México traslada desde Argentina al contralmirante Fernando Farías Laguna, pieza clave en la trama de contrabando de combustible
La travesía criminal de Fernando Farías Laguna está cerca de llegar a su fin. El contralmirante, considerado una de las figuras centrales en la trama de corrupción por contrabando de combustible, que toca a la Secretaría de Marina, ya está en manos de las autoridades mexicanas. Farías Laguna está siendo trasladado en un avión militar desde Argentina, donde fue capturado en abril, y se prevé que aterrice en las próximas horas en territorio mexicano.
La salida de Farías Laguna del aeropuerto argentino de Ezeiza fue posible gracias a que el Gobierno mexicano desistió de su proceso de extradición, una vía que iba a consumir meses e incluso años hasta que el acusado de la red de corrupción fuese juzgado en su país. Al retirar el reclamo diplomático, el Gobierno de Javier Milei aceptó expulsar al marino, quien ingresó a territorio argentino de manera irregular con un pasaporte guatemalteco.
La Fiscalía (FGR) ha anunciado la repatriación del exmilitar. “[la FGR] lleva a cabo el traslado, de Argentina a México, de Fernando “N”, ex servidor público posiblemente relacionado con una compleja red criminal, dedicada al contrabando, dispersión y distribución de combustible”, informó la dependencia en las redes sociales. La Secretaría de Marina (Semar) aseguró por la misma vía que esta acción muestra el compromiso de la corporación con el combate a la corrupción. “La actuación de personas sujetas a investigación no representa a las mujeres y hombres que integran la Marina”, señala la Marina.
En la trama de corrupción que ha cimbrado al Gobierno de Claudia Sheinbaum ya se han detenido a 15 personas. Farias Laguna se unirá a su hermano, el vicealmirante Manuel Roberto, en prisión a la espera de su proceso judicial por dirigir la red que quedó al descubierto cuando las autoridades hallaron un buque que llegó al puerto de Tampico (Tamaulipas) con más de 10 millones de litros de diésel de contrabando en junio de 2025.
Los hermanos —con la supuesta protección de su tío, el entonces secretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán— defraudaron millones de pesos desde los despachos de la institución al cargo de la vigilancia de aduanas, usando sus influencias para introducir combustible sin pagar impuestos al país, según la investigación. El contralmirante llevaba a salto de mata desde octubre, cuando no se presentó a declarar al Centro de Justicia Penal en Almoloya de Juárez, Estado de México. Escapó de México a Florida, Estados Unidos, con el peso en la nuca de una ficha roja de la Interpol. Finalmente, las autoridades argentinas le detuvieron en Buenos Aires, donde llegó desde Colombia con pasaporte falso de Guatemala.
El equipo de abogados de ambos hermanos, tanto en México como en Argentina, habían insistido a través de comunicados en que no existía constancia jurídica de que se hubiera concedido la extradición ni de que el traslado del contralmirante a México fuera inminente. El juicio para su extradición estaba programado para el 27 de agosto, pero el mecanismo de expulsión adelantó su salida del país.
La deportación coincidió con la visita a Argentina del secretario de Seguridad de Sheinbaum, Omar García Harfuch. El estratega de la política de seguridad se encontraba en Buenos Aires para la Conferencia Internacional para el Control de Drogas de la DEA.
Epigmenio Mendieta, abogado que encabeza la defensa del marino en México, visitó al contralmirante este martes en la prisión argentina con integrantes de su equipo legal. “Cualquier eventual traslado de Fernando Farías a México deberá realizarse por la vía jurídica que corresponda y conforme a las determinaciones de las autoridades argentinas competentes”, señaló. Mendieta había fraguado la estrategia de una petición de asilo en Argentina, mientras gestionaba la solicitud para que los hermanos fueran juzgados por la justicia militar, ya que seguían recibiendo su sueldo de la Marina. Con el traslado a México, sus clientes enfrentan penas de entre 20 y 40 años de prisión en medio de la batalla del Gobierno por combatir el enorme agujero fiscal que deja el contrabando de combustible en aduanas.



