Rusia pone bajo observación a cientos de personas tras morir una investigadora de un laboratorio contra la peste
Las autoridades rusas han puesto en cuarentena varios hospitales de la región de Irkutsk, en Siberia, tras la muerte de una investigadora de un laboratorio especializado en la peste. La medida ha sido adoptada un día después de que el gobernador de la región, Ígor Kobzev, asegurase que habían dado negativo las pruebas efectuadas a casi dos centenares de personas que pudieron haber estado en contacto con la víctima. El Gobierno ruso no ha considerado necesario adoptar más medidas de momento, mientras la Administración estadounidense sigue de cerca esta crisis epidemiológica.
La gobernación de Irkutsk anunció el 2 de octubre la muerte de una ciudadana por un contagio de peste. La víctima se llamaba Daria Shipilova, tenía 27 años y trabajaba en el Instituto contra la Peste de la región. La fallecida había sido conectada a un respirador tres días antes en un hospital de la localidad de Shelejov, a menos de 20 kilómetros de la capital provincial, con síntomas de neumonía.
Las agencias federales de salud, Roszdravnadzor, y para el bienestar del ciudadano, Rospotrebnadzor, mantienen una postura ambigua sobre lo sucedido. “La situación epidemiológica de la región de Irkutsk es estable. Se ha adoptado una serie de medidas especiales en relación con el caso de una empleada del Instituto contra la peste a la que diagnosticaron una neumonía de origen desconocido”, declaró este último organismo el domingo. Rospotrebnadzor dice que no fueron hallados en su cuerpo “microorganismos asociados con su profesión”.
Por su parte, el gobernador de Irkutsk solo ha mencionado esta crisis una vez en Telegram el pasado 2 de octubre. Aquel día Ígor Kobzev celebró una reunión extraordinaria con la comisión de control epidemiológico regional y la médico jefe a nivel federal del Ministerio de Sanidad, Anna Yurievna. Según dejó entrever el gobernador de forma poco clara, en aquel encuentro abordaron “un posible caso de una residente de la región con una infección particularmente peligrosa”.
Sin embargo, varios canales de Telegram próximos a las fuerzas de seguridad rusas, Mash y Baza, publicaron que la víctima falleció de peste neumónica, una enfermedad pulmonar letal provocada por la bacteria Yersinia pestis. Propagada por roedores y pulgas, su periodo de incubación es de dos a seis días y representaba la década pasada un 3% de todos los contagios de peste, según el Centro para el Control de Enfermedades estadounidense.
“Los médicos ya hablan abiertamente sobre la peste”, cuenta el diario local Liudi Baikala. Las fuentes de periódico han revelado que los agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB) han escoltado las ambulancias que transportaron a las 197 personas a las que las autoridades han hecho pruebas desde el 1 de octubre. De estas, 189 han sido internadas.
Desde entonces al menos tres hospitales de Irkutsk han sido puestos en cuarentena durante tres semanas, según el diario.
Amenaza
Este fin de semana la administración de la ciudad de Baikalsk publicó y borró un par de horas después un comunicado en Telegram en el que recomendaba evitar viajar a Shelejov. “¡Estimados vecinos! Debido a las informaciones no oficiales de un caso de peste en la ciudad de Shelejov, les pedimos que limiten sus visitas allí y a las comunidades aledañas hasta que se aclaren las circunstancias de esta amenaza“, decía el mensaje publicado el pasado 3 de octubre.
Asimismo, la televisión federal Ren-TV borró varias noticias donde informaba de las hospitalizaciones ante un posible brote de peste.
Casi siete años después de la pandemia de coronavirus, la crisis de Irkutsk está siendo evaluada de cerca por otros países. “Estamos al tanto, monitoreamos el brote y evaluamos sus posibilidades”, ha declarado un portavoz de la Casa Blanca a Axios.
De hecho, Estados Unidos financia cientos de laboratorios por todo el mundo para ayudar a la prevención de pandemias internacionales por patógenos naturales, como el ántrax y la peste. Esta red incluye decenas de laboratorios en países que fueron repúblicas soviéticas. En Ucrania, por ejemplo, detectaron a tiempo brotes de fiebre porcina en 2012.
Precisamente la presencia de unas tres decenas de estos laboratorios en Ucrania ha sido utilizada por el Gobierno y los propagandistas rusos como pretexto para defender su invasión de Ucrania. Contra toda lógica científica y geopolítica, el Ministerio de Defensa y sus altavoces, desde televisiones a tuiteros, acusaron a Kiev y Washington de producir virus modificados genéticamente que solo afectaban a eslavos para ser lanzados a través de aves migratorias y drones portadores de mosquitos.
La crisis epidemiológica de Irkutsk demuestra que la existencia de laboratorios especializados en enfermedades infecciosas como la peste es una práctica habitual, incluso en Rusia, y tumba, si quedaba alguna duda, uno de los pretextos para la guerra contra Ucrania que el Kremlin hace circular de vez en cuando.


