Sira Rego confronta el discurso ultra en el Congreso: “No voy a discutir si un niño merece tener derechos”
La ministra Sira Rego se ha lanzado a dar la batalla ideológica y confrontar con el discurso más ultra en su comparecencia de este lunes en el Congreso. “No voy a discutir si un niño merece tener derechos”, ha advertido ante la Comisión de Juventud e Infancia al inicio de una intervención fundamentalmente política, que respondía ya al rechazo a la acogida manifestada por la derecha y la extrema derecha estas semanas, con la crisis por la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta los pasados 30 y 31 de julio como telón de fondo. Rego, que comparecía para dar cuenta de la actuación de su departamento en la ciudad autónoma, ha puesto el foco también en la necesidad de trasladar cuanto antes a los menores a la península para “garantizar” los cuidados de los menores y aliviar la situación de colapso, con 1.478 niños, niñas y adolescentes acogidos en centros de la ciudad, según ha detallado, una cifra 50 veces por encima de su capacidad.
“Las niñas y los niños no son invasores, sino sujetos de derecho. Y las que han llegado a Ceuta son, además, víctimas de abusos y en algunos casos de violencia extrema”, ha afirmado contundente la ministra de Izquierda Unida. “No voy a aceptar que la infancia sea criminalizada. No voy a contribuir a convertir esta comisión en una Cámara de resonancia del racismo (.) El racismo no es una posición política más. Y el fascismo tampoco. La idea de que existen seres humanos con más derechos que otros no es una alternativa política legítima que podamos normalizar”, ha expuesto antes de dejar claro que, aunque la reunificación familiar siempre es la prioridad, no se puede devolver a un menor “sin escucharlo”. “Esto es lo que distingue al Estado de derecho de una autocracia”, ha defendido. Rego ha desvelado que antes del 30 de julio, España había enviado a Marruecos 600 expedientes para verificar la situación de esos menores y todavía no ha recibido respuesta.
Frente al tono moderado, con mayor o menor carga crítica, del resto de diputados, la representante de Vox Blanca Armario ha desplegado el discurso más ultra, repitiendo el mantra que defiende el partido de Santiago Abascal: “Todo lo que nos sea devolver a los niños y adolescentes con su familia a Marruecos o entregarlos a instituciones de atención de cuidados de protección de menores allí es cooperar con el invasor y con las mafias, espolear a los españoles, contribuir a un gigantesco proceso de secuestro legal de menores, y una violación de los principios más elementales del derecho internacional”, ha clamado Armario antes de referirse a Rego como “traidora de España”, “enemiga de las mujeres” y responsabilizarla políticamente “de cada agresión presente y futura de todas las personas que entraron en Ceuta”.
“¿Una niña que huye de un padre que apaga cigarrillos en su piel es una amenaza? Son situaciones reales. Ni siquiera usted se lo cree”, le ha respondido la ministra más tarde, afeándole también que sean “sus amigos”, en alusión a Trump y Netanyahu, los que cuestionen la soberanía de España en Ceuta. “Señorías de Vox, se leen las leyes como les da la gana, se leen la Biblia como les da la gana”, ha señalado el socialista Víctor Camino en su turno.
También Ana Alós, del PP, ha hecho uso de la retahíla de críticas empleadas ya por su partido, al denunciar la “negligencia, incompetencia y descoordinación” del Ejecutivo. “No venimos a escuchar su relato de solidaridad”, le ha dicho Alós a la ministra antes de acusar al Gobierno de gestionar “cada crisis como si fuera la primera” y “trasladar a las comunidades las consecuencias” de la política migratoria de la coalición, vinculando así lo ocurrido en Ceuta con un supuesto efecto llamada.
Rego ha defendido que desde el 30 de julio su departamento inició el procedimiento para habilitar una partida extraordinaria de 25 millones de euros que aprobó la Conferencia Sectorial de Infancia y Adolescencia la semana pasada “a pesar de la ausencia y del rechazo explícito y por escrito de Extremadura, Aragón y Castilla y León”, donde Vox tiene la competencia sobre los menores.
La titular de Juventud ha puesto sobre la mesa varias de las alternativas esbozadas ya en la reunión con las comunidades: el traslado de 500 niñas de perfil especialmente vulnerable a través de una entidad, propuesta que depende ahora del Gobierno de la ciudad autónoma para materializarse; la firma de acuerdos bilaterales de cooperación entre comunidades; y la acogida familiar, una vía que, según ha dicho, se “está explorando”. Del total de menores acogidos, 760 son niñas; y de estas, 233 tienen menos de 13 años.
“Defendemos los derechos de los niños y niñas en todo momento y en todas partes, y la solidaridad. Pero la solidaridad no puede significar repartir igual entre realidades desiguales, porque en Cataluña hace años que acogemos”, ha señalado el diputado de Junts Josep Maria Cervera. Nerea Renteria, del PNV, también ha pedido una “financiación estable” para asumir a los menores. “Colaborar sí, pero nuestro sistema está sometido también a una fuerte presión. Tan importante como acoger es acoger bien”, ha señalado. Desde Coalición Canaria, territorio en situación de contingencia migratoria extraordinaria, Cristina Valido ha vuelto a llamar la atención sobre la “ausencia de solidaridad” de las comunidades, y ha reclamado al resto de diputados “un debate de altura”.

