Etienne Krug, directivo de la OMS: “Los accidentes de tráfico son la primera causa de muerte entre los jóvenes”
El médico Etienne Krug (Amberes, Bélgica; 64 años) utiliza todos los días la bicicleta eléctrica para dirigirse desde su vivienda en la frontera de Francia con Suiza y desplazarse hasta la sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra. Son 20 kilómetros que realiza en un camino rodeado de viñedos. En la oficina, dirige el Departamento de Determinantes Sociales de la Salud de la OMS, un organismo en el que trabaja desde hace 28 años. Entre sus cometidos está la seguridad vial y el millón de personas que pierden la vida en el mundo al año. Recientemente ha estado en Madrid para participar en la XII Asamblea General del Observatorio Iberoamericano de Seguridad Vial (Oisevi).
Pregunta. Más de un millón de muertes en accidentes de tráfico al año en el mundo. ¿Cuál es hoy el balance global de la seguridad vial y cuáles son las tendencias más preocupantes?
Respuesta. Con más de un millón de muertes al año no podemos estar satisfechos con la situación actual. Nosotros hemos creado un sistema de transporte para carros, no para seres humanos. Hemos pensado en facilitar el transporte por coche lo más rápido posible, pero no hemos pensado en la seguridad de los usuarios, de los niños que tienen que ir a la escuela o los que quieren jugar, de los ancianos… Tenemos que actuar rápidamente sobre esto y lo estamos haciendo. En el balance hay algunos elementos positivos. Hemos visto en los últimos 15 años un descenso en el número total de muertos en el mundo, en la tasa de mortalidad, tenemos países que han reducido la mortalidad en más de un 50% en los últimos 10 años. Otros con 30% o 40%. Son resultados importantes y positivos. Pero tenemos que hacer más. Desde que comenzó el coche, empezó la gente a morir. Más de 50 millones de personas desde entonces. Es más que la Primera Guerra Mundial o las peores epidemias. Es un problema crónico desde hace más de un siglo. Ver el inicio de un descenso es muy estimulante y es un logro del resultado de muchos esfuerzos de muchos países, pero tenemos que hacer.
P. ¿Cómo se sitúa España?
R. Es un país interesante en cuanto a seguridad vial. Me acuerdo como joven que consideramos a España como un país en vías de desarrollo en ese aspecto. Hoy en día está entre los mejores del mundo. En los últimos 20 o 30 años han hecho un esfuerzo muy importante de mejorar la legislación, las infraestructuras, los vehículos… Todos los elementos del transporte vial han mejorado y con resultados muy impresionantes.
P. Estamos ya en la segunda mitad del Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021-2030. ¿Cree que el mundo está en el camino adecuado para alcanzar el objetivo de reducir a la mitad las muertes y lesiones graves?
R. Pienso que hemos de construir una base bastante sólida para ver resultados en muchos de los países. Tenemos realmente el conocimiento y sabemos en gran parte qué es lo que necesitamos hacer. Desafortunadamente no tenemos la voluntad política en todos los países para implementar estas medidas. Poner en marcha nuevas leyes de seguridad vial no siempre es popular. Es difícil para los políticos tomar estas decisiones a corto plazo, pero a largo plazo, cuando comenzamos a ver los resultados, las vidas salvadas, ahí es algo puede ayudar a los políticos. Y tienen que tomar esta visión a plazo medio y largo en lugar de a corto.
P. Se habla mucho del cambio climático y tensiones económicas, pero parece que la seguridad vial está siempre en un segundo plano.
R. Hay un vínculo muy importante entre el cambio climático y la seguridad vial. Para reducir el cambio climático, tenemos que reducir las emisiones, estimular y facilitar el traslado a pie, en bicicleta, en transporte público, que es mucho más limpio que el uso del automóvil privado. Para poder estimular eso, tiene que ser seguro. La seguridad vial tiene un impacto directo. Hay muchos problemas en el mundo y muchas otras prioridades, pero no es una razón para olvidarse de la seguridad vial. La mortalidad es muy importante, pero es un problema para el que tenemos soluciones muy claras e identificadas. Todas ellas tienen su eficacia porque la inversión que se haga inicialmente se va a recuperar. No hay razones para no invertir en la seguridad vial.
P. ¿Por dónde pasarían esas soluciones?
R. Cada país debe tener una solución para el problema. Debe haber una agencia empoderada con presupuesto adecuado y que desarrolle su plan con metas. Después, los elementos de este plan es una buena legislación sobre los factores de riesgos muy conocidos, como la velocidad, el alcohol, el cinturón, el casco, el teléfono móvil,… Otra es la infraestructura para asegurarnos que los peatones y los ciclistas puedan moverse con toda seguridad. También la calidad de los vehículos y la mejora de los sistemas de emergencia. Y encima de todos, movernos de un sistema de transporte pensado en el vehículo privado a otro en el que se facilite caminar, el uso de la bicicleta y el transporte público.
P. Las marcas también ejercen mucha presión para que esto se mantenga.
R. Esos determinantes comerciales, que es poner los beneficios financieros antes que los beneficios para la salud, tienen que ser controlados por los políticos. La población también que ser la que demanda salud y seguridad junto con la decisión de utilizar otro medio de transporte.
