Política

Irene Montero: “Las primarias tienen que remover la energía en la izquierda, como ‘Paquito el Chocolatero’ en una fiesta”

Irene Montero (Madrid, 38 años) ha cambiado de estrategia. Es viernes por la mañana y la eurodiputada de Podemos ha eliminado de su discurso cualquier dardo a los excompañeros de Sumar. Admite algún matiz a las reglas que su partido estableció en 2014, sonríe y busca un tono amable, pausado. Incluso respira antes de contestar sobre Ceuta y la política migratoria “criminal y racista” de la UE. Hace una semana que propuso encabezar una candidatura amplia a las generales que se decida en primarias conjuntas para “remover la energía” en la izquierda. Mira hacia delante y evita hablar del veto en las listas de 2023.

Pregunta. Después del ciclo electoral anterior, ¿por qué ha decidido dar este paso adelante?

Respuesta. La mayoría de la gente piensa que el sistema no funciona bien, que está organizado antes para hacer negocio que para vivir. Que aunque cumpla con todas las normas y vaya a trabajar, pague sus impuestos, haga su compra, sea responsable y críe a sus hijos, el sistema no le permite vivir. Y los precios de la vivienda están imposibles, los de los alimentos no paran de subir, también la energía y vemos cómo hay un mundo que avanza hacia la guerra. A lo mejor no es nuestra generación o la de nuestros padres, pero [quizás] nuestros hijos sí tienen que empuñar las armas que están comprando todos los gobiernos europeos. Al final, la gente dice: “Vida solo hay una y yo la estoy dedicando a trabajar para otros siempre”. Pues si vida solo hay una y planeta solo hay uno, estamos viendo cómo cada vez avanza más hacia la destrucción; tenemos que utilizar la política para cuidar lo más básico. Por eso hemos dicho “paz, casa, trabajo”. Porque la política tiene que volver a ocuparse de lo básico y a conseguir que la gente pueda vivir bien.

P. Usted a las generales, Ione Belarra a la Comunidad de Madrid, el número tres, Pablo Fernández, al ayuntamiento de la capital… Da la sensación de que Podemos se la juega en los próximos meses. ¿Han medido las consecuencias de una apuesta tan arriesgada?

R. Es que las cosas no se consiguen si no las intentas. Y la situación del país merece al menos intentarlo. Hay un montón de gente que puede estar decepcionada, preocupada, con miedo, pero a la vez mantiene unos principios y unas convicciones muy firmes. Las profesoras de infantil llevan cinco meses en huelga indefinida, los trabajadores de Airbus, las educadoras y los educadores en el País Valencià, en Madrid también van a la huelga a partir del 14 de octubre. Hay muchísima gente luchando y eso tiene que tener un acompañamiento en el proceso electoral que sí o sí va a venir en 2027.

P. ¿Después de su propuesta de primarias abiertas ha hablado con algún partido?

R. Sí, hablamos habitualmente. Pero hay que salir ya de esa dinámica de lo que nos decimos los unos a los otros y voy a ser la primera que lo haga. Para hacer las cosas bien, necesitamos remover las energías de la izquierda y por eso he planteado que no solo quiero ser candidata a las próximas generales, sino que tenemos que hacerlo con unas primarias en las que pueda participar todo el mundo y a las que se pueda presentar cualquiera. Y que con esas primarias, la izquierda muestre la energía que tiene. Que esas primarias sean como cuando suena Paquito el Chocolatero en una fiesta, que la gente al principio se mira y no sabe si salir o no, pero termina todo el mundo bailando y se nota esa energía.

P. Hay quien piensa que ir a un marco de enfrentamiento en una campaña de primarias puede ser más desmovilizador.

R. Las primarias lo que permiten es que todo el mundo se pregunte, reflexione y participe. Es la mejor forma para hacer las cosas bien.

P. ¿Negoció esta propuesta con otras fuerzas antes de anunciarla?

R. Todo el mundo sabe que Podemos siempre ha defendido las primarias, pero no es mi camino seguir en esa dinámica de quién ha dicho qué.

P. Hace unos meses, en una entrevista en EL PAÍS, Ada Colau defendió que la ruptura había sido un “error por las dos partes” y que estaban hablando. ¿Siguen en contacto?

R. Sí, cómo no.

P. Cuando dice que todo el mundo puede participar, ¿se refiere al resto de partidos?

R. Cualquiera que se quiera presentar y también las personas que participan en una organización política, que son las que normalmente tienen un alto compromiso militante. Reivindico la militancia política en las asociaciones, en los partidos, en los sindicatos de inquilinas, en los sindicatos. Tiene que poder presentarse cualquiera que crea que puede aportar. Y tiene que poder votar cualquier persona que, aunque no se quiera presentar, quiera tener una voz en ese proceso.

