López Obrador, puro
Las piezas se movieron en cuestión de horas. Los mensajes están a la vista. Es un realineamiento estratégico. El obradorismo lanza un nuevo asalto y la voz ha llegado desde el único sitio del que podría surgir en ese movimiento que, por más que le pongan etiquetas de categoría filosófica o ideológica, es personal: Andrés Manuel López Obrador está de vuelta sin haberse ido nunca y sin cortesías en su irrupción.
Es el cómo, el cuándo, el porqué y el para qué lo que no deja lugar a dudas.
¿Cómo reaparece? Con un libro que, lejos de solo mirar al pasado, se mete de lleno a la coyuntura de estos días: ni siquiera se frena en el 30 de septiembre de 2024, la fecha de su fin sexenal, hito que solía ser infranqueable, al menos en lo público, para un expresidente.
¿Cuándo reaparece? Amo del ciclo noticioso, sorprende vía youtube en una hora en que obligará a las redacciones a forzar las máquinas para incluirse en primeras planas y en aperturas de los noticieros del día en que Claudia Sheinbaum festeja su segundo aniversario. Aquí solo se celebra a una persona, y esa no es la presidenta de la República, es el mensaje que llega desde la quinta La Chingada.
¿Por qué reaparece? Los vacíos se llenan… ¿y alguien creció para dar el ancho del hueco de liderazgo que él generó hace dos años? Con su retorno pretende demostrar que esos zapatos nadie más los puede llenar, que las arengas solo a él le salen bien, que lo necesitan.
¿Y para qué reaparece? La agenda que aborda tanto en el video como en lo que ha ido publicado por la prensa, que ya lee el segundo volumen de lo que se anuncia como una trilogía, deletrea no solo las manías del fundador, sino las dianas a donde dirigirá su campaña.
Con muy poco ya ha logrado mucho. A ver quién en el movimiento vuelve a poner en tela de duda, por ejemplo, la valía, honestidad, sobre todo, el futuro de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán. Ya lo dijo la voz inapelable: es canallesco el retiro de su visa. Traducción: Ay de aquellos que crean que hay mancha en la probidad y en la fama de mi vástago, ay de esos que busquen investigarlo… incluido el gobierno.
¿Rubén Rocha, un cadáver político? En su retorno al debate público, Andrés Manuel, único juez válido para todo el morenismo, y quien en su momento decretó que a él no le fueran con que la ley es la ley, ha resuelto, cual pontífice, la absolución del sinaloense concluyendo que Washington le armó, a él y otros señalados, expedientes con “pruebas hechizas”.
López Obrador está cumpliendo lo que advirtió. Traza la narrativa que justifica su retorno. Hace once meses dijo que solo saldría a la calle para defender la soberanía. En su video y libro, Estados Unidos es central: reprueba al embajador Ronald Johnson —lo compara con los predecesores más injerencistas, y lo insta a cambiar—, y también critica a otras agencias del gobierno de Estados Unidos. Ese será su gran molino de viento.
Y, desde luego, enfila baterías sobre sus bestias negras locales: los neoliberales y conservadores, llámense gobiernos del PRI o del PAN, y la prensa, contra la que inaugura nuevos y oprobiosos términos. Y muchos de los periodistas no podrán evitar morder el anzuelo.
La animosidad tanto del discurso en su predio de Palenque, Chiapas, del 30 de septiembre, como de los contenidos ya reseñados del libro, es muestra del más puro estilo del López Obrador combativo. O de López Obrador 3.0: ya fue opositor, ya fue presidente, ahora será López Obrador defensor de la patria, sin los cálculos de quien buscaba llegar al poder, sin las restricciones de quien cargaba el gobierno… López Obrador de trinchera.
López Obrador encargó la administración del proyecto y ahora asumirá su defensa. Para ella tiene la deferencia de quien por una vez se muestra agradecido: “A Claudia Sheinbaum Pardo, nuestra presidenta y gran orgullo, ejemplo de trabajo, honestidad, rectitud y lealtad al pueblo”. ¿Se le pasó incluir la palabra líder? No: la dedicatoria está en la página once de un libro, y ni siquiera le adelantó una copia.
“Hoy cumplimos dos años al frente del Gobierno de la República”, dijo Sheinbaum al comenzar la conferencia el 1 de octubre, “y ayer nos sorprendió el presidente López Obrador con su nuevo libro; todavía no lo tengo, espero irlo a comprar hoy”.“Va dedicado a usted”, le dice alguien en la mañanera.“Sí, vi el video. (…) Es muy emotivo, la verdad, lo que dijo. Le agradezco mucho sus palabras. Y todo el mensaje es muy bueno, pone en contexto lo que estamos viviendo. Y hay algunos que se pusieron, pero muy molestos, enojados. (…) Él dijo que iba a retirarse de la política para escribir libros, pero todo libro es político. Por eso, yo siempre sostengo que no es que necesariamente se haya retirado de la política; se retiró de la vida pública y del actuar político cotidiano, de la acción política, pero se está dedicando a reflexionar y a escribir, que también es una forma distinta de hacer política”. A confesión de parte…
El lunes 5 de octubre, cuando en la mañanera le preguntaron a la mandataria sobre las críticas de AMLO al embajador de EEUU, Sheinbaum contestó que “como Presidenta, tengo que tener una opinión diplomática siempre— es una opinión del Presidente López Obrador”. Sí, uno embate y ella a tratar de deshacer entuertos. El poder ejercido a doble tracción. A confesión de parte II…
Las piezas se movieron. En la antesala del arranque en toda su intensidad del proceso electoral, y justo al arranque del segundo año de la presidenta Sheinbaum, Andrés Manuel reclama para sí mismo el reflector y la batuta. La campaña será con él y sobre lo que diga él. AMLO puro.



