Una crisis, siete ministros y una ensalada de cifras sobre Ceuta
“Si pudieran darnos algún dato se lo agradeceríamos”. No fue una queja soliviantada más del PP y Vox. Fue una petición sosegada del portavoz de EH Bildu, Jon Iñarritu, en la mayoría de las siete comisiones sobre la crisis de Ceuta celebradas la semana pasada en el Congreso. También pidió informes. No fue el único. No los recibió, aún. A la espera de lo que pueda aclarar este lunes Pedro Sánchez en una entrevista en la SER, o en el pleno del Congreso el jueves, el Gobierno no sabe bien un mes después de la avalancha ni cuántos inmigrantes entraron, se quedaron, son menores, han muerto o han podido ser ya albergados o pedir asilo. Las inversiones prometidas por distintos Ministerios y los últimos planes podrían llegar a 527,5 millones.
El Gobierno optó por postergar unas semanas las presencias de los ministros en el Congreso, tras pedirlas el PP en el Senado donde disfruta de mayoría absoluta, para recabar más y mejor información sobre lo ocurrido en Ceuta, según la justificación que se ofreció para no presentarse antes en la Cámara alta. Las sesiones de la semana pasada en el Congreso, siete comisiones y una Diputación Permanente casi monográficas, se dilataron durante más de 27 horas pero tampoco aportaron más claridad a la macedonia de datos que han ido desgranándose escalonadamente durante estas semanas. En el Ejecutivo señalan que no es fácil la identificación, que puede haber duplicidades y que hay que ser muy escrupulosos con los trámites legales.
Los partidos de la oposición, PP y Vox, se cebaron mucho durante las comparecencias ministeriales sobre el regalo político que les proporcionó la evidente contradicción de versiones entre la titular de Defensa, Margarita Robles, y el de Interior, Fernando Grande-Marlaska, dos ministros de Estado, sobre si el Gobierno había dispuesto de informes previos de inteligencia sobre el alcance de la masiva llegada desde Marruecos. Robles aseguró que sí, orales y en la Delegación del Gobierno, y Marlaska que no y menos de la magnitud de lo sufrido. Pero el balance de las exposiciones deja también la evidencia de que el Ejecutivo aún no tiene las cifras exactas de lo que pasó y del nivel del problema aún persistente.
La ministra de Defensa, que fue la primera que concurrió al Congreso, detalló un cronograma del grave incidente migratorio en el que empezó por asegurar que el día anterior alguno de los 25 agentes del CNI en la ciudad sí precisó al delegado del Gobierno y al alcalde, el popular Juan Jesús Vivas, que las entradas a nado se habían incrementado notablemente y que había una convocatoria en redes para el 30 de julio. Robles indicó que ese día, a las 11.30 horas, ya llegaban a razón de 5.200 por hora, que fueron entre 45.000 y 55.000 a las 20.00 y que el día 31 a las 7.00 alcanzaron los 60.000. Ahí se quedó. Los ministros Félix Bolaños y Ángel Víctor Torres, y el portavoz socialista, Patxi López, elevaron esa cifra en sus exposiciones a 70.000 aunque el nuevo mando único la había cuantificado en otro momento en 80.000. Marlaska la situó el 4 de agosto en 72.000 y se ratificó en ello en el Congreso el 28.
Todos los ministros, eso sí, aseguraron que en pocas horas habían vuelto a Marruecos el 90% de los que habían traspasado la frontera. Pero cuando se ponen cifras a los migrantes que entonces aún estarían vagando por Ceuta sin papeles se pasa de los 20.000 o 10.000 que van soltando indistintamente PP y Vox, con sus propias fuentes, o a los 5.000 que señala Marlaska.
Con el número de menores que bordearon irregularmente esas barreras pasa algo parecido. Fuentes del Ejecutivo dieron una primera aproximación de 4.000 pero luego las mismas fuentes fueron rebajando ese nivel a 2.000, 1.500 y finalmente 1.475, que fue la cantidad que aportó en su comisión el ministro Bolaños. El vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, creo algo de confusión cuando en su visita a la ciudad comentó con Vivas a su vera que los menores eran 2.900. La Policía Nacional le aportó a Marlaska que los filiados menores eran 1.410.
Lo que sí tiene más lógica que vaya evolucionando con el paso de los días es el grupo de personas migrantes que ya están albergados o acogidos, aunque haya ligeras oscilaciones entre los 1.827 que ya estarían en el CETI y que comunicó Torres en el Congreso y los 1.800 que indicó la ministra Elma Saiz el mismo día en otra sala de la cámara.
El cómputo de los delitos registrados en estas jornadas es otro de los enigmas por aclarar, porque Vox tiende a alarmar con agresiones sexuales, violaciones y todo tipo de ataques que según sus versiones llegarían a 200 diarias y Bolaños precisó que las actuaciones delictivas constatadas durante todo el mes de agosto fueron 594. Las personas fallecidas en el intento todavía no se conocen y varios ministros se lamentaron de que seguramente nunca se podrán datar, y muchos menos sin la ayuda en ese sentido de los pudieron morir en Marruecos, pero eso no evita que algunos partidos hablen de 200, 140 o que el ministro Bolaños aportara que los controlados con autopsias son 82, con 62 exhumaciones y nueve identificaciones.
El Gobierno, a la espera de lo que puedan aportar este lunes en el Congreso la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, sobre los menores, y el propio presidente, no ha contestado con precisión a ninguna de las decenas de preguntas de todos los diputados sobre el alcance exacto de lo padecido en Ceuta. Los ministros sí han desglosado que han trabajado desde el minuto uno, que se han puesto y se pondrán todos los medios necesarios para recuperar la normalidad y la mayoría han prometido más y cuantiosas inversiones. Con planes inmediatos y de emergencia, pero también a más largo plazo para la recuperación económica y turística de la ciudad, cuya imagen ha sido muy dañada. Esas inversiones podrían sumar, según lo anunciado, hasta 527,5 millones, que van desde partidas muy genéricas aún por perfilar a proyectos más específicos para el Puerto (Transportes, 56 millones), la Policía (23,4), la Guardia Civil (43) o créditos para integración social (44,5).

