Política

La policía cree que los asesinos a tiros de un joven en Málaga se equivocaron de persona


Se llamaba Nacho y tenía 20 años. La mañana del pasado viernes estaba sentado en un banco de una plaza del barrio de Barcenillas, zona en la que residía y que queda muy cerca del centro de Málaga. Poco antes de las doce del mediodía, tres hombres se le acercaron, a plena luz del día, sin mediar palabra, le dispararon varias veces. Recibió dos balazos, uno en la espalda y otro en la pierna, pero el chaval consiguió escapar hasta un supermercado cercano para pedir auxilio. Los servicios sanitarios le trasladaron poco después al hospital, donde falleció. La Policía Nacional arrestó ese mismo día a tres personas y abrió una investigación que ha llegado a una conclusión: los asesinos, de nacionalidad sueca, se equivocaron de persona. Todo apunta a que mataron al joven malagueño por error. “Es víctima de la extrema violencia instaurada en la sociedad, y últimamente, en Málaga”, ha dicho su madre en un comunicado. Tras su arresto, los autores ya están en prisión.

El suceso puso en alerta a varias patrullas de seguridad ciudadana de la Policía Nacional en la capital malagueña, que consiguieron arrestar a uno de los implicados en el tiroteo apenas minutos después. La situación era confusa, pero pronto empezó a dejar pistas. A un lado, la víctima, que carecía de antecedentes y no parecía tener vínculos con el narcotráfico. Al otro, el primer detenido, de nacionalidad sueca, relacionado con el entorno criminal de la ciudad de Malmö. La investigación fue entonces asumida por la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Costa del Sol y el Grupo de Respuesta Especial para el Crimen Organizado. Los especialistas en ajustes de cuentas lograron rápidamente ubicar la vivienda utilizada por el detenido en la capital. Allí encontraron al segundo presunto autor de los hechos, que también arrestaron. Al tercero lo hallaron ya cerca de las once de la noche en Fuengirola —hasta donde había huido tras cambiar su ropa y su aspecto— y procedieron a su detención. Tras pasar a disposición judicial, la plaza número 11 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Málaga ordenó el lunes el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza de los tres.

Este martes, la Policía Nacional ha enviado un escueto comunicado acerca de una investigación que continúa abierta. “La primera hipótesis que se baraja es que la víctima no está relacionada con ningún tipo de organización criminal ni tráfico de drogas”, dice el texto. Fuentes cercanas al caso han insistido en que “aparentemente” el fallecido “no tiene nada que ver con el crimen organizado”. También lo ha dicho su madre en unas líneas enviadas a los medios. “Siempre supe que no estaba vinculado a nada delictivo”, ha relatado. “Es víctima de la extrema violencia instaurada en la sociedad, y últimamente, en Málaga. Pido a las autoridades que se aumenten los efectivos para acabar con esta lacra”, ha señalado.

Otras fuentes han confirmado, por su parte, que los tres autores del tiroteo son de nacionalidad sueca, vinculados al mundillo criminal de Malmö. “Gente muy mala”, han subrayado quienes les conocen. Otros agentes han recordado al llamado clan de Los Suecos, un grupo de veinteañeros procedentes del mismo país que aterrorizó a la Costa del Sol con bombas y varios asesinatos.

Tres víctimas inesperadas

El caso es una excepción dentro de los tiroteos que, periódicamente, se suceden en la Costa de Sol, pero es muestra de lo que muchos policías que trabajan contra el crimen organizado en la zona vienen avisando desde hace años: la posibilidad de que haya víctimas colaterales. Ya sea por una bala perdida, como en esta ocasión, porque los sicarios matan a la persona equivocada. De hecho, esta es la tercera persona que, en los últimos años, muere a manos del crimen organizado por equivocación o casualidad.

En diciembre de 2024 un menor belga disparó hasta 18 veces a Jasin Ajar, un joven de 25 años que había viajado desde Países Bajos a Málaga para pasar un año sabático y había encontrado trabajo en un centro cannábico de Fuengirola. El chico de 17 años había recibido el encargo de matar a una persona y había esperado hasta la madrugada para matarla con un arma de guerra, pero se confundió de objetivo. El chaval escapó del lugar, aunque finalmente fue detenido. Pese a que después fue puesto en libertad por la justicia, volvió a ser arrestado. Ahora, espera a ser juzgado en territorio neerlandés. Y en primavera de 2021, un pinchadiscos falleció en una vivienda de la urbanización Guadalmina, en Marbella, al recibir una bala perdida después de que uno de los asistentes disparara en plena fiesta. Dos ciudadanos alemanes, de 30 y 28 años y a los que se relacionó con la banda motera Ángeles del Infierno, fueron detenidos por estos hechos.


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