Alfonso Herrera, protagonista de ‘La captura’: “La gente se está inspirando. Ya hay piñatas del policía que capturó al Chapo Guzmán”
Cuando dos policías detuvieron un carro en Los Mochis, Sinaloa, una mañana del 8 de enero de 2016, lo último que esperaban encontrar dentro era al narcotraficante más buscado del país. Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, y Jorge Iván Gastélum, alias El Cholo, su jefe de seguridad, acababan de escapar de un operativo de la Marina en una casa en la que se habían escondido, navegando por el alcantarillado de la ciudad hasta salir del radar de las autoridades. En su huida tomaron un Focus rojo, el mismo con reporte de robo con el que dos agentes de la extinta Policía Federal se toparon por accidente en un patrullaje.
Lo que sucedió después es una historia ya conocida gracias a las crónicas del periodista Héctor de Mauleón, pero que ha sido retomada este año en La captura, una producción de Netflix estrenada el 21 de agosto. En apenas una semana, el filme ha arrasado en la plataforma: es la película de habla no inglesa más vista en todo el mundo, está en el top 10 en más de 90 países y acumula 18 millones de visualizaciones. En videollamada con EL PAÍS, Alfonso Herrera (Ciudad de México, 43 años), el protagonista de la cinta, revela su asombro “por el eco que ha tenido no solamente en la región [.], sino prácticamente alrededor del mundo”. Seduciendo, incluso, a un sector muchas veces más complicado: “[Estoy] muy sorprendido por el recibimiento no solamente del público, sino también de la crítica”.
Herrera considera que el atractivo del filme está en la manera en la que se narran los hechos y es, precisamente, lo que la distingue de otras producciones que se han hecho sobre el tema. “Cuando hablas de una película de narcotráfico o de lavado de dinero en la región, generalmente lo hacen desde el punto de vista del criminal, y ahora no. Ahora lo hacen desde el punto de vista de estos dos policías”, explica. Este cambio de perspectiva, que se aleja de los grandes capos como los protagonistas y se centra en personas de a pie que también han sido atravesadas por la violencia, es, para él, la clave. “La gente está interesada en ver que hay policías que hacen su trabajo de manera correcta y que hay gente que hace su trabajo con honorabilidad. [.] Queremos ver una historia donde los buenos ganen”, sostiene.
En La Captura, Arturo Carmona, nombre ficticio del oficial al que Herrera encarna, pasa por problemas económicos que lo llevan a cambiar al turno de la noche en su trabajo para ganar más dinero para su familia. Una decisión que implica más riesgos. A pesar de la poca información disponible sobre los protagonistas de la historia, cuyos nombres se mantienen en secreto desde hace una década por seguridad, el artista mexicano comparte que construyó al personaje partiendo de su contexto: “Son dos policías que vienen de un estrato muy específico que retrata también la realidad de millones de mexicanos que intentan salir adelante con lo poco que tienen”.
A lo largo de la película, la tensión por la casualidad en la que se encuentran Carmona y Héctor Rosales, el otro agente, interpretado por Noé Hernández, es siempre palpable. El suspenso deja entrever la complejidad de la violencia en un México cuya realidad se teje también de la mano de la desconfianza en todos, incluidas las autoridades. En esa situación, Carmona, que apenas conoce al recientemente transferido Rosales, no sabe en quién confiar ni qué hacer, pero parece que no importa lo que decida. “Carmona, ya estamos muertos, cabrón. Ni Dios va a acompañarnos”, le dice Rosales en una escena.
Para el actor, la encrucijada a la que los personajes se enfrentan, entre cumplir con su deber profesional y la amenaza que eso supone para su seguridad y la de su familia, los hizo entrar “en un piloto automático” por miedo, dominados por la situación. Una percepción que cambió tras concluir la filmación. “Me di cuenta que tomaron decisiones muy específicas: de cómo guarecerse, de dónde posicionarse, de a dónde ir para entregar a estas dos personas”. Y son estas mismas vulnerabilidades y contradicciones las que reflejan a los dos policías como lo que son: “No son héroes. Son personas de carne y hueso que se levantaron en la mañana pensando que iban a hacer un rondín como cualquier otro, de repente, un día les cambió la vida por completo”.
Pero eso no ha impedido que los personajes de La captura sean, a la vez, protagonistas fuera de la pantalla. “La gente se está inspirando. Están haciendo corridos, canciones, memes. Ya hasta me mandaron piñatas. [.] Dices ‘aquí se está generando una conversación y aquí hay un eco importante’”, reflexiona el intérprete, que también resalta “el valor histórico de lo que ocurrió a principios de 2016″ para explicar el interés de la gente. “Eso no solamente llama la atención en México, sino también en otras partes”.
Herrera, que se encuentra en medio del rodaje de un proyecto (El enemigo del pueblo) en el que trabaja nuevamente con el aclamado director mexicano Luis Estrada, a estrenarse el siguiente año en Netflix, asegura que, a pesar de la tensión retratada en la cinta, el set de grabación fue “bastante llevadero y ameno”. Sobre todo, resalta la dirección de Chava Cartas y “los valores de producción” que permitieron contar esta historia de manera distinta. “[A] Chava le encanta este género [de acción], sabe ritmar muy bien [y] tiene mucho oficio. [.] Intentamos ser muy cuidadosos con respecto a qué era lo que estábamos contando”, concluye.


