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Colombia revive el trauma del terremoto que arrasó el Eje Cafetero hace 27 años

La torre de la catedral de Manizales, una de las ciudades de la región cafetera de Colombia, se movió con fuerza a las 7.34 de la mañana. El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país sudamericano este lunes destruyó parte de la infraestructura de la icónica Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario, el templo más alto del país y una estructura marcada por las catástrofes. La iglesia actual, que ha sufrido graves afectaciones por el sismo, fue levantada después de que un incendio arrasara esa estructura en 1926. Cien años después, la catedral vuelve a quedar en el centro de una tragedia que sacude al suroccidente del país.

La emergencia, que afectó especialmente la región cafetera y el occidente de Colombia, ha despertado una memoria que parecía lejana. En Armenia, otra de las ciudades de la región que más sintió el sismo con fuerza, todavía permanece el recuerdo del terremoto del 25 de enero de 1999, que dejó 1.185 muertos y convirtió buena parte de la ciudad en escombros. Veintisiete años después, esa región del país vuelve a contar los daños y a buscar entre los escombros en una tragedia que se repite.

Durante varios segundos, el Occidente pareció perder el suelo. En Pereira, una de las ciudades más cercanas al epicentro de la tragedia, registrado en San José del Palmar (Chocó), hay al menos 70 estructuras —entre edificios y viviendas— completamente colapsadas. Las calles se llenaron de personas que abandonaron sus casas a toda prisa, algunas todavía en pijama, mientras en los barrios se sucedían los llamados para comprobar que familiares y vecinos estuvieran a salvo. El cielo, en buena parte de Colombia, permanece con una espesa capa de humo por los escombros, que se ha quedado suspendido sobre las ciudades como una enorme nube gris.

La Universidad Católica de Manizales, una de las zonas más golpeadas, se convirtió en uno de los puntos más críticos de la emergencia. Los equipos de rescate trabajan entre los escombros del edificio, donde lograron sacar con vida a una mujer, mientras continúan las labores de búsqueda de otras personas que podrían permanecer atrapadas. En paralelo, las autoridades han habilitado varias zonas de atención para los damnificados.

En Pereira, la Universidad Libre quedó parcialmente destrozada. Durante varios segundos, que se sintieron eternos, el movimiento telúrico desprendió el concreto de la fachada del edificio principal del campus universitario. Hasta ahora, las autoridades han reportado al menos 30 personas desaparecidas entre los escombros, y no han entregado algún reporte oficial de fallecidos. En el municipio de El Cairo (Valle del Cauca), apenas a 12 kilómetros del epicentro de la emergencia, el 80% de las viviendas y edificios ha quedado destruido. La gobernadora Dilian Francisca Toro ha indicado que es el municipio con mayores afectaciones de la región, y ha ordenado un despliegue especial a esta zona de la región.

El terremoto también golpeó las puertas de entrada y salida del Eje Cafetero. En Pereira, el Aeropuerto Internacional Matecaña quedó acordonado después de que el movimiento desprendiera parte de los techos y los vitrales de la terminal de pasajeros. Las salas fueron evacuadas. La pista, entre tanto, permanecía bajo inspección. En Manizales, el aeropuerto La Nubia también suspendió sus operaciones mientras se revisaba su infraestructura. El presidente Abelardo de la Espriella ha confirmado que seis aeropuertos del país resultaron afectados por el sismo. En su primer balance de la emergencia, el mandatario reportó 111 fallecidos, 1.575 viviendas afectadas y un número aún indeterminado de personas desaparecidas en todo el país.

El balance de daños, hasta el mediodía, da cuenta de 61 edificios completamente colapsados en todo el país. El departamento de Risaralda concentraba, hasta ese momento, el mayor número de víctimas mortales, con 42 fallecidos, mientras en Cali al menos 30 estructuras colapsaron. En Quibdó, capital del Chocó, las autoridades no han logrado entregar un primer parte de fallecidos, desaparecidos y heridos.

Mientras avanzaban las labores de rescate, las autoridades mantenían la alerta por posibles réplicas y continuaban evaluando los daños en carreteras, hospitales, universidades, aeropuertos y otras infraestructuras de la región. Durante al menos seis horas, el país permaneció incomunicado con las zonas más afectadas de la región por el colapso de vías y el cierre del tráfico aéreo hacia el Occidente. El terremoto, que golpeó especialmente la región Pacífica, ha extendido la emergencia por varios departamentos del país y ha dejado a Colombia en una declaratoria de desastre nacional que apenas comienza a desplegarse.


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