Política

Mazón regresa al Congreso para responder de nuevo sobre su papel en la gestión de la dana


El expresident Carles Mazón acude este lunes a las 11.00 al Congreso para afrontar de nuevo las preguntas de la comisión de investigación sobre la gestión de la crisis derivada de la dana, que causó 232 fallecidos a consecuencia de las inundaciones del 29 de octubre de 2024. Y lo hace tan solo cuatro días después de que la Fiscalía del Tribunal Supremo solicitara el auto del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana sobre él ―en el que le exculpó de toda responsabilidad de la tragedia― para evaluar la querella que interpusieron contra él cuatro diputados socialistas por falso testimonio durante su primera visita en la comisión de investigación del Congreso.

Las declaraciones de Mazón y sus diferentes versiones de lo que hizo el día de la dana conforman en sí una intrahistoria de la tragedia. Durante el primer año tras las inundaciones, el expresident se desdijo repetidamente, por ejemplo, la hora a la que había llegado al Cecopi ―el órgano de la Generalitat que gestionó la crisis―, la duración de su comida aquel día con una periodista en el reservado de un restaurante, las comunicaciones que tuvo con la entonces responsable de Emergencias, Salomé Pradas, o su conocimiento de la existencia de fallecidos conforme avanzaba el día.

En su primera comparecencia, Mazón llegó poco después de haber dimitido de su cargo y se esforzó en defender dos cuestiones: “No estuve ausente” e “hicimos lo que pudimos con la información que disponíamos”. También sostuvo que “no hubo conocimiento” en su Gobierno de las primeras muertes hasta la madrugada.

Lo cierto es que el expresident no estuvo desde las cinco de la tarde trabajando desde el Palau de la Generalitat —como aseguró días después de la tragedia—, sino en una comida en el restaurante El Ventorro hasta pasadas las siete de la tarde. Cuando salió por la puerta del local, al menos ya habían muerto ahogadas 55 personas. Al Cecopi no llegó hasta pasadas las 20.28, casi un cuarto de hora después de haberse enviado el Es-Alert y cuando más de 154 personas habían fallecido y para otras decenas su situación era insalvable.

La propia Pradas reveló en una entrevista en el programa Salvados que a las 13.00 de ese día recibió órdenes del jefe de gabinete de Mazón, José Manuel Cuenca, de que no molestase al president. De hecho, en el listado de llamadas de la exconsellera de Emergencias de ese día, que figura en el sumario de la causa, hay dos canceladas por Cuenca (a las 12.54) y otra por Mazón (a las 12.59). También hay otra que realiza Cuenca y que coincide con la revelación de Pradas a las 13.19. Esta comunicación se alarga un minuto y posiblemente sea en la que, según Pradas, el jefe de Gabinete la avisa para que no moleste al por entonces president.

El resumen de las comunicaciones de Pradas es que, desde primera hora de la mañana hasta la llegada de Mazón al Cecopi, la exconsejera registró 105 llamadas, sumando las realizadas, las recibidas, las perdidas y las canceladas (estas últimas se refieren a las no atendidas, las rechazadas o las que sufren problemas de cobertura). Con el núcleo de Mazón fueron 27, solo 12 con el president. Pero este canceló cuatro ―tres en las peores horas de la dana―, atendió dos y el resto fueron llamadas que este hizo a Pradas en la última hora antes de llegar al Cecopi. En total, antes del envío de la alerta, Pradas conversó con Mazón 11,07 minutos.

En cuanto a las muertes, a las cuatro de la tarde, las teleoperadoras afirman que ya daban por hecho que había fallecidos. El listado de llamadas a emergencias es un termómetro de la gravedad de lo que estaba ocurriendo. Cuando comienza a las cinco de la tarde la reunión del Cecopi, el 112 ya había acumulado 9.461 llamadas de auxilio. Algunas de la zona donde nace el barranco del Poyo y cuyo desbordamiento provocó decenas de muertos: “Roto muro de contención de barranco/incomunicados” (a las 16.21), según aparece en la documentación judicial. Pero también de pánico, de personas atrapadas por las lluvias. Por ejemplo, se registra una de Utiel donde se solicita un rescate: “Mujer, 92 años, anciana, y su hijo minusválido en casa”. El hijo, de 58 años, se llamaba Enrique Ramos. Su madre intentó arrastrar su cuerpo hasta el segundo piso para salvarle, pero fue en vano. Falleció ahogado.

Mazón está personado en la causa del juzgado de Catarroja que investiga la dana y el mes pasado envió un escrito de 66 páginas donde no solo defendía que no tuvo responsabilidad por omisión en la catástrofe al no ser quien debía adoptar medidas de prevención ni redactar el mensaje de Es-Alert, sino que incluso rechaza la existencia de una relación causal entre el retraso del envío del mensaje y el número de víctimas mortales que causó esa dana.

Una investigación de EL PAÍS ―que cruzó los datos de todas las muertes de la dana― señala que al menos 46 personas murieron en la carretera, 49 en plantas bajas (sorprendidas por la llegada de riadas de agua) y 38 en sus garajes, cuando bajaron para rescatar sus coches. El protocolo de actuación ante inundaciones recomienda que el mensaje de alerta se envíe como medida preventiva y urge a la población a restringir movimientos, no salir a la calle y subir a plantas altas o lugares elevados.

La jueza que instruye el caso en Catarroja, Nuria Ruiz Tobarra, le respondió a Mazón con otro escrito donde señalaba que “la falta de avisos sobre el riesgo que asumía la población al bajar a los garajes resultó mortal” y que “el desconocimiento del gravísimo riesgo que estaban asumiendo las víctimas, la falta de avisos adecuados y con antelación suficiente es patente y común precisamente en todos los casos que se mencionan en el escrito”. Y destacó: “A nadie se le escapa que la falta de avisos sobre el riesgo que asumía la población al bajar a los garajes resultó mortal”.

Por la comisión del Congreso han pasado técnicos que defienden que hubo flujo de información suficiente para que, al menos, el envío del Es-Alert hubiera llegado antes a la población. Un vídeo del encuentro que salió a la luz a comienzos de octubre del año pasado muestra que los mandos discutían sobre las seis de la tarde mandar a los municipios de Utiel y Requena un mensaje de alerta. “Vamos a proceder a enviar una comunicación”, dice Pradas en el vídeo. Finalmente, ese mensaje no se envió.


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