Política

Mohamed VI y Felipe VI, una relación fraternal menos directa que la entretejida por sus padres


Desde que se conocieron como príncipes en 1975, en la proclamación de Juan Carlos I como rey de España, Mohamed bin Hasán al Alaui, entonces de 12 años, y Felipe de Borbón y Grecia, de siete, han mantenido el trato familiar y cercano que caracteriza a los miembros de la realeza. Los actuales Mohamed VI, en el trono desde 1999 después del fallecimiento de Hasán II, y Felipe VI, que reina desde 2014 tras la abdicación de su padre, no parecen haber entretejido, sin embargo, una relación fraternal tan directa y empática como la que mantuvieron sus progenitores durante cerca de un cuarto de siglo a la hora de afrontar los contenciosos bilaterales. Los expertos destacan la distancia política que separa la monarquía de perfil más ejecutivo de Rabat y al Rey de España, supeditado a la primacía constitucional del Gobierno.

“El papel específico del rey de España no tiene nada que ver con el marroquí”, detalla Bernabé López, arabista y veterano analista de la política de Marruecos. “Los encuentros entre ambos monarcas no han pasado de lo protocolario en las relaciones reales, atadas del lado español por el papel constitucional de la monarquía. Otros momentos hubieran exigido encuentros más directos, pero no los ha habido”, asegura este profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid al hilo de un intercambio de mensajes, en alusión a crisis como las del islote Perejil en 2002 que estuvo a punto de desembocar en un conflicto armado.

López considera que, en términos generales, el nivel de relación entre Hasán II y Juan Carlos I era más directo y de “mayor empatía en el trato”, y recuerda que el padre del actual soberano de la dinastía alauí hizo llegar al rey emérito español un mensaje en que sugería la creación de una “célula reflexión” sobre el futuro de Ceuta y Melilla. “Pero al margen de habladurías, no queda constancia de que se hayan producido encuentros más allá de la frialdad de las visitas oficiales desde finales de los años setenta”, apostilla.

Las lágrimas del rey Juan Carlos en el funeral de Hasán II en Rabat marcan desde julio de 1999 una visión de fraternidad entre monarcas a ambas orillas del Estrecho. “Antes [tu padre] era mi hermano mayor. Ahora el hermano mayor soy yo”, rememora el analista y académico marroquí Nabil Driouch, experto en las relaciones bilaterales con España, las palabras pronunciadas por el rey Juan Carlos ante el recién entronizado Mohamed VI.

Driouch recuerda también en una columna publicada por el digital árabe Elaph, con sede central en Londres, que Hasán se sentía “a disgusto” en las relaciones con España cuando se disponía a efectuar una visita oficial a Madrid en 1998, con José María Aznar en la presidencia del Gobierno. La crisis del islote Perejil en el verano de 2002, ya con Mohamed VI en el trono, agudizó aún más la tensión, hasta el punto de que los expertos coinciden en que el mecanismo de mediación por la relación directa entre ambas monarquías no pudo llegar a activarse.

El papel arbitral del rey español dista de las prerrogativas constitucionales del monarca marroquí, quien desde el palacio real dirige los Ministerios de Asuntos Exteriores, Interior, Defensa y el de Asuntos Religiosos, y designa directamente a los titulares de las carteras sin contar con el primer ministro investido por el Parlamento. Los departamentos denominados de soberanía o regalía mantienen la clave de la cúpula del poder en el consejo real que asesora al soberano.

Tras la diplomacia fraternal paralela ejercida por Hasán II y Juan Carlos I, plasmada en sucesivas visitas oficiales y de Estado recíprocas, Mohamed VI ha girado en más de 25 años de reinado hacia un modelo de relaciones pautado por las reuniones de alto nivel entre los respectivos ejecutivos, la última en 2025 en Madrid, y limitadas salidas oficiales al extranjero. España se ha consolidado como el principal socio comercial de Marruecos, con un flujo bilateral superior a los 20.000 millones de euros, superando a Francia como mayor proveedor, y se sitúa en el podio de los tres mayores inversores en el país magrebí.

El actual rey de Marruecos solo ha efectuado una visita oficial, en 2000, de un solo día de duración a Madrid, y asistió en 2005 a los actos del primer aniversario de los atentados del 11-M en la capital de España. Mohamed VI es el primer monarca marroquí que se expresa con fluidez en castellano, lengua que también domina su hijo y heredero, Mulay Hasán, de 23 años.

Su estado de salud, tras someterse a dos intervenciones cardiacas, ha condicionado sus movimientos internacionales. En diciembre de 2023, Mohamed VI efectuó su primer viaje oficial al exterior en cinco años, para sellar en Emiratos Árabes Unidos la financiación de proyectos de infraestructuras. Desde entonces solo ha vuelto a salir del país en viaje privado.


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