El escándalo de las pruebas de acceso de la UNAM contamina con dudas los procesos de otras universidades
Casi 160.000 estudiantes tienen su futuro en vilo. La controversia en torno a los exámenes de acceso en línea a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y sus resultados demasiado buenos para ser ciertos ha destapado una cloaca en torno a esta forma de evaluar a los aspirantes a los diferentes centros de estudios. Lo que fue un motivo de orgullo, un hecho histórico que se presumía en los medios de comunicación, se transmutó en una pesadilla académica y reputacional. Pero abierta la caja de los truenos, la duda es si estos problemas ocurrieron solo en la UNAM o en otras instituciones que han hecho sus exámenes de acceso en línea, como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) o la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), podrían compartir escándalo.
“Este escándalo surge debido a que la UNAM sí publica y transparenta por completo los datos de sus resultados de admisión, lo que permitió que distintos colegas hicieran los análisis y encontraran las evidencias de que hubo un enorme fraude académico”, argumenta Marco Fernández, coordinador de la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad del Tec de Monterrey e investigador asociado en el centro de pensamiento México Evalúa. Su pregunta es qué ocurre con las otras instituciones en las que se aplican pruebas de admisión en línea.
Varias de las universidades públicas, además de la UNAM, tienen exámenes de admisión en línea, como son la UAM, el IPN o varias de las estatales autónomas como las de Nuevo León o Baja California. A diferencia de la UNAM, estos centros no publican sus datos de admisión completos, lo que ha impedido que se corran análisis similares a los que llevaron a descubrir las evidencias del fraude. “Entonces”, continúa Fernández, “no podemos saber si este mismo engaño se ha repetido en otros centros o solo ocurre en la UNAM”.
Fernández apunta a que en otros países que se usan exámenes en línea, este tipo de pruebas se aplican en ambientes controlados. Es decir, sí se hacen en computadoras, pero en un espacio controlado, con supervisores presentes, y no en espacios privados como las casas de los aspirantes. La única solución que ve posible es repetir el exámen de acceso de forma presencial, ya que si no se estaría avalando la máxima de “quién no transa, no avanza” desde la academia. “Hay que ver esta crisis como una oportunidad para hacer públicos estos datos y poder dar certidumbre a la sociedad de que no existe este fraude académico”, sentencia.
En redes sociales es posible encontrar perfiles que ofrecen pasar el examen en lugar del aspirante. Es el caso de Lapasocon10, un perfil en la red social Tiktok que asegura puede vender “resolución en tiempo real de exámenes de la admisión de la Universidad Autónoma, el Instituto Politénico, la Universidad Nacional Autónoma de México, el sistema de preparatorias públicas de Ciudad de México, el Examen Nacional de Ingreso y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla”. En sus diferentes vídeos, explican que pueden vulnerar los sistemas y acceder como otra persona, con imágenes de los exámenes y la plataforma de la UNAM. Es imposible saber si esto es real o una estafa, aunque en grupos de Facebook y WhatsApp se pueden encontrar testimonios que supuestamente usaron técnicas similares con buenos resultados. En estos mismos espacios ofrecen, una vez iniciadas las evaluaciones, bancos de preguntas y respuestas que ya han salido.
“Hay un mercado ya creado en años anteriores de personas que se inscriben al examen para ver las preguntas y luego venderlas, pero este 2026 se potenció muchísimo”, dice Luis Ángel Maciel Barón, doctor en Biología que desde hace dos décadas prepara a estudiantes para los exámenes de admisión. Este mercado puede verse en aplicaciones como Telegram, donde un canal, en 2023, anunciaba a sus miembros que 30 profesores realizarían el examen a primera hora para luego compartir las preguntas y respuestas. Ese año, las pruebas de acceso duraron dos días, en cuatro turnos, mientras que este 2026, con la modalidad en línea, el examen fue del 23 de mayo al 10 de junio, dando muchos más días a los tramposos para aprovechar las preguntas ya utilizadas y difundidas.