P. ¿Qué papel juega la OMS en todo esto?
R. Es la organización coordinadora de la ONU a nivel global sobre este tema de seguridad vial. Viene con su perspectiva de salud pública, que se basa en la prevención y en los datos estadísticos. Tenemos una red de muchas agencias en países, en ONG, de sociedad civil, de académicos, que tienen la misma visión de mejorar la seguridad vial a nivel mundial. Trabajamos directamente con países para ayudarles a mejorar los datos estadísticos y los sistemas de emergencia de respuesta y prevención. También hacemos una labor de monitoreo global sobre la situación de la mortalidad por accidentes de tráfico en el mundo y país por país.
P. ¿Cómo puede integrarse la seguridad vial y los problemas de tráfico en temas como la movilidad sostenible, la salud pública o la calidad urbana?
R. Están íntimamente ligados. Claro que es un tema de salud pública si es la primera causa de muerte entre los jóvenes. Igual ocurre con el medio ambiente, donde hay un vínculo directo. Esos vínculos tenemos que explicarlos mejor para que los políticos entiendan mejor que no se puede hablar de cambio climático y olvidarse de la seguridad vial o hablar de enfermedades no transmisibles o de enfermos cardiacos sin pensar que tenemos que asegurarnos que caminar o utilizar la bicicleta son más seguros.
P. Existe un grave con Latinoamérica, que tiene unas tasas altísimas de mortalidad en seguridad vial.
R. Tienen tasas altas, pero no son las más altas del mundo. También puedo decir que he visto una consolidación de la visión y de los esfuerzos en muchos países. Hacen progresos y están afrontando desafíos como el crecimiento muy alto del uso de las motocicletas, que es un medio de transporte muy peligroso.
P. ¿Cuáles serían las soluciones en estos países?
R. El problema número uno es la voluntad política. Los políticos tienen que decidir que van a poner en prácticas estas medidas bien conocidas. Es lo esencial. La inversión inicial de recursos para comenzar esto se va a recuperar una vez que se haga. Esta emergencia de motocicletas es profunda por las necesidades sociales y no tienen otro método que llevar a toda su familia en una moto. Estos retos profundos de la sociedad no se pueden resolver de un día para otro, pero con estas medidas esenciales ya se podrá resolver una gran parte.
P. España se encuentra entre los países con menores tasas de mortalidad. ¿Cómo valora su situación actual en comparación con otros países europeos y qué se puede aprender de su experiencia?
R. España es un modelo en términos de haber tenido la voluntad política de poner en marcha todas estas medidas que sabemos que funcionan. No era el primer país, pero lo han hecho con mucha capacidad técnica y han tenido resultados bastante rápido. En 20 años se ha reducido la tasa de mortalidad. En seguridad vial hay que crear una especie de cultura en este ámbito. Cuando yo llegué a Francia era normal beber alcohol y conducir o no respetar los límites de velocidad. Hoy, 25 años después, no es normal. Se ha creado un gran cambio de cultura sobre este tema. En España también se ha hecho esto y siempre lleva un periodo de tiempo.
P. ¿Qué papel debe jugar España en Latinoamérica en temas de seguridad vial?
R. La experiencia de España es muy útil e importante. Debe continuar influyendo a nivel mundial, europeo y también en América Latina. Con los vínculos culturales y con el idioma, España tiene una gran ventaja para poder estimular esa influencia. Espero que juegue ese papel importante, dado que es un país muy desarrollado, tiene recursos y cuenta con una cooperación internacional muy destacada. Ojalá esta cooperación también incluya programas de seguridad vial.
P. Un problema importante, cada vez más, son las drogas y la conducción.
R. Educación, esfuerzo y legislación son los tres elementos. Es un tema que está creciendo y que está afectando mucho a los jóvenes. Parte de esto es por ignorancia. De nuevo, la educación y el trabajo de la prensa es importante, pero no es suficiente, pero tenemos que legislar en este punto.
P. ¿Cuáles son los retos para la próxima década?
R. La creación de las agencias de seguridad vial, el crecimiento de las motocicletas es muy rápido y los intereses comerciales de algunas empresas poderosas del sector. Hay grandes oportunidades. Hemos visto importantes crecimientos en muchos países y yo soy optimista. Vamos a mejorar la situación en los años próximos.
P. Si pudiera pedir a los jefes de Estado y de Gobierno que van a reunirse en Madrid en noviembre, ¿qué les transmitiría en temas de seguridad vial?
R. No podemos esperar y no hay ninguna razón para esperar. Tenemos las soluciones para este problema. Cuesta mucho en términos de vidas humanas y financieramente de lo que piensan muchos. Muy pocos saben que es la primera causa de muerte en jóvenes y en niños mayores de cinco años. Vale la pena invertir porque se salvarán vidas y se va a beneficiar la economía. La solución está en sus manos.
La Dirección General de Tráfico dispone del teléfono 018 para atender a víctimas de siniestros viales. Ofrece información, orientación y acompañamiento a las víctimas y a sus familiares. Es gratuito, accesible, con cobertura nacional y está atendido en más de 50 idiomas. Funciona entre las 8.00 y las 21.00 todos los días de la semana. También se puede contactar por WhatsApp en el número 645 713 823, en el correo victimastrafico@dgt.es o en la página de la DGT.



