Compartimos casa con una familia de osos que se baña varios días a la semana en nuestra piscina
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A los osos negros les encanta relajarse en la piscina de Brian Gordon y Ricardo Martínez, en Los Ángeles. Mientras aumentan los encuentros con osos en el sur de California, la pareja comparte videos de sus visitantes peludos y revela cómo conviven con ellos.
Cuando Brian Gordon se enteró de que había osos negros nadando en la piscina de la casa que estaba comprando en Los Ángeles, sintió mucho miedo.
“Nunca había visto un oso en persona. Pensé: ‘Simplemente construiremos un muro grande con alambre de púas'”, recuerda.
Cuatro años después, a Gordon le encanta ver a una familia de osos jugando en su piscina y correteando por el jardín. Estos visitantes peludos aparecen varias veces a la semana.
“No hay problema en que vengan aquí, se rasquen contra los árboles, duerman la siesta y se metan en la piscina si hace calor, siempre y cuando no les hagamos daño ni nos pongamos en peligro nosotros mismos”, comenta Gordon.
Gordon y su pareja, Ricardo Martínez, se han propuesto compartir pacíficamente su piscina y su jardín con los osos.
Sin embargo, detrás de estas encantadoras imágenes de osos relajándose en la piscina, existe una historia más profunda de vigilancia y medidas de seguridad que hacen posible esta convivencia.
La casa de los osos
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La pareja vive en Monrovia, en el condado de Los Ángeles (sur de California), una zona que alberga a unos 1.600 osos. Su casa se encuentra en la falda de las montañas de San Gabriel y limita con el Bosque Nacional de Los Ángeles, que abarca 2.830 km².
Cuando la pareja se mudó allí, empezó a ver osos casi de inmediato. Al principio, intentaban ahuyentarlos gritando, usando bocinas de aire, en ocasiones, una pistola de paintball con proyectiles de goma blanda.
“Pero nos sentíamos fatal”, dice Martínez. “No nos parecía bien. Decidimos que, siempre y cuando no entraran en casa ni revolvieran la basura, no había problema en que se acercaran”.
Buscaban un enfoque que les garantizara la seguridad tanto a ellos como a los osos, a pesar de la gran cercanía.
“Desde entonces, hemos optado por métodos menos agresivos, sinceramente, nos funcionan mejor”, explica Gordon.
Martinez considera que los osos negros son “incomprendidos”. “No te van a comer”, asegura.
Los ataques de osos negros son extremadamente raros; de hecho, solo se ha registrado un ataque mortal en toda la historia de California.
La pareja comenta que siempre mantiene una “distancia prudente” frente a los osos y se queda dentro de la casa cuando los animales están cerca. Aun así, a veces se producen encuentros imprevistos.
“Hemos tenido osos que interrumpen asados”, cuenta Gordon. “Pero, si te ven, por lo general simplemente se alejan”.
Conoce a los osos
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Gordon y Martínez dicen que su osa visitante favorita es Maddie, a quien conocieron en 2023 cuando era joven e increíblemente curiosa. Le encantaba jugar en la piscina y merodear por el jardín.
“Es nuestra consentida”, dice Martínez. Un año después, Maddie regresó acompañada de sus oseznos.
“Por desgracia, perdió a esas crías, así que vivimos una montaña rusa de emociones con ella”, comenta Martínez.
Este año ha traído a sus nuevas crías a la casa. “Son las criaturas más adorables que jamás hayas visto. Dan ganas de abrazarlas, pero también imponen respeto con sus largas garras”.
Punky es otra “revoltosa de 1 año” que llegó por primera vez a la casa siendo una cría, junto a su madre, cuenta Gordon.
“Reventaba todos los flotadores de la piscina. Una vez se subió a un flotador con forma de pastelito y se dejó llevar hasta el centro de la piscina”.
“Realmente nos robó el corazón aquel verano con sus juegos en el agua”, dice Gordon.
A otra visitante habitual la apodaron Nappy ya que le gusta echarse largas siestas mientras flota en la piscina.
“Literalmente va hasta los escalones de la piscina, se mete y apoya la cabeza. Es la única osa que he visto dormir la siesta durante horas en la piscina”, comenta Gordon.
