El secretario de Energía de Estados Unidos impulsa en Caracas nuevos acuerdos petroleros
El secretario de Energía de Estados Unidos, Christopher Wright, está por segunda vez en Venezuela desde que se restablecieron las relaciones entre Washington y Caracas. La mano derecha de Trump para asuntos energéticos ha participado en la firma de una decena de acuerdos de explotación petrolera con Chevron, la italiana Eni, Primavera y Aspect Energy, que han obtenido nuevos yacimientos y licencias de exploración. También se han firmado acuerdos con General Electric para la recuperación del sistema eléctrico en Venezuela y para blindar el crecimiento previsto en la producción de crudo, según los planes de la Casa Blanca para el país petrolero.
La visita llega pocos días después del acuerdo por el que Estados Unidos se hará con al menos la quinta parte de las reservas petroleras venezolanas a través de una asociación público-privada con la empresa NABEP (North American Blue Energy Partners), propiedad del venezolano Alejandro Betancourt, un cuestionado contratista del chavismo que hoy figura como operador del Gobierno de Donald Trump. La firma de este polémico acuerdo no ha formado parte, al menos por el momento, de la agenda de Wright en Caracas.
“Es un día histórico en la transformación de Venezuela y la expansión de las posibilidades del pueblo venezolano. La misión del presidente Trump es traer la paz y la prosperidad a Venezuela”, aseguró Wright, quien vaticinó en una entrevista previa que la producción de petróleo venezolano superará los dos millones de barriles diarios a finales de esta década, unos 900.000 barriles adicionales a lo que hoy se saca del subsuelo. “Estamos tratando de ir a la velocidad de la luz para transformar a Venezuela y sus relaciones con Estados Unidos, y el catalizador es la energía. Nos interesa hacer esto mismo en todo el continente. Reemplazar los conflictos del pasado con el comercio y los negocios del presente”.
Parte de ese crecimiento está relacionado con la expansión de las operaciones de Chevron. La segunda petrolera estadounidense ha mantenido operaciones y activos en el país, incluso en los momentos más restrictivos de las sanciones de Estados Unidos sobre Venezuela. Chevron se ha quedado ahora con dos campos petroleros en la faja del Orinoco.
La italiana Eni también firmó cinco proyectos para ampliar su participación en el sector. Primavera obtuvo los bloques Budare-Elotes en el oriente del país. Aspect Energy evaluará el potencial de explotación; la estatal venezolana PDVSA y Corpoelec firmaron, en tanto, convenios con General Electric para la mejora del sistema eléctrico (los venezolanos sufren en la actualidad apagones diarios de entre 6 y 10 horas) y asegurar la estabilidad de la industria petrolera.
“Estamos firmando por la vida de los venezolanos”, dijo Rodríguez. El presidente de PDVSA, Héctor Obregón, añadió que estos acuerdos llegan después de ocho meses de trabajo en la “transformación estructural” del sector con la reforma legislativa aprobada a principios de año.
El acuerdo petrolero entre Washington y Caracas sigue, con todo, pendiente de concreción. El texto supone la cesión a una empresa privada de la explotación de hasta 65.000 millones de barriles de petróleo —una quinta parte de las reservas de crudo de Venezuela— y regalías para Caracas por 209.000 millones de dólares (180.370 millones de euros) en los primeros 25 años, además de una inversión de 100.000 millones de dólares. La Casa Blanca informó de que el acuerdo será a 100 años.
La empresa de Betancourt tiene apenas dos años de operaciones en el país y ha sido beneficiada sin licitación previa. NABEP es la que más barriles de crudo produce actualmente, después de Chevron. Con estas credenciales, Washington justificó la asociación con la empresa en la que la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos tendrá una participación accionarial del 35%.
Durante un breve encuentro con periodistas, luego de la firma de los acuerdos, Delcy Rodríguez salió en defensa de Betancourt. La causa, dijo, “fue sobreseída hace años”. “Muchas veces las personas son juzgadas en los medios antes que en los tribunales”. Sobre la posibilidad de elecciones, aseguró que ha trabajado “sin descanso” para que Venezuela “esté lista cuando corresponda ir a su proceso electoral”.
Todavía no se conocen todos los detalles del acuerdo petrolero, que ha despertado críticas por su opacidad y el rol clave que tiene Betancourt, lastrado en su reputación por la ejecución de obras en el sector eléctrico venezolano que resultaron un fiasco. El empresario tiene investigaciones abiertas en su contra en Suiza y España por supuesto lavado de dinero de PDVSA. Sobre las denuncias, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha argumentado que Betancourt —accionista mayoritario, también, de la firma de gafas de sol Hawkers— no tiene procesos abiertos en Estados Unidos.
Wright había estado en Venezuela en febrero, justo después de que se aprobara la reforma de la ley de hidrocarburos, la primera que se puso en la agenda del Parlamento luego de la operación militar que acabó con el arresto de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. La reforma cedió parte del negocio petrolero al sector privado mediante la figura de los llamados Contratos de Participación Productiva. Hasta ahora, el modelo preponderante era el de empresas mixtas de mayoría accionaria estatal.
El funcionario estadounidense ha asumido un papel clave en la estrategia energética de Washington hacia Venezuela. Días atrás, el presidente Trump aseguraba que era su secretario quien tenía el mando del país sudamericano. “Está dirigiendo Venezuela mejor que nadie nunca antes. Podemos decir que Chris Wright está haciendo un gran trabajo”, dijo.
Con la primera visita de Wright se selló un acuerdo energético que modificó el régimen de licencias para empresas como Chevron, BP, Eni, Shell y Repsol. Pero la entrada de nuevas inversiones en el sector petrolero y gasífero bajo autorización estadounidense está tardando en llegar.
Aun con la reforma legislativa, que también abrió la posibilidad de arbitraje internacional en casos de controversia, las grandes petroleras extranjeras, como ExxonMobil o ConocoPhillips, mantienen cautela sobre su participación en un país donde siguen siendo difusas las garantías jurídicas y la legitimidad de las autoridades.
Esta nueva visita de Wright ocurre horas después de que la Asamblea Nacional chavista respaldara el acuerdo petrolero anunciado por Trump. El jefe del Parlamento, Jorge Rodríguez, aseguró que el acuerdo había despertado el interés de otras petroleras. “Los españoles, franceses, italianos, emiratíes y cataríes no se van a quedar por fuera”, dijo sin mencionar a China y Rusia, antiguos socios petroleros del chavismo, cuyos campos ahora serán cedidos a NABEP.

