Marruecos guarda silencio oficial tras el anuncio de una visita de alto riesgo diplomático
Marruecos guarda silencio oficial ante la cuarta visita de un jefe del Estado español a Ceuta y la tercera a Melilla. Ningún canal oficial se ha pronunciado este jueves tras el anuncio del viaje de Felipe VI a ambas ciudades autónomas norteafricanas los próximos días 13 y 14. “Esa visita no va a ser muy apreciada en Marruecos, en un momento en el que aún queda tensión en el ambiente [tras la irrupción de más de 70.000 personas en Ceuta]”, asegura un responsable político y analista de las relaciones bilaterales en Rabat, que prefiere no ser citado ante la sensibilidad de la cuestión. “Se producirá previsiblemente algún tipo de protesta diplomática cuando se aproxime (…) la visita, “pero no creo que se vayan a poner en peligro las relaciones”, apunta la misma fuente.
Mohamed VI fue explícito en 2007 cuando Juan Carlos I viajó a Ceuta y Melilla, y condenó mediante un comunicado oficial “la lamentable visita” como un “paso contraproducente” y contra “los sentimientos patrióticos (…) del pueblo marroquí”, en un “acto nostálgico de una era sombría y decididamente superada”. La declaración se produjo poco antes del discurso público del monarca con motivo del 32º aniversario de la Marcha Verde sobre el Sáhara Occidental, en el que no hubo mención expresa a la visita del rey Juan Carlos. El comunicado del soberano de la dinastía alauí se difundió en paralelo a la retirada del embajador de Marruecos en Madrid, que se mantuvo durante casi dos meses“.
“Hay que evitar se produzcan este tipo de cosas”, sostiene el responsable político y analista consultado en Rabat. “No se sabe cuál puede ser la reacción del Gobierno marroquí, pero no se descarta que pueda producirse una llamada a consultas de la embajadora”, argumenta. La misma fuente subraya que el Gobierno del país magrebí ha adoptado una actitud de “apaciguamiento” tras la crisis del 30 y el 31 de julio, al igual que el Gobierno español, en una entente tácita entre ambas partes desde hace dos meses. Prevé además, pase lo que pase en los próximos días, se mantendrá la política de apaciguamiento, que en en su opinión reúne el consenso de los partidos políticos marroquíes sobre este punto de la política exterior definida desde el Palacio Real.
La cuestión de la soberanía sobre Ceuta y Melilla quedó finalmente relegada del debate político en las elecciones celebradas la semana pasada en Marruecos. Recién designada primera ministra, Fátima Mansouri, no ha hecho mención aún a la reclamación territorial sobre las dos ciudades autónomas. La líder del Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM, centroderecha), ganador de las legislativas celebradas del 23 de septiembre, solo se refirió a Ceuta al día siguiente de su victoria en las urnas para reclamar el retorno de los migrantes que irrumpieron en la frontera española a finales de julio. “Son nuestros hijos y tenemos que trabajar con España para que vuelvan a su país (…) en especial los que no han alcanzado los 18 años y tienen que volver con sus padres», enfatizó.
La hasta ahora ministra de Urbanismo y Vivienda y alcaldesa de Marraquech destacó también que la “relación con España es histórica, profunda y necesaria” y por ello “debe ser de alto nivel”, a pesar de la crisis de Ceuta. “Las relaciones entre los dos países conocen a veces altibajos, pero son permanentes, y la vecindad nos impone que sean de alto nivel, tanto en lo económico como en lo comercial y diplomático”, remachó Mansouri, quien se mostró “optimista” para encontrar soluciones al actual conflicto.
En Marruecos, la dirección de la política exterior forma parte de las atribuciones del Palacio Real. El soberano de la dinastía alauí designa directamente al ministro de Asuntos Exteriores, junto a otros departamentos considerados de regalía, como los de Interior, Defensa y Asuntos Islámicos. La anterior visita de un jefe de Estado español, la de Juan Carlos I, padre del actual monarca, se produjo ya frente a un Marruecos independiente desde 1956. El general Francisco Franco no viajó a ambas plazas de soberanía en 39 años de dictadura. Sí lo hicieron el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, en 1933 y solo a Ceuta, y Alfonso XIII, bisabuelo de Felipe VI, seis años antes, en el entorno colonial del Protectorado español sobre el norte de Marruecos.
Debate político marroquí
Dirigente del PAM y hasta ahora ministro de Justicia, Abdelatif Uahbi, llevó la voz cantante en Marruecos en plena crisis de Ceuta para reclamar un proceso de negociación sobre su soberanía. El Partido Istiqlal (nacionalista conservador), liderado por el ministro de Equipamiento Público y Agua, Nizar Baraka, se sumó a la reivindicación en la fase previa de la campaña. Al igual que el secretario general del Partido del Progreso y del Socialismo (PPS, excomunista), Nabil Benabdelá, quien definió ambas plazas norteafricanas españolas como “ciudades marroquíes ocupadas”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores, que depende directamente del Palacio Real, no ha incluido ninguna mención en su comunicados a los llamados “presidios ocupados” por la prensa marroquí. En declaraciones al canal saudí Asharq TV, el ministro Uahbi resucitó la controversia al aludir a la necesidad de negociar “a largo plazo” entre Marruecos y España el futuro estatuto de soberanía de las dos ciudades autónomas, reconocidas como frontera exterior de la Unión Europea.
Al contrario que Gibraltar, administrado por el Reino Unido desde hace cuatro siglos, o el Sáhara Occidental, bajo control de Marruecos desde hace más de medio siglo, ni Ceuta ni Melilla son calificadas por Naciones Unidas como territorios “no autónomos” o pendientes de descolonización. Uhabi llegó a plantear entonces en sus declaraciones un dilema político interno: si Marruecos considera que Ceuta y Melilla forman parte de su territorio, ¿cómo puede impedir a los jóvenes marroquíes que accedan a unas ciudades que pertenecen a su país?
1. Después de las amenazas de Yahya Yahya, exalcalde de Beni Ansar y exmiembro de la Cámara de Consejeros de Marruecos, contra el rey Felipe VI de España, han surgido muchas preguntas, pero la mayoría están completamente fuera de lugar. pic.twitter.com/TjoXrIjGgN
— Ali Lmrabet علي المرابط (@Alilmrabet) September 22, 2026
Amenazas contra el viaje real
En una de las raras expresiones de protesta explícitas en el país magrebí contra la visita de Felipe VI, el activista marroquí Yahya Yahya, exsenador por Nador y exalcalde de Beni Ensar (localidad colindante con Melilla), amenazó en septiembre con una ola de protestas populares ante lo que consideraba “una provocación” de España.
Yahya lidera el denominado Comité Nacional para la Defensa de los Asuntos del Reino de Marruecos y su Integridad Territorial, organización no reconocida por las autoridades de Rabat y que solo aparece en la escena pública ocasionalmente, en momentos de tensión bilateral con España. El Gobierno de la ciudad autónoma de Melilla ha anunciado acciones legales por amenazas contra este activista tras la difusión en las redes sociales de imágenes, grabadas frente al consulado español en Nador, con estas declaración: “Si el rey Felipe VI visita los presidios ocupados de Ceuta y Melilla, los marroquíes derramaremos hasta la última gota de sangre para defender nuestra integridad territorial en el norte de Marruecos”.


