Política

Ramón Espinar, gran impulsor de la Comunidad de Madrid


¡Madrid, Madrid! ¡Qué bien tu nombre suena, / rompeolas de todas las Españas! / La tierra se desgarra, el cielo truena, / tú sonríes como plomo en las entrañas… (Antonio Machado)

Según los poetas, los intelectuales progresistas y los agitadores políticos del siglo XIX, la parte noble de la nación debía estar en la parte pobre. Lo noble de España estaba en sus hombres y mujeres que cultivaban sus campos y construían sus caminos, los que hablaban con claridad su idioma y conservaban en su estilo la más fina tradición de sus siglos.

Los padres de Ramón Espinar, fallecido el pasado 3 de septiembre, pertenecieron a ese pueblo llano. Emigraron en busca de trabajo por varias ciudades de La Mancha y de Andalucía hasta terminar en Leganés, ciudad que eligió a Ramón alcalde por mayoría absoluta cuando acabó la carrera de Derecho en la Complutense de Madrid.

Mi amigo Ramón, que siempre fue un socialdemócrata de pura cepa y un trabajador incansable, fue en 1979 elegido presidente de la Asamblea de Madrid, desde la que ejerció una defensa permanente del Estado de derecho y de la aplicación de las reglas de la democracia parlamentaria, según las enseñanzas que nos infundió nuestro común maestro Gregorio Peces-Barba Martínez que en sus anhelos de una mayor democracia siempre entendió que la alternativa en el poder es propia de la democracia representativa y que incluso sus limitaciones temporales son consustanciales a la democracia, tanto el cambio como la reversibilidad.

Ramón Espinar fue, en mi opinión, uno de los grandes impulsores de la Comunidad de Madrid y de sus instituciones, que en el momento de su constitución estaba eclipsada por la ciudad de Madrid, capital de España.

Su permanente dedicación al proyecto de lo que debía ser la constitución de una comunidad autónoma útil y atractiva para los ciudadanos madrileños también se notó, y mucho, desde su titularidad de la Consejería de Cultura y posteriormente de la de Hacienda. Así, en 1987, puso en pie el Festival de Otoño y los Otoños Culturales que estuvieron a la altura del Festival de Otoño de París y para ello movilizó al Teatro Real, al Teatro Español y auditorios y coliseos, no solo de Madrid capital sino de numerosos pueblos, y trajo por primera vez a España a directores de teatro y a numerosas compañías internacionales. Entre ellos, Peter Brook, Pina Bausch, Giorgio Strehler, Peter Stein, Luca Ronconi, Robert Wilson, Patrice Chéreaum, Maurice Béjart y Roberto Lepage. A directores de orquesta como Claudio Abbado, Ricardo Muti, Lorin Maazel, Daniel Barenboim, Ken Nagano, Cristóbal Halffter, Luis de Pablo o Antonio Ros-Marbá, y a cantantes como Montserrat Caballé, Alfredo Kraus, Teresa Berganza, José Carreras, Victoria de los Ángeles o Plácido Domingo. Y también en 1987 se creó la orquesta ORCAM, que hoy dirige Alondra de la Parra y que se ha convertido en una orquesta importante. También, en el terreno de las artes plásticas, la Comunidad de Madrid promovió importantes exposiciones de Antonio Saura, Antoni Tàpies, Eduardo Chillida, José Hernández y Miquel Barceló, por primera vez en España, se organizó una gran exposición del extraordinario pintor Anselm Kiefer en el Palacio de Cristal de El Retiro.

La Consejería de Hacienda fue también un gran instrumento institucional que actualizó las normas tributarias para que fueran más equitativas y adecuadas al principio de progresividad, favoreciendo también la libertad de empresa y el fomento de la industrialización de Madrid.

Muchas veces le oí hablar de su preocupación por el estímulo de la ciencia aplicada a la innovación como gran fuente de transferencia de conocimiento, diferenciación y valor para las empresas y de progreso y bienestar para el conjunto de la sociedad madrileña que, a partir de entonces, se convirtió en una potente y moderna sociedad industrial.

Ramón empezó joven y supo retirarse a tiempo pero nunca dudó en colaborar con los gobiernos posteriores de la Comunidad de Madrid, fuera cual fuera su color, cuando se le solicitó su ayuda desinteresada.

Descanse en paz.


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