El Banco Mundial asegura que los países de ingresos bajos y medios tienen más oportunidades ante la IA
Principales hallazgos de la organización
Para el Banco Mundial, la automatización tendría un impacto laboral menor en las economías emergentes que en los países desarrollados, pues el estudio muestra que el 4.5% de los empleos en los países de ingresos bajos y medios está expuesto a ser reemplazado por IA generativa, frente al 14.2% de los puestos de trabajo en las economías de altos ingresos.
En el libro ¡Sálvese quién pueda! de Andrés Oppenheimer, planteaba que la automatización no eliminaría todos los empleos, sino que desplazaría sobre todo las tareas rutinarias obligando a millones de personas a desarrollar habilidades como la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de adaptación. De esta forma, el Banco Mundial afirma que el trabajo se transformará pero sostiene que en los países de ingresos bajos y medios el mayor riesgo no es que la IA reemplace a las personas sino que se queden sin la infraestructura necesaria para beneficiarse de ella.
Asimismo, ante el potencial para aumentar la productividad la diferencia radica en que la IA podría beneficiar al 16.2% de los empleos en las economías en desarrollo y al 18.7% en los países ricos.
El organismo sostiene que el mayor desafío se encuentra en las condiciones para sostener la tecnología, como ampliar el acceso a electricidad confiable, mejorar la conectividad, fortalecer las habilidades digitales de la población y facilitar el acceso a teléfonos inteligentes y computadoras.
Sin embargo, no todo es positivo. El Banco también reconoce los riesgos asociados a la IA, entre ellos la desigualdad económica o campañas de desinformación y citó: “Las economías en desarrollo se perdieron la primera revolución industrial y pasaron los dos siglos siguientes pagando las consecuencias. No pueden permitirse perder esta”.
