Las patrullas vecinales alientan brotes de violencia contra los inmigrantes en barrios de Ceuta
Sandra López, secretaria de Política Institucional del PSOE de Ceuta, se tropezó el pasado sábado por la tarde con un grupo de inmigrantes cuando paseaba con su perro por los alrededores de la pista de tiro. Uno de ellos le preguntó en un español balbuceante ayudado con sus expresivos gestos la forma de llegar a la barriada ceutí de Benzú. Se llamaba Adil y tenía unos 25 años. Ella le señaló el camino más corto, atravesando la zona de Postigo. Él se negó en redondo. Ante la insistencia de ella, que no entendía su resistencia a seguir las indicaciones que le daba, él acabó por levantarse la ropa y mostrarle el cuerpo. Le enseñó arañazos en las piernas y el torso y, sobre todo, heridas, alguna profunda, en el brazo izquierdo, huellas de los golpes que, según le contó, había recibido en ese barrio. Ella fotografió las lesiones con su móvil y le preguntó por qué no denunciaba lo sucedido a la policía. Él lo descartó. Tenía miedo de que si acudía a comisaría sería detenido y expulsado de Ceuta. Tanto Adil como sus compañeros comenzaron a caminar hacia Benzú, dando un rodeo de varios kilómetros para eludir a los supuestos agresores.

