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‘La Ciudad no dará un paso atrás’: Clara Brugada es coestelar de Claudia Sheinbaum en su mitin del Zócalo

En un Zócalo lleno, con la ausencia de los varones del partido y en el cierre de la gira presidencial por el segundo Informe, la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, ha sido coestelar de la presidenta Claudia Sheinbaum. Tocó a Brugada movilizar a los contingentes que crearon la postal de una Plaza de la Constitución pletórica, y abrir el acto político con un discurso en el que ha hecho una arenga en favor del pueblo y en contra de las élites y los intereses extranjeros. La jefa de Gobierno ha brillado a lado de la presidenta, aprovechando la ausencia de los secretarios Marcelo Ebrard y Omar García Harfuch, y otros liderazgos del partido.

Sheinbaum encabezó en el corazón de la capital mexicana el último de 32 actos masivos con motivo de su informe itinerante, después de un recorrido de 12 días en el que habría hablado ante más de 850.000 personas. Ella misma destacó el valor de este mitin, no solo por ser el más grande -200.000 personas, según el Gobierno capitalino-, sino por ocurrir en el sitio emblemático del movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador, donde la izquierda obtuvo sus primeros triunfos electorales y donde se crearon los programas sociales característicos de la Cuarta Transformación. “Es imposible cerrar este balance nacional sin rendir homenaje al corazón mismo de esta transformación, a este maravilloso pueblo de la Ciudad de México que hoy nos recibe”, exclamó la presidenta.

Acompañaban a Sheinbaum, en el templete, casi todos los secretarios del gabinete, incluidos quienes han sido dirigentes del partido, Mario Delgado y Luisa María Alcalde; con la notable excepción del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien habría viajado a Washington para las negociaciones del T-MEC, y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, que no suele pararse en actos masivos. Al no ser una movilización nacional, como las que hacía López Obrador en el Zócalo, esta vez estaban ausentes los gobernadores y los contingentes estatales. Tampoco había una zona de invitados especiales donde pudiera ubicarse a los coordiandores parlamentarios, Ricardo Monreal e Ignacio Mier. No estaban presentes el senador Adán Augusto López o el exsecretario de Organización de Morena, Andy López Beltrán. La presidenta del partido, Ariadna Montiel, llegó con su comité ejecutivo nacional por un costado de la plaza y subió una foto a sus redes como discreto testigo de su asistencia.

La presidenta leyó un discurso político en el que volvió a arengar en contra del intervencionismo y la injerencia extranjera, y dedicó varios párrafos a elogiar el trabajo de la jefa de Gobierno, con quien posó ante los fotrógrafos en el centro del escenario, levantándole el brazo. Como anfitriona y telonera, Brugada habló durante 10 minutos, en sintonía con la defensa de la soberanía proclamada por Sheinbaum. “Quienes militamos en la causa de la democracia, la justicia y la librtad tenemos que mantenernos unidos frente a quienes buscan un retroceso autoritario a la noche neoliberal de privilegios y corrupción. Como dijo Benito Juárez, el triunfo de la reacción es moralmente imposible, y esta gran Ciudad de México no dará ni un paso atrás en la transformación; junto a nuestra presidenta, mil pasos adelante para el bienestar y la soberanía de México”, expuso Brugada.

El Zócalo estaba lleno con grupos de colonos transportados desde las 11 alcaldías gobernadas por Morena y partidos aliados. Destacaban las mujeres y los adultos mayores, en una ciudad en la que 1,3 millones de personas mayores de 65 años reciben una pensión. Casi todos los asistentes llegaron ahí antes de las 9:00, aunque la presidenta apareció en el Zócalo al filo de las 11:00 horas. A diferencia de otras movilizaciones, esta vez las mantas correspondían a diputados locales, movimientos urbanos y colonias populares. No estaban los maestros, los electricistas ni los sindicalizados de la CATEM que suelen llenar los mítines de la 4T. Pero las calles aledañas lucían, como siempre, abarrotadas de autobuses y micros, usados para transportar a la gente.

Por un día, la ciudad olía nuevamente a campaña, esa que en 2027 enfrentará a la oposición y al oficialismo en una ruda disputa por el corazón político de México. Como ocurrió en 2021, cuando la entonces jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, vio perder la mitad del territorio a manos del PRI y el PAN y la ciudad se partió en dos, el próximo año aquí se concentrarán los principales liderazgos opositores y se desplegarán todas las estrategias que buscan socavar las posibilidades de continuidad del proyecto que, este domingo, fue defendido por Sheinbaum y Brugada.

Un hombre exige justicia

En medio de la multitud, y a escasos 50 metros del escenario, un hombre irrumpió al princpio del mitin para exigir justicia para su hijo, muerto hace 22 años en un hospital público de Sonora. Justo en el lugar donde normalmente se colocan las sillas de los invitados especiales, el sonorense Édgar Mondragón se subió a la silla y desplegó una manta con la fotografía de su hijo Ismael. “Presidenta: ¿en manos de quién están nuestros hijos?“, se leía en la manta que Sheinbaum alcanzó a ver mientras Clara Brugada daba la bienvenida al mitin.

Luego de que el personal de seguridad lo bajara y le impidiera volver a desplegar la manta, Édgar Mondragón se acercó al lugar donde se ubica a la prensa, para explicar el motivo de su manifestación. Su hijo Ismael murió en diciembre de 2004, cuando era un bebé de un año 11 meses, por negligencia del personal médico del Hospital Infantil del Estado de Sonora, y desde entonces, Mondragón emprendió una larga batalla jurídica. Tras dos décadas, el padre consiguió que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenara la reparación del daño y que la Corte Interamericana de Derechos Humanos pidiera al Estado mexicano ofrecer una disculpa pública por estos hechos, la cueal fue cumplida en 2024.

“La amiga presidenta, esta es la quinta vez que he tenido que venir a un evento para que me escuche, pero no me ha dado la atención que mi niño merece. Ya se disculparon públicamente, pero hay compromisos importantes para garantizar la salud de todos los niños de México que no se han cumplido”, declaró Mondragón, mientras la presidenta comenzaba su discurso. Finallmente, el padre del niño Ismael fue retirado del área de prensa por parte del personal de resguardo y conducido a un área en la que sería atendido por el subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, Arturo Medina Padilla. El hombre se retiró a regañadientes, mientras Sheinbaum celebraba los logros de la transformación y advertía: “recuerden siempre que no hay divorcio entre pueblo y gobierno, que gobierno y pueblo, unidos, jamás seremos vencidos”. Su discurso se extendió casi una hora, al final, la presidenta caminó a Palacio Nacional, solo acompañada de su esposo; mientras Brugada bajó del templete para fundirse en abrazos con sus simpatizantes, y el manifestante, Édgar Mondragón, regresaba molesto a casa.


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