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La desgracia sumergida en la frontera de Ceuta: “Hay más muertos en el mar”


En pequeños racimos, debajo de un agua cristalina, se ven las siluetas de cuerpos sumergidos muy cerca de la frontera de El Tarajal en Ceuta. Dos de ellos están cogidos de la mano. Son la desgracia sumergida, y todavía por conocer, que ha dejado el cruce multitudinario de personas desde Marruecos de esta semana y de las numerosas entradas a nado que hubo en la segunda mitad de julio.

Dos días después de la gran entrada en la ciudad autónoma, cuando la mayor parte de quienes accedieron de forma irregular por los espigones ya han regresado a Marruecos, sigue acentuándose la cara más dramática de esa avalancha. Al menos 67 personas perdieron la vida en sus intentos de llegar a territorio español. “Hay más muertos en el mar”, se lamentaba este sábado una fuente policial. En la ciudad autónoma preparan una instalación con capacidad para conservar 200 cuerpos.

Frente a la frontera, por la mañana, el trabajo para colocar las barreras de contención acuática, una hilera de boyas de 500 metros y un mallado subacuático de hasta un metro de profundidad, se combina con la búsqueda de nuevas víctimas bajo el mar. Los agentes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil y los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) se afanaban en localizar y sacar del fondo a los fallecidos. Desde la playa, numerosos periodistas, muchos de medios internacionales, grababan las labores y retransmitían en directo la última hora de la ciudad. En los próximos días, los agentes de la Guardia Civil marcarán cuadrados e irán recorriendo todas las zonas. En la mañana de este sábado sacaron una decena de fallecidos y seguían marcando puntos en los que había más cuerpos. Es habitual que parte de las personas que mueren en los intentos de cruce a nado terminen en la parte marroquí por el viento y la marea. “Es arriesgado hacer una estimación de las víctimas totales”, puntualizaba una fuente conocedora de los trabajos. Al otro lado de la frontera, los agentes de Marruecos también estaban recuperando víctimas mortales en el mar, mantienen las mismas fuentes.

Ceuta se ha habituado en los últimos años al hallazgo en el mar de jóvenes fallecidos que intentaban cruzar a nado desde Marruecos. En 2025 terminó con 46 víctimas mortales, pero lo ocurrido esta semana ha roto con todos los registros. Al no tener infraestructura para soportar esta carga de cadáveres repentina, se han instalado cámaras frigoríficas modulares, como las que se montan en una frutería o una pescadería, en el antiguo Hospital Militar, señala una fuente de la Funeraria Cuatro Culturas, que está colaborando en estas tareas.

La identificación de cadáveres y restos humanos corresponde a los servicios de Medicina Legal y Ciencias Forenses, dependientes del Ministerio de Justicia, pero la ciudad autónoma está prestando apoyo con la logística. Entre otras medidas, han puesto a su disposición el antiguo hospital, una instalación municipal a la que se le dan múltiples usos, pero que conserva la sala de autopsias.

Al edificio, protegido por grandes verjas negras, accedían diferentes vehículos conducidos por militares y guardias civiles. También furgones de la funeraria con los cuerpos de los migrantes. En torno a las 17.00, dos empleados municipales impedían el acceso a personas ajenas al dispositivo. Lejos de los objetivos, un equipo de forenses trabajaba a esa hora con instrucciones de que el recinto estuviera cerrado a cal y canto.

Entre los cuerpos recogidos del mar hay muchos adolescentes, según la fuente de la funeraria que ha sido testigo de todo el proceso. “Hay un rango de 13 a 25 años y otro de 25 a 35, más o menos”, a falta de identificaciones más precisas. Hasta ayer, todos eran varones, menos una mujer. Hay “bastantes chiquillos de 12 a 14 años”, añade. Por el aspecto, la mayoría parecen marroquíes, pero hay otros de origen subsahariano, entre ellos algún niño de esta procedencia.

A media tarde de este sábado, ya estaban en cámaras frigoríficas cerca de 80 cuerpos, que es justo la capacidad de los módulos refrigeradores que se habían instalado, y se trabajaba para aumentar la capacidad hasta 200 cuerpos. Está previsto que los módulos queden listos el domingo por la mañana. “La capacidad que tienen las cámaras ceutíes de ordinario no pasa de 15 cadáveres”, ha explicado esta fuente.

Los agentes creen que la mayoría de las víctimas murió durante la estampida humana que se produjo desde Marruecos, bien aplastados o, en muchos casos, ahogados. “Se vio empujada al agua gente que no sabía nadar”, explican. Algunos de los cadáveres presentan un mayor grado de descomposición porque las entradas al mar llevan ya sucediéndose por espacio de dos semanas.

Una vez que los sacan del agua, el Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil les toma las huellas y elabora una ficha con datos que puedan ayudar a identificarlos en un futuro, como fotografías, la ropa que llevaban o muestras de ADN. Muchas ONG y la propia funeraria están ya recibiendo llamadas de personas que no tienen comunicación con sus parientes. Los familiares de desaparecidos también llaman al diario local El Faro de Ceuta, para que les ayuden publicando su falta. No es inusual que dos personas que hicieran juntas el mismo trayecto hayan corrido distinta suerte. En ese caso, pueden ayudar a identificar al amigo o compañero.

Si hay suerte, y la víctima está identificada, se pide permiso al juez para la repatriación. Si no se logra ponerle nombre y apellidos, terminan enterrados con un número.



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