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El secretario del Ejército de Estados Unidos, Dan Driscoll, dimite por los despidos en la cúpula de las Fuerzas Armadas

El secretario del Ejército de Estados Unidos, el máximo cargo civil de la institución, Dan Driscoll, ha presentado su dimisión al presidente estadounidense, Donald Trump, tras meses de tensiones con el secretario de Guerra, Pete Hegseth a causa de los despidos de generales en la cúpula de las Fuerzas Armadas, incluido el jefe del Estado Mayor, en plena guerra con Irán.

Según anticipó este lunes el diario The Wall Street Journal, Driscoll dejará el Pentáfono “en los próximos días” y señala que, con su salida, el Ejército carecerá de líderes civiles o militares confirmados por el Senado.

El hasta ahora secretario del Ejército mantiene una estrecha relación con el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, con su renuncia, se convierte en el último alto cargo que ha sido despedido o apartado del Pentágono liderado por Hegseth. Su salida del cargo se produce además cuando el país sigue en guerra con Irán, con miles de soldados desplegados en Oriente Próximo. No está claro si la Casa Blanca ha aceptado su renuncia ni quién lo puede reemplazar.

Driscoll había expresado al Gobierno de Trump su preocupación por la transformación del liderazgo del Ejército. Opinaba que Hegseth estaba perjudicando a la institución, “específicamente despidiendo a los generales que eran sus responsables”, indicó la cadena Fox News, que cita fuentes conocedoras del asunto.

Hegseth apartó de sus cargos recientemente a los generales Christopher Donahue y Randy George, este último jefe de Estado Mayor, así como al antiguo vicedirector del Ejército, James Mingus, y cubrió los puestos de estos dos últimos con un solo militar de alto rango, el general Christopher LaNeve.

Otro diario estadounidense, The New York Times, asegura, citando a funcionarios que hablaron bajo condición de anonimato, que Driscoll se reunió personalmente con Trump para presentar su renuncia y discutir la situación actual del Ejército y de su personal.

Desde que Hegseth destituyó en abril al general George, máximo responsable castrense de la institución, sin ofrecer públicamente explicación alguna, el puesto de jefe de Estado Mayor ha estado vacante, sin indicios de quién podría desempeñar esa función, según The New York Times. Hegseth ha forzado la destitución de al menos tres militares de alto rango que eran considerados posibles sucesores de George.

Siempre de acuerdo con las fuentes citadas por el rotativo, Driscoll le expresó a Trump su “frustración” por la destitución por parte de Hegseth de tantos líderes militares de probada trayectoria y con el bloqueo de los ascensos de varios coroneles que habían trabajado para personas que no agradaban al actual secretario de Defensa.

Con la renuncia de Driscoll, las Fuerzas Armadas se quedan también, al menos hasta que se nombre a un sucesor, sin su máximo responsable civil, cuando en noviembre se celebrarán las cruciales elecciones de mitad de mandato, a las que los republicanos llegarán lastrados por la guerra de Irán, según indican diferentes encuestas de intención de voto en Estados Unidos.

Una portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, destacó a los medios el trabajo de Driscoll en “operaciones militares históricas”, su “énfasis en la preparación y letalidad”, y las negociaciones entre Rusia y Ucrania.

The Wall Street Journal también indicó que el vicesecretario interino del Ejército, Dave Fitzgerald, que se ha centrado en atraer inversiones privadas para modernizar la tecnología de Defensa, dejará igualmente su cargo esta semana.

Driscoll, un ex primer teniente del Ejército de 40 años, es un político que ha sabido concitar el consenso incluso de algunos representantes del Partido Demócrata. De acuerdo con The New York Times, hasta hace poco su nombre sonaba como posible candidato para reemplazar a Hegseth si Trump sustituía al actual secretario de Defensa, una figura polémica, no solo para sus rivales demócratas sino para algunos republicanos. Hegseth se ha enfrentado con algunos de esos correligionarios, que forman parte de los comités que supervisan la labor del Pentágono en la Cámara de Representantes y del Senado.


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