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Comienza el juicio decisivo contra Meta: “Sabían que sus plataformas perjudicaban a los jóvenes”


Meta, el grupo tecnológico fundado por Mark Zuckerberg, propietario de plataformas sociales como Facebook, Instagram o WhatsApp, presentó este martes las alegaciones en la primera jornada del juicio más decisivo de su historia, en el que se juega una indemnización millonaria que afectaría su negocio. Cuatro estados, California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, acusan a las redes sociales de la compañía de ser responsables de la epidemia que afecta a la salud mental de los jóvenes. La jueza federal del Distrito Norte de California, Yvonne Gonzalez Rogers, preside el caso que probablemente determinará el futuro de las redes sociales en Estados Unidos por el daño que causan a los jóvenes.

Megan O’Neill, fiscal general adjunta de California, fue la encargada de abrir el juicio celebrado en un tribunal federal de Oakland (California) con una intervención desgarradora en la que acusó a Meta de utilizar a los niños para engordar sus beneficios a sabiendas del daño que causaban las redes sociales en la salud mental de los más jóvenes. Durante su intervención ha señalado que el modelo de negocio de Facebook e Instagram “se puede resumir en cuatro palabras: enganchar al usuario, retenerlo el mayor tiempo posible, recopilar sus datos y luego ocultar la verdad”, afirmó ante los ocho miembros del jurado. “Funcionó especialmente bien con los niños”, añadió. “Los jóvenes son los más vulnerables: son los que tienen más probabilidades de engancharse y los que tienen más probabilidades de generar ingresos a largo plazo”.

La fiscal de California presentó el caso de forma pausada pero segura, culpando a Meta de ocultar los perjuicios y dejando claro que el caso no va contra los mensajes publicados en las redes sociales de Meta sino contra el diseño de las plataformas que provoca adicción, que perjudica a los jóvenes. O´Neill acusó a Meta de investigar la mente de los niños para fomentar la adicción, a pesar de que sabían que les hacía sentir mal.

“Meta disponía de su propia investigación que mostraba con qué frecuencia los niños tienen experiencias negativas, incluso traumáticas, en la plataforma”, dijo Megan O’Neill. “Sabía lo que pensaban los niños sobre su incapacidad para dejar de usar la plataforma, incluso cuando lo intentaban, incluso cuando sabían que era malo; Meta se enfrentó a eso cuando llegó el momento de tomar una decisión: elegir la opción que era segura para los niños o la opción que era segura para sus beneficios”, destacó la fiscal, explicando que han montado el caso con docenas de documentos internos y estudios ocultos por Meta donde se evidencia que la empresa conocía los riesgos para la salud de los niños.

California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey acusan al gigante de las redes sociales de provocar una epidemia de mala salud mental entre los jóvenes por el diseño de su tecnología para crear adicción, engañar sobre los perjuicios de sus plataformas y recopilar datos de menores de 13 años sin su consentimiento. Los fiscales estatales de estos cuatro estados, seleccionados para este primer juicio federal de entre los 29 estados que han demandado a Meta, argumentan que la tecnológica ha violado las leyes federales sobre privacidad infantil y las leyes estatales de protección al consumidor.

Meta se enfrenta a una reclamación conjunta de cerca de 1,4 billones de dólares, según calcula Meta para argumentar lo desproporcionado de la demanda. Esa cantidad representa prácticamente el valor bursátil del grupo con sede en Menlo Park (California). Aunque los fiscales no han especificado la cuantía ni el alcance de las compensaciones, la semana pasada admitieron que la cantidad podría rondar los 200.000 millones de dólares, una cuantía que equivaldría a los beneficios netos de tres años de Meta. Los títulos de Meta han perdido casi un 30% de su valor durante los últimos 12 meses por su agresiva política para invertir en inteligencia artificial (IA) y la acumulación de las demandas pendientes, para las que tiene reservados 2.400 millones de dólares, según figuran en sus cuentas del segundo trimestre.

“Meta sabía mucho sobre el cerebro de los jóvenes: cómo buscan constantemente recompensas, su gran sensibilidad a la retroalimentación social y a la opinión de los demás, y cómo aún están desarrollando su capacidad para controlar los impulsos tal como lo hacen los adultos”, explicó la fiscal durante la presentación del caso, que explicó como una empleada de la compañía estudió las características del cerebro adolescente.

La fiscal adjunta de California declaró ante el jurado que el caso no se trataba de prohibir Instagram ni las redes sociales. “Este caso no trata sobre si las redes sociales ofrecen algún beneficio a ciertas personas. Sí lo hacen”, afirmó.

