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Última hora de los incendios forestales, en directo | Los incendios dan una tregua horas antes de la ola de calor y 15.000 desalojados vuelven a sus casas



Los vecinos de Vilavella vuelven a casa en confinamiento y solo salen a por comida y agua

Los alrededor de 3.000 vecinos de Vilavella han podido regresar a sus viviendas tras varios desalojos por el incendio forestal de la Vall d’Uixó y deberán cumplir temporalmente un confinamiento domiciliario con la única posibilidad de salir para proveerse de comida y agua.

La alcaldesa de la población, Ana Carratarlà, ha relatado que el regreso es una “buena noticia” aunque están “los matices” de que se hace en estado de confinamiento domiciliario para únicamente acudir a establecimientos de servicios esenciales como son las tiendas de alimentación y panaderías.

Aunque ha señalado que los últimos estudios indican que el agua corriente es potable, ha comentado que se está a falta de un análisis más completo que tardará en llegar unas 72 horas, por lo que de momento solo se puede usar el grifo para cocinar.

De esta manera, las autoridades de emergencias han establecido puntos de reparto de agua embotellada para beber a donde están acudiendo los vecinos, muchos de ellos con la mascarilla FP2 colocada en el rostro.

“Teníamos todos ganas de volver porque era un pueblo fantasma. Aunque haya alegría, hay que seguir unas medidas de seguridad básicas”, ha advertido la alcaldesa, quien ha señalado que se sigue con la tensión por esta situación y quien cree que cuando todo esté encarrilado “será el momento de analizar y de que dé el bajón porque el monte está muy mal”.

Un vecino de Vilavella realojado, Fernando Arnau, ha admitido que se le han saltado las lágrimas al volver a casa, ya que en un principio pensó que les desalojaban por unas horas y finalmente han sido varios días. Ha explicado que ha estado con su hermano y sobrinos en Moncofa, y que ha sentido el cariño y apoyo de sus familiares, lo cual “es lo más importante”.

Rosa Ballester, otra vecina, ha comentado que “cuando he abierto la puerta de mi casa tenía muchas ganas de alegría” después de unos días de muchos nervios en los que tuvo que volver acompañada por la Guardia Civil a por medicamentos que le hacían falta. (Efe)



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