México incauta 120 kilos de pastillas de fentanilo en Baja California en un operativo con información de la DEA
El Gobierno mexicano se ha incautado este jueves de 120 kilos de pastillas de fentanilo —unas 4 millones de dosis— en un operativo conjunto entre agentes federales y estatales en Mexicali, capital del norteño Estado de Baja California. La operación, dada a conocer en redes sociales por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, derivó de un “intercambio de información” con la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés). El decomiso se realizó en un inmueble al que las autoridades mexicanas vinculan con el grupo criminal Los Rusos. Por el momento, no se ha dado a conocer si la acción también ha culminado con la detención de integrantes del crimen organizado.
En su breve mensaje, Harfuch ha destacado la “cooperación internacional” entre los dos vecinos para lograr “resultados concretos contra las organizaciones criminales y sus estructuras logísticas”. Además de la sustancia incautada, los agentes han asegurado un arma de fuego y un vehículo, sin entrar en detalles. En el operativo han participado la Sedena, la Marina, la Fiscalía general y la Secretaría de Seguridad federal.
El operativo no es menor. La Administración de Claudia Sheinbaum, con Harfuch como cara visible, ha redoblado su estrategia de enfrentamiento directo con los carteles de la droga con la constante presión del presidente estadounidense, Donald Trump, para reducir drásticamente la entrada de fentanilo en la frontera. De hecho, el decomiso ha coincidido con la participación del secretario de Seguridad en una cumbre internacional contra las drogas en Buenos Aires, tutelada por la DEA. También ha ocurrido un día después de que la Secretaría de la Defensa (Sedena) capturase a nueve colaboradores de Heraclio Guerrero, Tío Lako, jefe regional del poderoso Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Michoacán y Jalisco. Entre los arrestados se encuentran la hija y la pareja del narcotraficante.
La presencia de Harfuch en la cumbre de Argentina ha servido también como un mensaje en clave bilateral. El Gobierno mexicano ha reiterado su disposición a incrementar la cooperación con Estados Unidos en la cruzada contra los carteles, catalogados por Washington como organizaciones terroristas.
Sin embargo, esa postura ha chocado con el discurso agresivo de Donald Trump, quien suele asegurar en público que México está gobernado por el crimen organizado y ha amenazado con enviar tropas para combatir a los narcos. Pero la retórica no se ha quedado en palabras. Washington ha dado señales en los últimos meses de que va en serio, sin importar si provoca un torbellino político al otro lado del río Bravo. Prueba de ello fue la acusación en mayo pasado contra 10 funcionarios y políticos de Sinaloa, incluido el gobernador oficialista, Rubén Rocha Moya, por su presunta vinculación con Los Chapitos, la facción afín al Chapo Guzmán dentro del Cartel de Sinaloa.
Es por eso que el contexto del viaje ha sido clave. La relación bilateral se ha tensado aún más después de que se diese a conocer que las autoridades norteamericanas retiraron el visado al hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Andy, como se le conoce, acusó a Trump de un golpe “al estilo hitleriano”.
En medio de todo eso, el secretario de Seguridad se dejó ver con el jefe de la DEA, Terrance Cole, durante la cumbre de Buenos Aires. Ambos mantuvieron una reunión a puerta cerrada. El jefe de la agencia antinarcóticos ensalzó a García Harfuch, a quien definió como “un socio de confianza y un buen amigo”. “Omar, secretario Harfuch, amigo, gracias por tu liderazgo, tu amistad y colaboración. Aprecio que estés aquí. Esta delegación aprecia que estés aquí. Estos más de 100 países aprecian que estés aquí”, aseguró el funcionario norteamericano.

