Morena insiste en la campaña injerencista de EE UU para blindar a Andy López ante los golpes de la oposición
Desde la dirigencia del partido a la presidenta Claudia Sheinbaum, el morenismo ha elevado su defensa de Andy López Beltrán. La cancelación la semana pasada de la visa estadounidense del hijo del expresidente ha ensanchado el terreno de combate con el vecino del norte, además de abrir una vía de agua por la que intenta colarse la oposición. La respuesta del oficialismo en ambos frentes está siendo envolver la defensa de su exsecretario de Organización en la denuncia de la campaña injerencista, una estrategia abierta desde hace meses ante la ofensiva política y judicial estadounidense contra la narcopolítica, y acusar a la oposición de aprovechar los ataques al país para sus propios intereses partidistas.
El mayor hito hasta ahora en la escalada de la Casa Blanca ha sido la imputación en abril del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros nueve funcionarios por narcotráfico. El caso de Andy López, de menos perfil al no implicar ninguna denuncia formal de la justicia estadounidense, que tiene como antecedente la cancelación de la visa también de la gobernadora de Baja California, está provocando, sin embargo, una fuerte onda expansiva en la escena pública mexicana. La familia del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y sobre todo sus hijos, son una de las dianas favoritas de la oposición en su estrategia de desgaste al morenismo en busca de algún resquicio de corrupción o vínculos con el crimen.
Desde que se hizo pública la retirada de la visa de Andy López, anunciada por él mismo, tanto el PAN como el PRI se lanzaron a exigir que la Fiscalía General de la República (FGR) iniciara una investigación, como hizo al menos formalmente con el caso Rocha. Tanto ha sido el ruido estos días, con especulaciones de todo tipo en la prensa, los famosos periodicazos, que la FGR salió al paso este lunes para negar que existiera ninguna carpeta abierta contra López. El comunicado de la fiscalía negó explícitamente contar “con testigos protegidos que han hecho señalamientos para llevar a cabo una investigación en contra del hijo de un expresidente de México por delitos en materia de hidrocarburos”.
El conocido como huachicol es uno de los delitos en los que se están centrando las acusaciones de la oposición. Unas denuncias que también han sido respondidas por la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, que el domingo cargó contra el PAN acusándole de contar en sus propias filas con casos del mismo tipo: “Lo de ustedes es la hipocresía, la traición a la patria, la corrupción y la doble moral”. Montiel enfatizó el supuesto uso partidista de la tensión con Estados Unidos: “Han decidido buscar afuera la fuerza que no tiene en México y entregarse a los intereses extranjeros”. En la misma línea se pronunció el partido a través de un comunicado donde, además de una llamado a cerrar filas, afirma que la oposición, “celebra cualquier presión contra nuestro país si considera que puede obtener de ella una ventaja política”.
La presidenta Sheinbaum también ha mandado algún que otro recado a la oposición, además de apuntalar desde el primer día la tesis de la injerencia. Este mismo martes, la mandataria insistió en defender durante su conferencia matutina el planteamiento de “por qué tiene la Fiscalía que abrir una investigación de alguien porque le retiren la visa. En todo caso, que den pruebas para una investigación penal”. Preguntada por la relación entre la retirada como un asunto personal y su elevación a ataque a la soberanía, la presidenta respondió que “son personas políticamente expuestas, entonces revocan una visa y hacen un escándalo”.
Sobre las razones de la polémica decisión de cancelar los documentos migratorios de varios cuadros del oficialismo, la Embajada de Estados Unidos en México mandó el fin de semana un nuevo aviso a navegantes: “Estados Unidos cancelará cualquier visa cuando existan razones para hacerlo, sin importar quién sea el titular, dónde viva o cuáles sean sus opiniones políticas”. “Las visas —recuperaba un mensaje en redes— son un privilegio, no un derecho”.
Con las cruciales elecciones intermedias del año que viene, donde el oficialismo se juega mantener el control de ambas cámaras, el Gobierno ha ido dando pasos hasta entrar definitivamente en una nueva fase en su estrategia de contención. Desde la aprobación de una reforma a la Constitución para permitir que las elecciones se puedan anular invocando una “injerencia extranjera” a la simbólica carta del expresidente y factótum de Morena cerrando filas con Sheinbaum y apuntalando la misma tesis. Un patrón, las acusaciones de injerencia, que están siguiendo otros gobiernos progresistas latinoamericanos, como el del presidente brasileño, Lula da Silva, hasta hace días, el del colombiano Gustavo Petro, frente a la campaña política y militar desplegada por Donald Trump sobre la región, a la que ha vuelto a considerar “su patio trasero”, esta vez, con la justificación en gran medida del combate al narcotráfico.