@el_profeluis ¡Fraude masivo en el examen UNAM 2026! 🚨 Los números no mienten. ¿Es posible un cambio tan drástico en los resultados de un año a otro? Analicé los datos de los aspirantes a Medicina CU desde 2021 hasta 2026 y lo que encontré es alarmante. 📉 En este primer año de examen de admisión en línea, la distribución de aciertos muestra anomalías que no son matemáticamente posibles. Miles de personas habrían hecho trampa y las gráficas lo demuestran. No podemos permitir que la integridad del proceso se vea afectada de esta manera. 🛑 ¡Necesitamos respuestas! Comparte este video para que la voz de los aspirantes que sí se esforzaron sea escuchada. #UNAM #examenunam2026 #MedicinaCU #FraudeUNAM #ElProfeLuis
Maciel Barón tiene un personaje en redes, El Profe Luis, y fue de los primeros en advertir en redes sociales que algo raro estaba pasando con los resultados. “Sospeché de algo así desde el principio, ya que había quejas de que el puntaje para acceder a los estudios había subido muchísimo”, explica. En este sistema se usan 120 preguntas, a valor de un punto cada una, y la nota de corte para acceder depende del resultado del resto. Si hay 10 plazas y se presentan 20 aspirantes, la nota de corte será el puntaje del décimo, el último en ganarse una plaza, y sirve de referencia para el siguiente proceso. Así que, cuando la UNAM publicó todas las notas y Maciel Barón corrió estos datos por un modelo estadístico, encontró la anomalía. Para las carreras más solicitadas, mientras en 2025 sólo el 9% había logrado encima de 100, ahora fue un 29%. “O los alumnos se han vuelto mucho más listos de un año a otro o es un comportamiento extraño”, bromea.
Estos comportamientos extraños se enfrentaron a una barrera: las 12 medidas, restricciones tecnológicas y procesos de supervisión que la universidad pública puso para proteger el proceso y que fueron burlados por una parte significativa de los estudiantes. Estas incluyen el uso de un navegador especial, validación de identidad, grabación del entorno del estudiante… Una simple búsqueda en internet, que ahora se puede hacer directamente con una inteligencia artificial, ofrece una serie de ideas y soluciones para trampear el sistema, que incluyen soluciones de baja tecnología como buscar los puntos ciegos de la cámara y colocar un teléfono para buscar respuestas, el uso de pizarras con acordeones al lado contrario del monitor o usar sistemas físicos de transmisión de la pantalla a otro dispositivo, como los divisores de la señal de la pantalla que permiten mandar la imagen a otro monitor sin ser detectado por los sistemas de vigilancia al no usar ningún programa o rutina informática.
Del Dr. Raúl Rojas (Universidad Libre de Berlín), que calcula en promedio la cantidad de estudiantes que pasaron el examen, con y sin ayuda. La diferencia es abismal. pic.twitter.com/EPHz7NyfEv
— Eduardo Backhoff Escudero (@EduardoBackhoff) July 25, 2026
El mismo ejercicio que Maciel Barón hizo Raúl Rojas González, matemático y profesor de inteligencia artificial en la Universidad Libre de Berlín. Su análisis fue compartido por Eduardo Backhoff, psicólogo educativo y expresidente del extinto Instituto Nacional para la Evaluación Educativa y uno de los integrantes del Comité que ha formado la UNAM para analizar la situación y decidir cómo proceder. “Hay información histórica del comportamiento y puntaje de los estudiantes que toman el examen de la UNAM desde 2021, y cuando se grafican los diferentes años, se ve una campana que siempre es más o menos similar, muy estable”, explica el matemático. Este 2026, cuenta, hubo dos comportamientos extraños.
Uno, el que ya se sabe, es el de las puntuaciones demasiado buenas para ser ciertas. Según su análisis, tiene sospechas fundadas de que el 91% de los que han pasado tuvieron algún tipo de ayuda extra. Pero el otro es más curioso: este 2026 se ha multiplicado también el número de postulantes que han sacado puntuaciones bajísimas. “Siendo un examen de múltiples respuestas, incluso contestando al azar, obtienes al menos 30 aciertos”, explica, “pero si tienes casi cero, es que no eran estudiantes, sino gente que se inscribió para poder obtener las preguntas y vender el examen”.