Si ve a la pareja, Nappy resopla hacia ellos. “Es una gran osa madre, simplemente, está un poco gruñona con todo en la vida”, bromea Gordon.
La realidad de convivir con osos
Los animales salvajes son una presencia cada vez más habitual en los suburbios de Los Ángeles.
“Son omnívoros realmente inteligentes y adaptables. Comen de todo y han aprendido a obtener calorías en zonas habitadas por personas”, señala Sherman, quien estudia cómo reaccionan las comunidades ante los osos negros.
Sin embargo, no todos los encuentros con osos son tan positivos como la experiencia de Gordon y Martínez.
“Observamos incidentes con bastante frecuencia en los que los osos rebuscan en la basura y entran en las casas”, comenta Sherman.
“Lo realmente triste de esto es que, cuando las cosas salen mal, por lo general son los osos quienes pagan las consecuencias. En los últimos años se ha sacrificado a varios ejemplares”.
Una osa negra llamada Blondie fue sacrificada por el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California en marzo de 2026, después de haber intentado atacar con un zarpazo a una mujer que paseaba a su perro en Monrovia.
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Blondie también había visitado el jardín de Gordon y Martínez en varias ocasiones sin causar nunca ningún problema.
Gordon organizó una petición para intentar evitar el sacrificio, que fue firmada por casi 6.000 personas.
“Fue algo desolador. Blondie representa a todas las madres osa: simplemente intentaba buscar refugio, criar a sus oseznos y vivir su vida”, asegura.
Estos ejemplares forman parte de un número creciente de osos negros que intentan establecerse junto a los habitantes de California, lo que a menudo plantea desafíos para las comunidades locales.
Hay más de 60.000 osos negros en California,indica Wilson Sherman, investigador de la Universidad de California en Los Ángeles.
El Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California informa que las pruebas de ADN revelaron que la osa capturada fue el responsable del incidente, así como de un ataque previo a un residente de edad avanzada que se encontraba sentado en el porche de su casa en Monrovia en junio de 2025.
“La eutanasia se utiliza únicamente como último recurso cuando un animal representa un riesgo para la seguridad pública y no puede ser devuelto a su hábitat natural de manera segura”, señala un portavoz.
“El traslado puede parecer una solución, pero no es una opción cuando podría poner en peligro la seguridad pública. Los osos poseen una gran memoria espacial y a menudo regresan a zonas que les resultan familiares”.
Las crías de la osa están siendo atendidas en un centro de rehabilitación de fauna silvestre y serán liberadas en un hábitat adecuado cuando estén listas, añade.
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Para minimizar los conflictos con los osos, Sherman afirma que es importante que las comunidades restrinjan el acceso a elementos que los atraen, como los contenedores de basura y la comida dejada a la intemperie.
“Para un oso, encontrar una caja llena de pizza después de haber pasado el tiempo escarbando en busca de lombrices y raíces supone un cambio radical”.
Las cuentas de redes sociales —como las de Martinez y Gordon— y las cámaras de vigilancia domésticas permiten a la gente “comprender a los osos como individuos y ofrecen una visión íntima de sus vidas”, sostiene Sherman.
Sin embargo, él plantea algunas reservas. “Siempre existe el riesgo de la ‘Disneyficación’, de ofrecer una imagen demasiado edulcorada. No son osos de peluche; siguen siendo animales salvajes”.
Sherman advierte de la importancia de evitar que los osos y los humanos se confíen demasiado en presencia de los otros.
“Amar a los osos implica establecer límites saludables y favorecer que tengan éxito cuando, inevitablemente, atraviesan nuestras zonas residenciales”, señala.
A través de su cuenta de Instagram, @poolbearlife, Gordon y Martinez esperan concienciar sobre cómo comportarse de forma segura ante los osos y cómo evitar encuentros no deseados.
Subrayan que su relación con los osos negros no es algo necesariamente extrapolable a otros casos.
“Esto nos funciona a nosotros, en el lugar donde vivimos”, comenta Gordon.
“Se trata de encontrar ese equilibrio con la vida silvestre: ¿cómo podemos prosperar juntos?”, plantea Martínez. “Nosotros vivimos aquí y los osos viven aquí. No queremos que se vayan a ninguna parte”.
Esta es una adaptación al español de una historia de BBC Future. Si quieres leer la versión original en inglés, haz clic aquí.


