Trump dice que suspende los ataques contra Irán a la espera de un acuerdo rápido
Nuevo bandazo en la guerra de Irán. Tras unos días en los que Washington había vuelto a golpear con fuerza a la República Islámica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que congela los ataques para tratar de buscar un acuerdo. En esta ocasión, asegura que lo hace a petición de Teherán y de otros países de la región que no especifica. Y que cuenta con el beneplácito de Israel.
“Estados Unidos está armado y listo para actuar contra la República Islámica de Irán, con niveles de poder, fuerza y capacidad militar de terror no vistos desde la II Guerra Mundial. A pesar de ello, Irán y otros países de Oriente Próximo nos han pedido que pospongamos cualquier ataque, dado que hemos alcanzado los términos generales de un acuerdo”, ha escrito Trump en un mensaje en su red social, Truth, a última hora del sábado.
El problema de este mensaje es que suena a ya oído. En otras ocasiones ha anunciado acuerdos supuestamente inminentes que luego o bien no llegaban, o bien duraban muy poco tiempo. Además, Trump establece unas condiciones que Irán ya ha mostrado en el pasado su escasa voluntad de cumplir, como LA APERTURA DEL ESTRECHO DE ORMUZ —las mayúsculas son suyas— de forma “inmediata, completa y total”. El pacto del que habla el republicano también incluye que Teherán detenga sus ambiciones nucleares.
Cuando Israel y Estados Unidos lanzaron la Operación Furia Épica el pasado 28 de febrero, la presentaron como algo quirúrgico destinado a durar días o semanas. En su lugar, se alarga ya durante cinco meses sin visos de una salida a corto plazo. Este nuevo giro de Estados Unidos muestra la fortaleza de la posición negociadora del régimen teocrático de Teherán, que ha resistido los ataques y que ha dejado claro que el tiempo está de su lado en un momento de creciente debilidad interna de Trump por la baja popularidad de la guerra y la cercanía de las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre.
“Atendiendo a esta petición, he decidido en aras del beneficio futuro del MUNDO, así como de la supervivencia de un Irán próspero y exitoso, cancelar el ataque, siempre y cuando sea posible alcanzar un ACUERDO rápidamente”, añade el mensaje. El anuncio ha sido publicado después de que Trump hablara por teléfono con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, uno de sus principales aliados en la región.
El presidente de Estados Unidos ha añadido que Israel “se une a este compromiso”. El Gobierno israelí no ha respondido a las declaraciones del presidente estadounidense.
Durante la conversación con Trump, el príncipe heredero saudí —conocido como MBS— ha subrayado la “necesidad de priorizar el diálogo para reducir la tensión” en Oriente Próximo, según la agencia oficial saudí de noticias. Un alto cargo de la Casa Blanca ha confirmado a Reuters que ambos hablaron, aunque no ha ofrecido más detalles.
El aparente giro hacia la desescalada por parte de Trump, tras varios días de amenazas mutuas de nuevos ataques, supone el último cambio en una guerra iniciada hace cinco meses por Estados Unidos e Israel. Desde entonces, el conflicto se ha extendido desde el golfo Pérsico hasta el mar Rojo e incluso ha alcanzado una instalación situada en Egipto, a orillas del Mediterráneo.
Irán mantiene prácticamente cerrado el estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaba alrededor del 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) comercializados en el mundo. El cierre ha impulsado los precios de la energía y ha alimentado el temor a un nuevo repunte de la inflación.
Irán acusa a Trump de mentir
Tal y como ha sucedido en momentos anteriores del conflicto, en los que Trump ha aludido a supuestos pactos inminentes para desescalar militarmente sin dejar de aparentar una posición de fuerza, las autoridades iraníes han rechazado de pleno ese escenario para desarbolar la narrativa estadounidense.
En un mensaje proyectado por múltiples agencias iraníes, personas cercanas al equipo negociador iraní han calificado las palabras del presidente de EE UU como “una nueva mentira”, han negado la existencia de ningún entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz y han reiterado que Teherán mantendrá ese canal cerrado mientras Washington “mantenga sus acciones hostiles”.
De modo similar, el brigadista general Seyyed Majid Ibn Reza, a quien el presidente Masoud Pezeshkian nombró ministro de Defensa en funciones el primer día de la guerra, ha alertado de que las declaraciones del “enemigo” no lograrán confundir a las fuerzas iraníes, a quienes asegura que EE UU no cogerá desprevenidas.
Desde el pasado 17 de junio, cuando se firmó el memorando de entendimiento que ahora ambas potencias dan por suspendido, Irán no solo ha interpretado como acto hostil los bombardeos directos contra su territorio —causantes de más de 3.400 víctimas mortales desde marzo, según Teherán—, sino también la navegación por el estrecho de Ormuz que no se coordine con las autoridades iraníes, que ansían imponer un sistema de pago inexistente antes del conflicto que les dé el control del canal.
Sin esa coordinación, ha alertado este domingo una fuente militar iraní en la agencia Fars, los navíos “se enfrentarán a incidentes”. El sábado, la agencia británica de seguridad marítima, la UKMTO, registró dos nuevos ataques contra buques cisterna frente a la costa de Omán, en la zona de Ormuz. Uno de ellos recibió un impacto directo de origen desconocido y sufrió daños en la sala de máquinas, sin causar consecuencias humanas ni medioambientales, y una segunda nave denunció una explosión en el agua sin reportar daños.
La desescalada de Trump se produce en medio de amenazas iraníes de extender el ciclo de represalias sobre la región, como en Kuwait, país cercano a Irán donde las autoridades denunciaron el sábado ataques con drones contra una instalación gubernamental y una empresa privada.
Según Nournews, un medio de comunicación afiliado al aparato de seguridad iraní, el ministro de Exteriores del país, Abás Araghchi, alertó el sábado durante distintas llamadas telefónicas con altos representantes de Turquía, Arabia Saudí y Pakistán —mediador en las conversaciones entre Washington y Teherán— de que “cualquier participación” en los actos “hostiles” contra Irán acarrearía una “respuesta proporcional”.
El mensaje, una clara advertencia sobre los países que acogen bases militares de EE UU, lo recibió por partida doble el ministro de Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, a quien Araghchi aseguró, siempre según Nournews, que el “aventurismo de los perpetradores” sería el responsable de “todas las consecuencias” posteriores.
Fuentes conocedoras de esa conversación citadas por la agencia Associated Press y el portal Axios se hacen eco de supuestas preocupaciones saudíes, donde la monarquía teme que potenciales ataques de EE UU sobre la infraestructura energética iraní deriven en agresiones similares sobre Riad. Durante los últimos días, las preocupaciones energéticas en Arabia Saudí han ido al alza a causa de los rebeldes hutíes, aliados de Irán, que han anunciado un bloqueo naval sobre la navegación proveniente de ese país en el mar Rojo, la otra ruta esencial, después de Ormuz, para la exportación del crudo saudí.