El grupo fundado por Zuckerberg presentó este martes sus alegaciones contra el caso. Argumentan que los fiscales estatales no han logrado demostrar ningún daño real provocado por Facebook e Instagram. Además, se escuda en que las plataformas están amparadas por la Primera Enmienda, que consagra la libertad de expresión, y por la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996, que establece que las redes sociales no son responsables del contenido que publiquen sus usuarios.

“Los fiscales generales no presentan pruebas de que nadie en sus estados haya sido engañado, alegan que funciones inofensivas como tener una cuenta adicional de Instagram perjudicaron de alguna manera a sus usuarios e intentan penalizar a Meta por problemas que afectan a todo el sector”, informó Liza Crenshaw, portavoz de Meta, en un comunicado. “Pueden calificar este caso de histórico, pero sus alegaciones son limitadas y carecen de fundamento. Y sus exigencias económicas son totalmente desproporcionadas”, apostilló.

La fiscal de California presentó varios estudios científicos que prueban el efecto del consumo de redes sociales en los más jóvenes. “Afecta la capacidad de los jóvenes para realizar actividades cotidianas sencillas, como hacer los deberes o dormir. Fomenta comparaciones sociales poco saludables: observar a los demás, su apariencia y la imagen que proyectan, como consecuencia, sentirse mal con uno mismo”. Y mencionó otro informe médico que revela que “el uso de las redes sociales por parte de los jóvenes ha contribuido al alarmante aumento de problemas de salud mental en adolescentes, tales como la depresión”.

Está previsto que el juicio se prolongue entre seis y ocho semanas, en las que se prevé que testifique el consejero delegado de Meta, Mark Zuckerberg, entre otros empleados de la compañía. Los fiscales pedirán que se publiquen documentos internos para tratar de probar que la compañía conocía el daño sobre la salud de los adolescentes. Un jurado de ocho personas emitirá un dictamen consultivo, que será tomado en consideración por la juez Gonzalez Rogers antes de emitir su veredicto y fijar la indemnización.

“Meta diseñó Facebook e Instagram para mantener a los niños en las plataformas durante períodos cada vez más largos, hasta el punto de causarles daño físico y mental”, declaró el Fiscal General de California, Rob Bonta a través de un comunicado. “Explotar a nuestros vecinos más vulnerables para aumentar las ganancias corporativas no solo es moralmente reprobable, sino también ilegal”, agregó.

Los fiscales tratarán de probar cómo la plataforma diseñó sus redes sociales con mecanismos para que los usuarios jóvenes pasaran más tiempo conectados. Citan el scroll o desplazamiento infinito, el botón de “Me gusta”, el algoritmo de recomendación y los filtros de imagen, que fomentan trastornos alimenticios, como los elementos que contribuyen al uso compulsivo de las redes sociales y alimentan la ansiedad de los adolescentes.

Argumentarán que la compañía se beneficia de este sistema porque su principal fuente de ingresos es la publicidad que factura en función de las horas de servicio consumidas. Los funcionarios estatales presentarán pruebas para tratar de demostrar que la compañía conocía el riesgo de que estas prácticas y celebraron reuniones internas para debatir cómo tratarlas.

“Hace casi tres años, tomamos medidas porque creíamos que Meta anteponía las ganancias a la salud y la seguridad de nuestros niños. Ahora estamos listos para presentar las pruebas y exponer nuestro caso”, aseguró el fiscal general de Colorado, Phil Weiser. “Meta sabía que sus plataformas podían perjudicar a los jóvenes, pero continuó con prácticas diseñadas para mantenerlos enganchados, sacrificando horas de sueño, distracciones en la escuela e incluso llegando a considerar el suicidio, porque más tiempo en línea significaba más dinero para Meta”.

El juicio que ha comenzado este martes en Oakland es el más llamativo de entre las más de 1.500 demandas que afrontan las redes sociales. Además de los estados, asociaciones de padres, distritos escolares, ayuntamientos y particulares han registrado demandas contra Meta, YouTube, TikTok y Snap por el daño sobre la salud mental de los jóvenes en un movimiento que guarda muchas similitudes con la ofensiva contra las grandes tabacaleras en la década de los noventa.

En aquella época, las compañías tabaqueras también se enfrentaron a miles de demandas, en juicios que se prolongaron durante años. Aquel movimiento propició que finalmente se percibieran los efectos nocivos del tabaco y los jueces comenzaron a reconocer los daños que provocaba el consumo. Aquella cruzada dio origen a estrategias jurídicas que hoy en día se emplean contra las grandes tecnológicas, como la publicación de documentos internos, las declaraciones de personal, y el uso de los fallos en el diseño, entre otros resquicios legales, como argumentos para sustentar las demandas por daños.


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