Suburbia y Toyota son las preferidas de ChatGPT y Gemini: las marcas que más recomienda la IA en México
Para Vigo, la lectura podría ser incluso mayor, pues asegura que un consumidor puede pasar horas conversando con ChatGPT, decidir qué producto o servicio quiere y después entrar directamente al sitio de la empresa, sin que exista un enlace que permita atribuir esa venta a la IA.
La importancia de este cambio también se entiende al mirar cómo utilizan las personas ChatGPT. El análisis más reciente de OpenAI Signals señala que, fuera del trabajo, “preguntar” (buscar información, orientación o aclaraciones) continúa siendo la principal forma de uso. A nivel global, además, los usuarios están utilizando ChatGPT para un número cada vez mayor de tareas, seis meses después de registrarse, envían 50% más mensajes diarios y han probado el doble de capacidades que al inicio.
OpenAI también encontró que, en términos generales, alrededor de tres cuartas partes de las conversaciones de ChatGPT se concentran en orientación práctica, búsqueda de información y escritura. En otras palabras, una parte importante del comportamiento que antes ocurría en buscadores ahora puede comenzar dentro de una conversación.
El reto es todavía mayor para las Pymes
Vigo reconoce que el terreno no parte de condiciones iguales. Las compañías grandes tienen una mayor cantidad de información disponible en internet, por volumen, pueden tener una mayor presencia en los datos con los que se entrenan los modelos. Esa diferencia puede traducirse en mayor visibilidad, descubrimiento y eventualmente ventas.
“Las empresas más grandes tienen más datos por una cuestión de volumen”, señaló Vigo. “Los modelos terminan recomendando y dando un sesgo hacia las grandes empresas”.
Eso significa que para una Pyme mexicana el desafío ya no es solamente competir por aparecer en Google o tener presencia en redes sociales. También tiene que conseguir que los sistemas de IA puedan encontrarla y entender qué hace.
La recomendación de geoSurge es revisar la información pública de la empresa: mantener actualizado el sitio web, generar contenido escrito que explique con claridad qué vende y para quién, y asegurarse de que los rastreadores utilizados por los sistemas de IA puedan acceder a esas páginas. Vigo señaló que han encontrado empresas cuyos sitios bloquean directamente a estos rastreadores, lo que impide que los modelos conozcan su oferta.
“Los equipos de marketing que entiendan que los comportamientos de consumidores cambiaron rápidamente y sepan cómo posicionarse, van a tener lo que se llama la first mover advantage (ventaja competitiva que obtiene la primera empresa en entrar a un nuevo mercado o en lanzar un producto innovador)”, dijo Vigo.
Desde la visión de Vigo, la carrera, por ahora, apenas comienza, pues si bien los asistentes todavía conviven con buscadores, redes sociales, marketplaces y publicidad tradicional, conforme la IA pase de recomendar productos a ejecutar compras (lo que la industria denomina comercio agéntico), conseguir un lugar dentro de esas respuestas podría dejar de ser una cuestión de visibilidad y convertirse directamente en una cuestión de ventas.


