Vicente Fox se entrega al PRI
El cambio de milenio en México vino acompañado de una esperanza de transición a la democracia. Se terminaban casi ocho décadas de Gobiernos del PRI y por fin llegaba a la presidencia un político opositor, Vicente Fox, del conservador PAN. Empresario de rancho, dueño de un gran carisma, desparpajado, lépero, vestido a la texana con botas y sombrero, en Fox cristalizó la urgencia de un país que ya no aguantaba la asfixiante hegemonía del partido único. El panista representó algo así como la tercera vía mexicana, entre el decadente PRI y la inexplorada izquierda, el PRD, que había postulado a Cuauhtémoc Cárdenas. Al término de su sexenio, sin embargo, poco había cambiado. El pacto entre la clase política y la clase empresarial no se rompió, la desigualdad no varió. Los analistas dejaron de hablar de transición democrática para hablar, en cambio, de alternancia de partidos, pues la llegada de Fox no representó un cambio de régimen.
Después de 26 años, cuando el PAN y el PRI han pasado a convertirse en una reducida oposición frente a Morena, Fox se ha entregado a los brazos de aquellos que alguna vez llamó “víboras prietas, alimañas y tepocatas”; esos priistas de quienes alguna vez dijo que “lo mañosos, lo malos para gobernar y lo corruptos no se les va a quitar nunca”. El expresidente acudió este viernes a la sede nacional del tricolor, dio una conferencia y se dejó fotografiar con el dirigente del partido, el siempre polémico Alejandro Moreno, Alito. Fox vistió una corbata roja, como hacen los políticos priistas. Otro veterano panista acompañó al exmandatario: Juan Carlos Romero Hicks, exgobernador de Guanajuato, exdiputado y exsenador de la República.
Durante años, el PRI y el PAN estuvieron en las antípodas ideológicas. Esa distancia se fue difuminando a medida que ambos partidos formaron alianzas electorales para hacer frente a la maquinaria morenista. El acercamiento entre Fox y Alito Moreno se ha justificado como un movimiento necesario para aglomerar a la oposición, “fortalecer los contrapesos” y “defender la democracia, las libertades y las instituciones”, según un comunicado que da cuenta de la reunión.
El aterrizaje de Fox en el PRI era una cuestión de tiempo, a juzgar por las señales que recientemente había dado el expresidente. A comienzos de agosto, Fox celebró a través de sus redes una encuesta que mostraba un incremento de la simpatía ciudadana hacia el PRI (en contraste con otras mediciones que recogen que los ciudadanos lo consideran el partido más corrupto). Junto con una imagen de la encuesta, Fox felicitó al tricolor por su renovada vitalidad, “como en los viejos tiempos”, y añadió: “Me da gusto verlos renacer con tanta fuerza. Ahora sí, como el ave fénix”. El expresidente fue a más y llamó a la ciudadanía a sumarse al tricolor, a fin de consolidar un bloque de oposición sólido ante Morena.
El comunicado indica que Alito Moreno “expresó su reconocimiento a la trayectoria democrática del expresidente” y “señaló que las diferencias políticas son naturales, pero existen causas que requieren coordinación y apertura para construir acuerdos”. El dirigente priista, agrega, “sostuvo que México requiere una oposición firme, responsable y con capacidad para sumar a quienes quieren un país democrático, plural y con instituciones sólidas”.
Alito Moreno intenta reconstruir la alianza del PRI con el PAN, que fue disuelta tras los desastrosos comicios de 2024, que mostraron que la unión de ambas formaciones no representó ventaja alguna, principalmente para el PAN, que mantenía una mayor base de simpatía que su inesperado socio. De hecho, al interior del PAN, hubo voces que rechazaron la alianza desde un principio, argumentando, justamente, que no había lógica que la justificara, ni en los orígenes de ambos partidos, sus trayectorias y sus objetivos.

Una nueva elección está en puerta, en las intermedias de 2027. La oposición espera cosechar el voto de castigo a Morena, que ya ha gobernado más de un sexenio en la presidencia y en varias gubernaturas, y acusa un grado de desgaste. Al margen del PRI, el PAN y Movimiento Ciudadano (MC), un nuevo partido ha nacido con exmilitantes de aquellas formaciones y ciudadanos sin afiliaciones: Somos. Morena ha sostenido que la oposición es una y la misma, en una estrategia discursiva que busca igualar las opciones, haciéndolas indistinguibles, para que un solo dardo alcance a todas. Fox y el PRI han dado el primer paso al frente de la diana.