P. ¿El método tendría que pactarse con el resto de organizaciones?

R. Sí, y por eso propongo que sea algo sencillo. Porque si no, vamos a pasar de un bucle a otro bucle. Un procedimiento sencillo, justo, en el que todo el mundo se sienta cómodo y que nos permita salir a pelear y que la izquierda demuestre su energía y su fuerza para que se den los cambios que se necesitan.

P. Exploró ir con Gabriel Rufián. ¿Que haya decidido quedarse en ERC le decepciona?

R. Gabriel va a jugar un papel en todo caso. Lo sigue jugando, sigue siendo diputado en el Congreso y él mismo ha dicho que se va a presentar como candidato por Cataluña por ERC.

P. ¿Es sintomático del estado de salud de la izquierda el que estemos hablando en 2026 de Ada Colau, Mónica Oltra, Antonio Maíllo, Enrique Santiago, Mónica García o usted misma sin una renovación clara en los liderazgos?

R. Entiendo esa crítica, la acepto y la acojo. Porque detrás tiene una verdad como un templo y es que tú eres útil en política cuando tienes un propósito. Hay que vigilar esa parte. Ahora, también podemos ver el caso de [Jean-Luc] Mélenchon en Francia, que lleva décadas participando en política, ha ocupado diferentes responsabilidades y ahora, por la experiencia que ha acumulado, está en disposición de disputar la presidencia. Pienso también en Lula. Aspiro a que la gente que todavía no está convencida me dé una oportunidad de demostrar esa utilidad. Y en todo caso, las primarias están también para eso. Para que, si la gente piensa que necesitamos solo caras nuevas, pueda votar eso.

P. ¿No es esta postura una enmienda a lo que Podemos defendía en sus inicios?

R. Puede ser que pecásemos de ingenuas, sí. Seguimos teniendo limitación de mandatos, seguimos pensando que en política no hay que estar por estar, para perpetuarse o por un objetivo personal, pero también hemos aprendido a valorar mucho la experiencia de aquellos militantes y aquellas militantes que han ocupado muchas responsabilidades.

P. ¿Por qué Vox ha conseguido seducir al electorado más joven?

R. [Es lo que pasa] cuando tienes todos los días en la tele, en la radio y también en las redes sociales, que es lo que mayoritariamente utiliza la gente joven para relacionarse y conocer lo que está pasando en el mundo, mensajes que te dicen que pegarle una paliza a uno llamándole maricón o decir que se mueran todos los migrantes en el mar es una opinión, incluso algo gracioso, y que sin embargo el gran problema es la gente que coge pancartas, la que hace huelgas e incomoda. Un dueño de un medio de comunicación o de una red social tiene el poder de organizar y definir el algoritmo para que priorice contenidos, y precisamente por eso tenemos un objetivo importante de democratización de medios y redes sociales.

P. ¿Sirven los cordones sanitarios o hay que dejar gobernar a la extrema derecha?

R. Las grandes políticas que se están haciendo en Europa, el rearme, la política de migración y asilo criminal en frontera son un consenso desde la socialdemocracia europea hasta los nazis más nazis de la UE. Es mentira que haya existido un cordón sanitario. Entonces, yo lo que quiero es ganarles. Si hay más derechos, habrá menos extrema derecha. Cuando la gente vive bien, no necesita recurrir al odio ni a la violencia.

P. Ha otorgado estos días cierta credibilidad a las teorías de PP y Vox sobre un supuesto chantaje de Marruecos a Sánchez por información obtenida con Pegasus. ¿No es eso dar alas a los discursos de la ultraderecha?

R. Yo no sé si hay o no hay cosas. Lo que tengo claro es que Marruecos tiene el poder que España y Europa le han dado. Si puede hacer temblar la frontera, es porque llevan años pagándole muchísimo dinero a una dictadura que no respeta los derechos humanos para que haga lo que los dirigentes europeos piensan que es el trabajo sucio: matar, golpear, maltratar, vulnerar los derechos humanos de personas que están ejerciendo su derecho a moverse por el mundo. Eso es lo que a mí me preocupa. Esa política migratoria, que es criminal, además de racista, tiene que cambiar. Y lo que le está dando una autopista al odio y a la violencia es tener casi dos meses a miles de personas en una playa.

P. ¿A quién responsabiliza de la situación en Ceuta ahora?

R. Por supuesto, al Gobierno. Es quien podía haber hecho lo mismo que hicimos con 350.000 refugiados ucranianos. Ahí el PP no dijo ni mu. En el caso de la comunidad venezolana, 200.000. Aquí hablamos de 10.000. Es evidente que hay capacidad.

