Nacional

El defensor de los bosques de Michoacán que nunca volvió: el secuestro de José Luis Silva Andrade revive el terror en los ambientalistas


Hay una región en Michoacán cuyo paisaje parece sacado de la fantasía, por su riqueza natural y la existencia de aguas termales rodeadas de un bosque frondoso e imponente y por los rastros vivos de un pasado volcánico. Ese lugar se llama Los Azufres y está ubicado en la comunidad de Agua Fría, un sitio que no rebasa los 200 habitantes y que es el hogar de la familia de José Luis Silva Andrade, el activista y defensor del territorio que fue secuestrado el pasado 15 de julio cuando salió de su casa para verificar la presencia de supuestos talamontes en terrenos cercanos. A las 24 horas de que el hombre, de 60 años, saliera de su hogar diciendo que volvería a la hora de la comida, un hombre presuntamente ligado a un grupo del crimen organizado que opera en la localidad llegó a su casa y advirtió a sus hermanas de que tenían retenido a Silva Andrade y que debían acudir a “negociar con el jefe”, ha reportado la organización de derechos humanos Front Line Defenders, que ha documentado las recientes embestidas de grupos delincuenciales en esa región.

El secuestro de Silva Andrade no es un hecho aislado. La comunidad de Agua Fría, en el municipio de Hidalgo, a poco más de 30 kilómetros al este de Morelia, la capital del Estado, ha resistido en los meses recientes el acecho de talamontes vinculados con grupos del crimen organizado que operan en la zona y que buscan por todos los medios hacerse de las tierras y de los recursos naturales de esa región. Además, José Luis Silva es hermano del defensor del territorio y también activista, y hombre perseguido y anteriormente amenazado, Rolando Silva Andrade, quien hacía poco que dejó su comunidad junto con su familia para ponerse a salvo ante las constantes amenazas y las presiones para ceder sus tierras.

El pasado 17 de julio, dos días después de la desaparición de José Luis Silva, la organización civil Servicios y Asesoría para la Paz A.C. (Serapaz) publicó: “La Comunidad Guardiana de Agua Fría, Michoacán, sigue bajo asedio de intereses que quieren explotar de forma ilícita su territorio. José Silva Andrade, hermano del defensor ambiental Rolando Silva Andrade, ha sido privado de su libertad por un grupo del crimen organizado”.

El Grupo de Litigantes para la Protección y Defensa de los Derechos Humanos (Prodedh) calificó el hecho como una “desaparición forzada” y recordó que la familia de ambos ambientalistas lleva mucho tiempo encabezando la defensa de los recursos naturales y el territorio en su comunidad. “Durante más de cuatro décadas, Rolando Silva Andrade ha dedicado su vida a la defensa del bosque, el agua y el territorio frente a la tala ilegal, el despojo de tierras y la violencia de grupos del crimen organizado. Sin embargo, en lugar de recibir protección, ha enfrentado amenazas, hostigamiento y un creciente riesgo de criminalización”, criticaron.

Información de Front Line Defenders apunta a que la comunidad de Agua Fría ya tiene denuncias formales interpuestas ante la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos (FEMDH) y la FEMDO por las amenazas recibidas entre febrero y marzo, cuando al menos cuatro de ellas consideradas “de seriedad” estuvieron dirigidas a Rolando Silva. La organización documentó además, en marzo pasado, la irrupción de “actores del crimen organizado” que buscaban presionar a la comunidad para despojarlos de su territorio y obtener el control del bosque.

Además, según lo documentado, ya se había hecho una solicitud formal para que Rolando Silva, su familia y la comunidad entera fueran integrados al Mecanismo Nacional de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. “Hasta el momento no cuentan con una respuesta sobre los actos denunciados, ni con información actualizada sobre los avances de la investigación”, afirmaron. “Front Line Defenders considera que la comunidad de Agua Fría se encuentra en riesgo inminente de desplazamiento forzado y de sufrir más violencia física. El secuestro de José Luis es claramente un acto de represalia contra la comunidad de Agua Fría por defender sus tierras y su territorio”, concluyeron en una de sus publicaciones.

La Fiscalía del Estado no se ha pronunciado ni informado públicamente sobre el secuestro de Silva Andrade, pero el Gobierno estatal ha confirmado que la investigación sobre la desaparición está en la Fiscalía General de la República (FGR), a través de la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos (FEMDH) y la Comisión de Atención a Víctimas Nacional y la Comisión Nacional de Búsqueda. La Secretaría de Gobernación, confirmaron, también apoya en la búsqueda.

“Dile a Rolando que reparta el bosque; si no, vamos a venir por él”

El hermano de José Luis Silva, Rolando, quien había sido hasta ahora el principal blanco de amenazas, es reconocido en la comunidad por ser uno de los defensores de su bosque, del agua y del territorio frente a la tala ilegal y los intentos de despojo impulsados por grupos de aserraderos locales que, ha señalado, están coludidos con grupos del crimen organizado, con “funcionarios públicos estatales y actores con intereses económicos en la zona”, asegura la organización de defensores. “Rolando desempeña un rol fundamental como sanador y autoridad moral, además de ser un defensor ambiental del cuidado de los azufres de la zona, actividad central en la vida social, económica, cultural y espiritual en la Comunidad de Agua Fría”.

Según la versión de la organización, las amenazas tras el secuestro de José Luis Silva aumentaron en los días siguientes. A las hermanas del activista se les pidió acudir como testigos para que Silva Andrade firmara documentos para entregarles las tierras y, que en caso contrario, sería golpeado y luego desaparecido.

Estas amenazas tampoco eran nuevas. El pasado 25 de febrero, en medio de la escalada de acecho a Agua Fría, cuatro hombres armados, y presuntamente vinculados a un grupo criminal que opera en la zona de Los Azufres, se acercaron a la familia de Rolando Silva y les dijeron: “Dile a Rolando que reparta el bosque porque vamos a ocuparlo; si no lo hace, vamos a venir por él”. Más de una semana después, volvieron y reclamaron la razón por la que el activista no se había “reportado”. Los mensajes no terminaron ahí, y días después, varios hombres armados amenazaron a la comunidad y exigieron que, si las tierras no eran entregadas, “levantarían a la gente de la comunidad”. Y así ha ocurrido, a pesar de las denuncias presentadas ante diferentes agencias estatales.



Source link