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La muerte de ocho bebés en Jalisco y Durango pone la mira en los hospitales: “Hubo muy malas prácticas y falta de higiene”


Los padres de Elián, José Nayib y Anthony Jassiel se conocieron en la sala de espera de un hospital. Sus hijos recién nacidos pasaron hasta 100 días internados antes de morir en la unidad de cuidados intensivos neonatales del Centro Médico Nacional de Occidente en Guadalajara, Jalisco. Compartían síntomas y la evolución del cuadro clínico. “Primero se puso muy amarillo”, dice Lorena de Jesús Ramírez (36 años), madre de José Nayib. “Luego les falló el hígado”, agrega Ismael Paredes Carmona, de 35 años y padre de Elián. En todos los casos, les detectaron las bacterias Klebsiella pneumoniae y Candida albicans. Los tres matrimonios impulsan desde agosto una denuncia colectiva contra el hospital ante la Fiscalía General de la República. La semana pasada se destapó, además, que otros cuatro recién nacidos con la misma bacteria fallecieron en otro hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Durango. El instituto investiga ambos brotes.

José Nayib, el bebé de Lorena de Jesús Ramírez, fue el primero de los tres en nacer en ese hospital. Fue el 28 de abril y estuvo internado tres meses y medio. De Jesús Ramírez, que ya ha sido tratada por diabetes y problemas renales en el IMSS, no quería que su hijo naciera allí porque ya sabe “cómo se maneja, el trato al paciente y su poca salubridad”, dice. Finalmente, por recomendación de su ginecóloga particular y otros especialistas, optó por dar a luz en el Centro Médico de Occidente, un hospital de tercer nivel y “con mucho prestigio”. La mujer, ama de casa de 36 años, no confía en el procedimiento, el tratamiento ni las causas por las que José Nayib contrajo las bacterias que lo mantuvieron más de 100 días en una incubadora. No confía siquiera en la fecha de muerte de su hijo. “Supuestamente murió el 14 de agosto. Digo ‘supuestamente’ porque el 7 de agosto le dio un infarto. Cuando lo vi, el niño ya estaba rígido. Desde ese momento comenzamos a sospechar que ya no le quedaba vida”, comparte.

Al principio, la pediatra le dijo que el recién nacido no tenía daño en órganos ni otras enfermedades pese a haber nacido prematuro: “Me aseguró que en un mes o menos saldría adelante en cuanto ganara peso”, explica. Pero a los 22 días le informaron de que el bebé dio positivo a las bacterias Klebsiella pneumoniae y Candida albicans: “La cándida ya no lo soltó”, dice, y apunta a lo que cree que fueron riesgos para contraerlas. “Algunos doctores entran y salen sin bata ni protección. De parte del personal de enfermería tampoco había uso constante de guantes, batas ni cubrebocas. Hubo muy malas prácticas y falta de higiene”, detalla. Durante ese tiempo pudo visitar a José Nayib durante una hora, dos veces al día: “No pude cargar a mi bebé. Lo aislaban porque se quitaba con facilidad el tubo de ventilación”, explica.

Al mes de estar allí, notaron que la información sobre José Nayib era igual a la que daban a otros padres. Así conoció a Ismael Paredes Carmona, padre de Elián: “Cuando me preguntó cuánto tiempo llevábamos, le dije que dos meses. Se asustó”. Coincidieron además con otra pareja, Marcela y Gerardo, padres de Anthony Jassiel, con los que se unieron para denunciar las anomalías. “Contamos unos 17 casos de bebés afectados, más otros cinco casos previos a su llegada. Hay más de 20 bebés en situaciones similares”, asegura.

El director del área recibió a los tres matrimonios juntos. Aseguran que el director reconoció que “eran plenamente conscientes de las bacterias y hongos presentes en el área, ya fueran virales, por contacto, por agujas o catéteres”. Les dijo además que en 20 días podía terminar con el brote. “Nos quedamos en shock ante su cinismo. Una mamá le señaló que mi bebé llevaba tres meses y medio ahí, el suyo más de un mes y el tercero más de 21 días, cuestionando por qué no había actuado antes si podía resolverlo”, relatan los padres de familia.

La madrugada del viernes 14 de agosto recibió la llamada que temía. “Me dijeron que el niño estaba delicado y que teníamos que ir. Les pedí que me dijeran de una vez si ya había fallecido”. La trabajadora social llamó dos horas después para confirmar la muerte de su único hijo.

El IMSS, a través de un comunicado de su director, Zoé Robledo, ha anunciado cuatro acciones ante las muertes de neonatos en el Hospital de Occidente. La primera, el anuncio de una auditoría clínica colegiada independiente que incluirá especialistas en neonatología, infectología y epidemiología externos al Instituto, provenientes de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED), los Institutos Nacionales de Salud y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quienes revisarán cada caso. “La auditoría responderá tres preguntas: si hubo una infección asociada a la atención; si esta causó o contribuyó a la muerte de los recién nacidos; y si hubo fallas que se pudieron evitar. El IMSS no intervendrá en las conclusiones ni podrá modificarlas”, detalla Robledo en un comunicado.

Dentro de estas mismas acciones, se ha anunciado la separación temporal del director del hospital y del jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. Mientras se lleva a cabo la auditoría, explica Robledo, ambos serán separados de sus cargos con el objetivo de garantizar que el proceso pueda desarrollarse con plena libertad y sin ninguna interferencia.

