Uno de los cinco detenidos cerca de la base británica de Fairford llamó él mismo a la policía antes de su detención
Todas las dudas e interrogantes surgidos en torno a la detención y posterior puesta en libertad bajo fianza de los cinco encapuchados que merodeaban en las cercanías de la base militar británica de Fairford se han multiplicado al conocerse este martes que fue uno de ellos quien llamó a la policía para alertar de su presencia.
Tras ese aviso al número 999, agentes de la policía se personaron de inmediato en la zona, arrestaron a los sospechosos y procedieron al registro de las tres furgonetas que habían conducido hasta allí. Equipos de artificieros equipados con robots inspeccionaron el interior de los vehículos. La Unidad Antiterrorista de la Policía, al frente de la investigación desde el primer momento, descartó la presencia de explosivos. Dentro de las furgonetas había barriles, algunos vacíos y otros llenos de combustible.
Los cinco hombres, con edades comprendidas entre los 23 y los 25 años, todos ellos de nacionalidad británica y residentes en distintos barrios de Londres, fueron puestos en libertad bajo fianza el lunes por la tarde, con “medidas cautelares estrictas” y todavía bajo investigación policial.
Los investigadores siguen sin descartar la hipótesis de que los cinco hombres actuaban, consciente o inconscientemente, bajo las órdenes de Irán. La llamada de uno de ellos a la policía podría ser interpretada por varios motivos: tal vez el sospechoso tuvo un arrepentimiento de última hora, o tal vez su plan consistía en llegar lo más cerca posible de la base militar como advertencia a las autoridades británicas.
La base, localizada en el condado de Gloucestershire, ha sido utilizada en los últimos meses por cazas de combate estadounidenses para participar en la ofensiva bélica contra Irán. Y el ministro británico de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, advirtió la semana pasada a su homólogo iraní, Abbas Araghchi, durante un breve encuentro en Nueva York, de que “el Reino Unido no iba a tolerar intimidaciones, amenazas o actividades hostiles en su territorio”.
Aunque en un principio el Gobierno británico del anterior primer ministro, Keir Starmer, denegó a la Administración de Donald Trump la autorización para el uso de sus bases, en una decisión posterior dio luz verde a esta utilización, siempre que fuera para la realización de acciones defensivas. A ojos de Teherán, ese matiz resulta irrelevante, y considera a Londres cómplice de la ofensiva.
En julio también, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán señaló la actividad en Fairford, y advirtió de que “cualquier base usada para la agresión contra el territorio de Irán constituye un objetivo legítimo para nuestras fuerzas”.
La discrepancia de Estados Unidos
A lo largo de este martes, la Administración estadounidense ha vuelto a expresar su desacuerdo con la decisión de liberar bajo fianza a los sospechosos. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha insistido en que el incidente tenía detrás la mano de “un actor extranjero”, sin especificar más detalles. Y el presidente Trump ha criticado de nuevo el proceder de la policía británica: “Estoy decepcionado. ¿Cómo se puede dejar en libertad bajo fianza a un terrorista? Son gente muy mala. No deberían haber hecho eso aún. Era una operación que llevaba ya un tiempo y en la que estábamos envueltos”, ha dicho Trump este martes.
Tras “extensos interrogatorios y pesquisas”, la policía los dejó en libertad bajo fianza el lunes, a pesar de que la ley le permitía retenerlos hasta 14 días.



