Dos policías evitan la cárcel al aceptar que acosaron a una compañera en la Embajada de Argel
Dos policías han reconocido que acosaron laboralmente, y uno de ellos, también sexualmente, a una compañera durante dos años en la Embajada española en Argelia, donde los tres estaban destinados hasta 2024. Al asumir los delitos, los dos condenados evitarán entrar en la cárcel, según ha adelantado EFE y han confirmado a EL PAÍS fuentes de la Audiencia Nacional presentes esta mañana en la sala de juicio. La Fiscalía pedía seis años de cárcel para ambos, pero ha aceptado rebajar las penas a seis meses de cárcel para el condenado solo por acoso laboral y un año y medio para el condenado también por acoso sexual. La sentencia tiene aún que redactarse.
Los hechos, según el escrito de acusación de la Fiscalía, tuvieron lugar entre 2023 y 2024 en la Embajada de Argel. Los dos agentes acosaron verbal y físicamente en varias ocasiones a su compañera. En una de ellas, cuando la víctima fue inmovilizada contra la pared de una cafetería de la capital argelina por uno de los hoy condenados y pidió ayuda al otro, que era su superior, este respondió: “Yo en casos de abusos no me meto”. Este último, “pese a ser el jefe del equipo y superior jerárquico de todos los miembros de la misión allí realizada del Cuerpo Nacional de Policía, mostró siempre una actitud totalmente pasiva y complaciente ante estos hechos”, según la Fiscalía.
El acoso pasó de los comentarios y proposiciones soeces en reuniones fuera del horario laboral, a las órdenes insultantes y directas la primera vez que la víctima se negó a acompañarlos a esas reuniones porque, dijo, había quedado al día siguiente. “¿Quién queda a esas horas un sábado? Si no has quedado para follar, te vienes con nosotros, es una orden, y si no, te haces pajas como todos en casa”, le respondió el hoy condenado. La conversación tuvo lugar “en presencia del personal español que trabajaba en la oficina comercial, como becarios, [e] integrantes del equipo de seguridad en la Embajada”, según la Fiscalía.
El día de la cafetería, la víctima consiguió zafarse de su acosador con una patada, y angustiada y en shock, acabó sentándose en una mesa adyacente. El condenado que la había inmovilizado se sentó frente a ella y empezó a meterse los dedos en la boca —“Cuando quieras te lo hago a ti… la pepitilla del coño se mete así”— ante la pasividad del jefe. Un mes después, la insultó en presencia de un tercer agente: ”Hija de puta, piojosa”.
Los dos agentes fueron cesados de sus puestos en enero de 2024, después de que la víctima hubiera denunciado los hechos ante los superiores del Cuerpo Nacional de Policía. Meses antes, sin embargo, y después de que la propia policía argelina hubiera enviado un informe al consejero de Interior de la Embajada española, se abrió una investigación que acabó castigando a la propia víctima.
Fue la víctima, y no sus acosadores, quien resultó “censurada por hechos como aparecer una luz encendida en el puesto de trabajo en el que había estado el día anterior o porque alguien se había dejado una bolsa olvidada. Asimismo, se le asignaban los puestos más incómodos con una periodicidad mayor a la del resto de sus compañeros, al tiempo que era alejada en la mayor medida posible del trabajo en el edificio de la Embajada”, según recoge el escrito de la Fiscalía asumido hoy por los condenados.
El tribunal debe aún dictar la sentencia de conformidad pactada por las partes este miércoles.