También ha dicho que se profundizará en la investigación epidemiológica con el análisis de los microorganismos por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos para conocer el origen de los brotes y determinar su relación con los casos identificados. La cuarta medida consiste en el anuncio de la creación de un “comando operativo” del sector salud para la seguridad de los recién nacidos en todas las unidades de cuidados intensivos neonatales del país.

Robledo dijo que esta medida fue propuesta y acordada con el secretario de Salud, David Kershenobich, y con el comisionado federal de COFEPRIS, doctor Víctor Hugo Borja. Como parte de la misma, se invitará a participar en este esfuerzo al ISSSTE, al IMSS Bienestar y a hospitales privados. “El Comando tendrá, entre otros elementos, vigilancia epidemiológica homologada, con alertas tempranas de brote; revisiones periódicas de las condiciones de atención y de las medidas de control de infecciones, con criterios de ingreso y estancia; la obligación de informar oportunamente a las familias y de escalar los casos graves a las autoridades centrales en plazos definidos; así como protocolos para evaluar fallecimientos asociados a brotes”, precisó.

La investigación en Durango

Fermín Flores, abogado que representa a las cinco familias de los bebés fallecidos en Durango, ha dado a conocer que sus representados están recibiendo atención psicológica y de tanatología, una disciplina integral que estudia el proceso de la muerte, los duelos y las pérdidas significativas, por parte del IMSS. Sin embargo, reitera que el proceso bajo la figura de homicidio culposo con posible responsabilidad profesional médica contra el instituto de salud en la FGR continúa.

Flores también salió a desmentir que el IMSS haya ofrecido una reparación del daño y que los familiares la hayan rechazado. Esto a raíz de una entrevista que el togado concedió a un medio nacional, en la que aseguró que las personas afectadas rechazaron una indemnización por parte del Instituto.

El abogado aclaró que, hasta el momento, ni las autoridades del IMSS ni los familiares han abordado el tema de una posible reparación del daño. Flores dice que Robledo se ha comprometido a entregar los avances de la investigación a las familias en Durango el próximo 9 de octubre. “Lo que ellos quieren es justicia y que ningún padre viva el calvario que les ha tocado a ellos”, explica vía telefónica.

En México no existe una cifra oficial total de muertes por Klebsiella pneumoniae, ya que el sector salud no publica un registro global único para esta bacteria, sino que se reporta por medio de casos de Infecciones Asociadas a la Atención de la Salud (IAAS) o brotes específicos en hospitales. Entre enero y junio de este año, las IAAS notificadas a la Red de Vigilancia Epidemiológica suman un total de 60.170 en el territorio mexicano. Las cinco entidades con mayores reportes de infecciones intrahospitalarias son Ciudad de México (12.633), Jalisco (5.550), Estado de México (4.270), Nuevo León (4.024) y Veracruz (3.052). Durango, donde se registró la presencia de un brote de la bacteria Klebsiella pneumoniae, tuvo 641 notificaciones. Los sectores que han sido más afectados por las infecciones nosocomiales, según los datos, son los menores de 1 año (7.517) y los mayores de 65 años (16.512).

Bacterias con presencia endémica

Rosa María Wong, jefa de la subdivisión de investigación clínica de la división de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica que los recién nacidos, especialmente los bebés prematuros, tienen un sistema inmunológico inmaduro que no alcanza una respuesta madura y más efectiva hasta el primer o segundo año de vida. Esta falta de defensas desarrolladas, dice vía telefónica, los vuelve altamente susceptibles a desarrollar complicaciones severas como sepsis o bacteremias.

La académica de la Facultad de Medicina de la UNAM agrega que entre las principales condiciones de riesgo en las unidades de cuidados intensivos neonatales se encuentran la prematurez, la hospitalización prolongada, la incapacidad de alimentarse por vía oral y padecimientos como la enterocolitis necrosante o la dificultad respiratoria. “El uso de procedimientos invasivos, como la colocación de catéteres, sondas o ventilación mecánica, rompe la barrera natural de la piel intacta, creando una vía de entrada para las bacterias”, precisa.

Asimismo, aclara que bacterias como Klebsiella (gramnegativa), Staphylococcus, Escherichia coli, Pseudomonas y Acinetobacter se encuentran de forma endémica en los ambientes hospitalarios y colonizan el intestino y la piel de pacientes y trabajadores de la salud. “El uso constante de antibióticos en los entornos de salud favorece la selección de bacterias resistentes. Las infecciones pueden ser provocadas por la propia condición del paciente o por la contaminación puntual de sustancias o insumos. La estrategia fundamental y más importante para prevenir y controlar la transmisión intrahospitalaria de estos patógenos es el estricto lavado de manos por parte del personal de salud”, complementa.

Elián Mael nació el 4 de julio y falleció el 30 de agosto. En su caso, los efectos secundarios, probablemente derivados de las bacterias, se multiplicaron: “Le afectó el hígado, provocándole ascitis, lo cual presionó sus riñones e impidió que pudiera orinar. Tuvo alrededor de cinco choques sépticos”, comparte su padre. En el certificado de defunción del hospital anotaron como causa de muerte una falla hepática aguda. El dictamen del Servicio Médico Forense (SEMEFO), en cambio, determinó que falleció por una neumonía bacteriana no especificada. “Esta tragedia nos ha afectado profundamente. Teníamos todo listo para la llegada de nuestro hijo: carriola, ropa, cobijas, pañales y portabebé. Habíamos planificado que Elian fuera nuestro último hijo”, lamenta Paredes. “Ahora nuestro objetivo principal es detener esta situación para evitar que más familias pierdan a sus hijos”, asegura.


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