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María Corina Machado intenta entrar tres veces en Venezuela mientras Delcy Rodríguez está en la ONU


El mismo día en que Delcy Rodríguez se ha reunido con Donald Trump en Nueva York, María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, intentaba llegar por tercera vez en 24 horas a Venezuela. La revelación ha surgido a partir de una declaración de vuelo en la que Machado figura en un avión que debía salir desde Ciudad de Panamá hasta la isla de Curazao, a 80 kilómetros de las costas venezolanas. En el manifiesto de ese vuelo, Machado, cuyo pasaporte venezolano no está en vigor, figura con un pasaporte panameño. La última vez conocida que intentó retornar fue después del doble sismo que asoló La Guaira el pasado 24 de junio, pero las autoridades estadounidenses lo frustraron.

Tras la noticia, ha sido su propio equipo el que ha informado de que ese era su tercer intento desde el lunes. “Atención. Impiden a María Corina regresar a Venezuela. En las últimas horas han sido tres los intentos, por vía marítima y aérea, desde Panamá, sin éxito. Suman siete intentos —sí, siete— en las últimas semanas. NO la dejan regresar a su propio país”, ha publicado en X su asesor de relaciones internacionales Pedro Urruchurtu.

El equipo de Machado ha dado más detalles indirectamente al republicar un vídeo del noticiero NTN24 en el que la periodista Idania Chirinos, una de las periodistas que acompañaba a Machado, detalla los tres viajes frustrados. El primero, este lunes, era una travesía marítima desde Panamá hasta Venezuela. Según Chirinos, cuando todo estaba listo, la empresa propietaria de la embarcación la canceló alegando unas averías mecánicas que a ella le resultaron “extrañas”. El segundo habría sido el martes por la mañana, en un avión hacia la isla de Aruba para continuar en otra embarcación, pero la aeronave no llegó a despegar. Por la tarde llegó el intento vía Curazao, el que recoge el manifiesto de vuelo, también abortado. Chirinos cifró en siete los intentos acumulados de regreso y afirmó que Machado no está en Venezuela porque no la dejan llegar y que está “presa en Panamá”.

El episodio se da en un momento de inédita alianza entre el chavismo y la Administración de Donald Trump, que ha ido retrasando —y frustrando— el retorno de la líder opositora a su país. Machado, cada vez más en los márgenes, se ha visto desplazada mientras Rodríguez firma acuerdos multimillonarios de explotación petrolera y acude a Nueva York a la Asamblea General de Naciones Unidas, donde se reúne con varios líderes mundiales.

La noticia de que la opositora haya intentado volar con un pasaporte panameño ha revolucionado al chavismo, que asume que el Gobierno del país centroamericano le ha otorgado la nacionalidad a Machado, algo que considera un “escándalo”. Pero el documento de Machado, según quienes conocen los detalles de su emisión, no supone una nacionalidad. Panamá contempla documentos de viaje para refugiados y apátridas y existe un pasaporte especial concedido por razones humanitarias a extranjeros con ciertos estatus migratorios o con trayectoria pública comprobada. Este documento no sustituye al pasaporte del país de origen.

El manifiesto de la aeronave recoge a cinco pasajeros y un piloto. Entre los acompañantes de Machado figura Rafael Alejandro Alfonzo Silva, conocido como el lobista de la opositora en Washington. La consultora de Alfonzo asesora y comunica en materia de relaciones entre Estados Unidos y Venezuela a la opositora. También viajaba Ferdelin Bonilla Bonilla, asesor del ministro de Relaciones Exteriores de Panamá. Bonilla figura además como directivo de la Empresa de Generación Eléctrica (EGESA), de capital estatal panameño.

Machado, fundadora de Vente Venezuela, salió del país a comienzos de diciembre de 2025, tras más de un año y medio en la clandestinidad, para recibir en Oslo el Nobel de la Paz. Desde hacía una semana los rumores sobre su retorno se habían intensificado: en los círculos de poder de Caracas se daba por hecho que aparecería, y la siguiente fecha que se barajaba era justamente esta, la de la intervención de Rodríguez en Naciones Unidas.

La dirigente se encontraba en Panamá desde su último intento conocido de regresar tras el doble sismo del 24 de junio, que dejó más de 6.500 muertos. Entonces viajó primero en una avioneta privada rumbo a Curazao, bajo soberanía neerlandesa, para trasladarse desde allí a Venezuela. Según publicaron medios estadounidenses, contaba con el beneplácito de Washington, pero cuando ya había despegado del aeropuerto de Manassas, en Virginia, y volaba hacia el sur, recibió aviso de que el Gobierno estadounidense no aprobaba el movimiento. Las autoridades de Curazao recibieron una comunicación similar.

Según Axios, quien había dado luz verde al viaje era el número dos del Departamento de Estado, Chris Landau, que lo notificó a Curazao a través de la embajadora neerlandesa en Washington. La diplomática acabó dudando de ese respaldo y consultó al secretario de Estado adjunto para América Latina, Mike Kozak, que le aseguró que la política estadounidense es no facilitar el regreso de la Nobel a su país.

Algo similar ocurrió en el segundo intento, con Machado ya en Panamá. Según Axios, Martínez-Acha escribió a Landau antes del vuelo para decirle que entendía que Estados Unidos haría los preparativos necesarios para el regreso de “esta persona” a Venezuela, y Landau respondió que era una descripción perfecta de su posición. La aerolínea Copa acabó impidiéndole embarcar, después de que altos cargos en Caracas y en Washington manifestaran su disconformidad.

Preguntado por el episodio, Trump negó haberle pedido que no volviera: dijo que ella es increíble, que no le dijo nada y que no le dijo que no fuera. Hace unos días, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Machado tiene derecho a volver a su país “cuando quiera”.


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