Nacional

Amenazas desde el tapanco


El crecimiento del PT y el Partido Verde es uno de los frutos, si se les puede llamar así, más evidentes de los gobierno de la cuarta transformación. Y claro, ambos partidos pasaron de ser meros satélites electorales, útiles para ganar algunos puntos en los procesos electoras o votaciones legislativas, ser verdaderos factores de poder. Ahora no se quedan contentos con unos plurinominales, bancada propia en la Cámara de Diputados y un grupito de senadores. Eso ya no es suficiente. ahora quieren gobiernos estatales completos. Y tienen razón. Por un lado, en el caso del Verde, cuentan con estructuras locales sólidas, por ejemplo en San Luis Potosí y en Quintana Roo pueden ganar. El PT tiene presencia local en varios lados, más allá de números y porcentajes, exige algo que Morena no le quiere o no le sabe dar: trato digno como socios y no como simples paleros, aunque lo hayan sido en su momento.

Morena los desprecia. Los acusa de chantajistas y arribistas. Dicen que no pueden ganar nada solos, que no son nada sin Morena. Les da coraje que exijan trato de pares cuando los consideran simples rémoras que nacieron “para callar y obedecer”, como dijera aquel virrey de la Nueva España. Nos crecieron los enanos, se lamentan. Que mueran de asfixia y abandono pues sin nosotros no llegan a nada. Los consideran una mancha antidemocrática en su límpida coraza guinda. Fue precisamente en Morena donde les pusieron zancos a los enanos, ahora a ver cómo los bajan porque ya se acostumbraron a mirar desde arriba y no piensan bajarse del tapanco, desde donde han decidido dar la batalla contra el socio mayoritario de la coalición. Serán enanos, pero no tarados.

Quizá quien haya definido mejor la situación del PT respecto a Morena fue el diputado petista Reginaldo Sandoval que, ante las descalificaciones morenistas, dijo con claridad a reporteros: “Cediendo, sin conceder, que no nos da para ganar una gubernatura, pero sí nos da para hacer perder siete, ocho, hasta 12; o sea, deben leer del otro lado, como pasa aquí en la Cámara de Diputados, sin el PT no salen las dos terceras partes”. Habrá quien matice los dicho por el legislador y diga que no es cierta la cantidad, pero deberían ver con cuidado la amenaza. Es posible que en el PT no sepan cómo ganar, pero sí saben cómo perder. Sobre eso no hay duda.

Acostumbrados al descontón y la nulificación del adversario, en Morena no saben cómo negociar. Y ahora lo tendrán qué hacer. Se antoja difícil. La dirigente morenista Citlalli Hernández admitió en entrevista respecto a la solicitud del PT de revisar el resultado de las encuestas para candidatos: “Morena no está sometida al amague ni al chantaje, estamos a días de resolver sin que eso signifique ceder en lo que no tenemos que ceder” y admitió que el PT “quizá tengan dudas legítimas”. Se trata de una gran concesión al socio: a la mejor son auténticas sus preocupaciones. Como se ve, el ambiente se corta con cuchillo.

Despreciar al que está del otro lado de la mesa no es una buena idea para negociar. Puede ser que en Morena piensen que llegó la hora de soltar el peso que le impide volar sola. Los números indican que la arrogancia morenista está soportada en preferencia electoral. Pero en efecto, habrá lugares en los que el perdedor de la contienda interna pueda inclinar la balanza en la elección. No es una atinada estrategia dejar herido a tu socio de tropelías porque sabe demasiado, aunque los número no le den.

Por lo pronto la pelea está buena: unos desde su soberbia y otros desde su tapanco.


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