P. ¿Qué salida hay a la crisis si Bruselas no ve con buenos ojos que se traslade a los inmigrantes a la península y el PP rechaza la acogida de menores?

R. Hacerlo igualmente. Para eso eres el Gobierno de España. Si en las primeras 72 horas se saca a la gente de la playa, se les proporciona comida y se empieza a hablar con las comunidades autónomas, no estaríamos en esta situación, jugando con la vida de miles de seres humanos para hacer política partidista. Y lo que le falta a la gente es la explicación de por qué no se ha hecho. La respuesta es que ni el Gobierno de España ni la UE se atreven con Marruecos. Porque no quieren modificar una política de migración y asilo que se está demostrando peligrosa para España. Y detrás hay algo mucho más importante que tiene que ver con el estrecho de Gibraltar. El puerto de Algeciras es clave en las rutas comerciales, particularmente, en el envío de armas a Israel para cometer un genocidio. El Gobierno nos lo ha negado una y otra vez, pero es la realidad. Y Marruecos es amigo de Israel y de EE UU, que quieren tener el control de los estrechos. Igual que está pasando con Bab el-Mandeb y con Ormuz. Porque en este momento los dueños del mundo se están jugando el control de las rutas comerciales y de los recursos estratégicos.

P. Vimos un cierto caos en el traslado de los inmigrantes de la playa a las carpas del puerto. ¿Se podría haber hecho mejor?

R. Evidentemente. Si tú estás trasladando a muchísimas personas a un sitio en el que no caben todas, ¿qué esperas que hagan? Les estás poniendo en una situación muy violenta. Es increíble que un Estado que es la cuarta economía de la zona euro esté en su estructura de poder buscando las formas de jorobarse unos a otros. La Audiencia Nacional diciendo que no lo lleven por aquí. El Gobierno dejándoles en la playa durante un mes para no enfrentarse a Marruecos. ¿Alguien puede acordarse de cuál es su primera obligación cuando se presenta a unas oposiciones para ser juez? ¿O cuando se presentan a unas elecciones para ser ministro o presidente del Gobierno? Cumplir y hacer cumplir los derechos humanos, sobre todo cuando hay capacidad.

P. ¿Cómo interpreta usted estos movimientos de la Justicia?

R. Por suerte, cada vez más gente ve que hay sectores de la derecha judicial que están en una actitud antidemocrática, golpista, utilizando el poder que les da la responsabilidad que ocupan para que se haga lo que ellos quieren y no lo que mandan las leyes o lo que mandan los principios más básicos de la humanidad. Encoge el corazón pensar que estamos en manos de esa gente.

P. ¿Qué le parecieron las explicaciones de Mbappé después de la polémica con la camiseta de Ceuta?

R. Hay honestidad en el planteamiento. El otro día leía a un colectivo antirracista que decía que antes que futbolistas somos negros. Y el racismo, cuando hay un intento de instrumentalizar políticamente, nos damos cuenta, porque por el color de mi piel yo he sufrido violencia y discriminación. Estoy de acuerdo. Si hubiese sido un accidente aéreo, se hubiese hecho un funeral de Estado. Por esos 141 seres humanos que han perdido la vida nadando no ha habido una sola portada. Y palabras de alguien del Gobierno, un mes después. Es difícil de asumir.

P. ¿Cómo explica que en siete años de gobiernos de coalición progresistas la crisis de vivienda haya ido a peor?

R. Porque hay intereses muy poderosos. La vivienda es el principal mecanismo de extracción del dinero. Dicho en términos sencillos, de robar a la gente para acumular la riqueza en manos de unos pocos. Es un mecanismo de desposesión brutal. Y está habiendo un cambio en la estructura de propiedad a ritmo acelerado. Frente a eso, las actuaciones políticas han de ser contundentes: bajar por ley los alquileres un 40%, expropiar el uso de las viviendas de los fondos buitre y prohibir la compra para especular.

P. Han pasado tres años desde que dejó el ministerio. Con esta distancia, ¿qué balance hace de la gestión? ¿Reconoce algún error?

R. No solo del ministerio. Lo que más ve la gente es que no ha sido suficiente, que todos estos años no han servido para revertir ese proceso de concentración de la riqueza, para meter en vereda a los grandes poderes económicos que ahora están poniendo los precios de lo más básico por las nubes. Y eso es lo que nos demandan que hagamos. ¿Hemos demostrado que se podían hacer cosas que siempre nos habían dicho que no se podían? Sí. Pero no las suficientes. Y para mí esa es la crítica más difícil de aceptar.


Source link