Marruecos rechaza las acusaciones por el salto a Ceuta y lanza una indirecta al PP por caer en un “lodazal irracional y populista”
Un día después de que se desclasificaran los informes de los servicios de inteligencia españoles sobre el salto a Ceuta, y tras confirmarse la aprobación en el Congreso de la ley de nacionalidad para los saharauis, Marruecos se ha vuelto a pronunciar abiertamente sobre la crisis con un mensaje exculpatorio y de advertencia futura a los partidos con experiencia histórica de Gobierno, en una nada velada alusión al Partido Popular.
Un inusualmente contundente comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores ha servido para que Rabat se refiera por primera vez a la irrupción de más de 70.000 migrantes desde Marruecos a Ceuta los días 30 y 31 de julio como “lamentables acontecimientos”. También para rechazar las “acusaciones” por la supuesta responsabilidad del país magrebí en la violación masiva de la frontera española. En el escrito diplomático, se asegura que “ningún dato, hecho o informe establece implicación alguna de las autoridades marroquíes”.
En su primer mensaje explícito oficial en más de un mes desde uno de los ministerios de soberanía —cuyos titulares designa directamente el rey—, Marruecos considera “especialmente lamentable que partidos históricos —a pesar de su amplia experiencia en la gestión gubernamental— hayan caído en este lodazal en el que la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común”.
El comunicado de Rabat, en el que subyace una mención indirecta para un futuro gobierno del PP, constata que la proximidad geográfica es una realidad inmutable, pero advierte de que “son los líderes políticos quienes, con valentía y visión, la convierten en una ventaja para el futuro”. En caso contrario, “la ceguera estratégica transformará esta ventaja en una fuente de desconfianza crónica y tensiones recurrentes”, advierte.
El Ministerio de Exteriores critica al mismo tiempo que “determinados sectores políticos y mediáticos españoles persistan en instrumentalizar” a Marruecos “en el marco de una agenda interna”. El comunicado remacha que ”el Reino de Marruecos se niega a convertirse en un recurso electoralista” para la disputa interna en España y “tampoco acepta ser el chivo expiatorio de ajustes de cuentas políticos”.
Coincidiendo con el inicio de la campaña para las legislativas del día 23 en Marruecos, en las que la cuestión de Ceuta y Melilla es ondeada como banderín de enganche nacionalista por los partidos, el comunicado de Exteriores traduce el malestar del Gobierno de Rabat por la desclasificación de los informes de inteligencia españoles. Todos los reportes contienen reproches a las autoridades marroquíes y a sus fuerzas de seguridad por haberse apartemente inhibido de frenar una avalancha de decenas de miles de jóvenes que desbordó el espigón ceutí del Tarajal en poco más de 24 horas.
Rabat devuelve la pelota incriminatoria para dejarla caer en el terreno político español, al que sitúa ya en “vísperas electorales”. La respuesta diplomática incluye también a instituciones legislativas [los debates en el Congreso] y judiciales [la investigación abierta en la Audiencia Nacional] de prestigio” a las que achaca “errores mediante iniciativas desacertadas que generan discordia”.
“El discernimiento se ve eclipsado por la simplificación excesiva y el análisis objetivo por la retórica acusatoria”, enfatiza la nota, en un discurso más cercano al la dialéctica política que a la moderación diplomática. “Alimentan una estrategia de miedo que perjudica a todos”, advierte en un mensaje que enlaza con la preocupación de la sociedad civil marroquí por el trato dado a los miles de migrantes irregulares que permanecen en Ceuta desde hace más de un mes. También entronca con una eventual inquietud sobre la situación de una diáspora de en torno a un millón de personas de origen marroquí asentadas en España.
“Resultados tangibles”
Marruecos resalta en el comunicado las buenas relaciones bilaterales establecidas desde 2022, tras el giro del presidente Pedro Sánchez en favor del plan de autonomía de Rabat como solución para el contencioso del Sáhara Occidental, plasmadas en un “diálogo continuo” traducido en “resultados tangibles”. Cita expresamente los avances en materia económica, con España como primer socio comercial del país norteafricano; de seguridad, en la lucha contra el terrorismo yihadista y el narcotráfico, y de control de flujos migratorios.
A pesar de la avalancha migratoria de Ceuta, Rabat defiende que en este último campo la “cooperación ha sido coordinada y eficaz” entre ambos países. “Los lamentables sucesos del pasado mes de julio exigen, sin duda, una investigación exhaustiva para determinar las circunstancias, identificar cualquier injerencia, exponer cualquier manipulación, sobre todo, garantizar que no vuelvan a ocurrir”, concluye el comunicado.
Marruecos reitera su petición de devolución de los “inmigrantes ilegales” que se encuentran en suelo español, a los que se ha comprometido oficialmente a readmitir, sin ofrecer más precisiones seis semanas después del salto masivo. También vuelve a ofrecerse a recibir a “los menores no acompañados alejados de sus familias” para los que “Marruecos ha solicitado urgentemente su retorno”, sin mencionar la legislación europea y española de protección especial para jóvenes y adolescentes.
“La respuesta corresponde a las autoridades españolas competentes”, argumenta el Ministerio de Exteriores, que apela al “sentido común” y al diálogo. “¿Por qué seguir formulando acusaciones contra Marruecos cuando no existen pruebas?”, lanza la pregunta que considera clave el mensaje diplomático hacia el lado sur del Estrecho.

