegó tan lejos como para emplazar a los populares a prestarse a “quitar algo de poder a los que tienen demasiado y dar algo a los que no tienen nada y no dejar en la calle a Maricarmen”. La pregunta de la senadora del PP había cuestionado al ministro de Justicia sobre presuntas narco injerencias contra la labor de la juez de Extremadura que investigó el caso del hermano del presidente Sánchez. Al presidente del Senado, Pedro Rollán, le desagradó tanto la digresión de Bolaños que le llamó al orden para que se atuviera a la cuestión. Bolaños no le hizo caso por su parte, como tampoco otros senadores y ministros en otras intervenciones.
La añorada mayoría de investidura al completo alcanzaría 179 votos a favor, pero esa meta ya no está nada clara y por ahora solo están más o menos comprometidos para el viernes 168 síes, si se incluyen en esa partida los cinco parlamentarios del PNV, 121 del PSOE, 26 de Sumar, siete de ERC, seis de EH Bildu, uno del BNG, otro de Águeda Micó (Més-Compromís) y el posible de Coalición Canaria, que todavía no lo ha materializado porque aunque reclamó durante toda la tarde del martes los decretos a sus interlocutores no los había conseguido siquiera recibir.
Junts sigue sin decantarse. Fuentes de su cúpula insistieron ya en la tarde del martes, tras conocerse la aprobación de los decretos en el Consejo de Ministros, en el mismo recelo que habían expresado por la mañana: “A estas alturas podemos confirmar que la situación es esta: hasta que no tengamos los textos definitivos no haremos ninguna valoración, ya que nos consta que, aunque han explicado que tienen un acuerdo, en este momento todavía no tienen ningún texto cerrado”. Siete votos en el aire. En el Ejecutivo cuentan con ellos para el primer decreto.
En Podemos, por la mañana, Belarra pidió que los decretos no se troceasen y se apuntó a las demandas máximas del Sindicato de Inquilinas, con expropiaciones incluidas a los pisos de los fondos buitres. Por la tarde remachó que sus cuatro votos serán “una herramienta en manos de toda la gente que se está movilizando en la puerta del Sol” e insistió en que el Gobierno había disgregado en dos los decretos en una estrategia de “divide y vencerás que no va a funcionar porque la gente ve la trampa”. Exigió al PSOE una rectificación y un decreto único, algo que no ocurrirá. El Gobierno espera que Podemos no se desmarque y acabe entrando a jugar en ambas votaciones, pero sin ninguna seguridad. Si Podemos votase a favor la mayoría progresista podría sumar 172 síes y Junts hasta podría abstenerse.
La desafección de algunos socios de izquierdas con el fondo y las maneras con que el Gobierno ha tratado esta crisis desatada con el caso del desahucio de Maricarmen Abascal la resumieron muy bien el portavoz de ERC y el del BNG. Gabriel Rufián lamentó que no era “suficiente” lo acordado pero prefirió subrayar que en estos casos lo “útil” es ser “pragmático con victorias parciales antes que la épica de las derrotas totales”. El gallego Néstor Rego suspendió al Gobierno por fragmentar los decretos pero asumió el voto a favor: “Si hay que escoger entre un parche y dejar la gente desprotegida, el BNG votará a favor de proteger la ciudadanía”.


